domingo, 2 de diciembre de 2012

...queda mucho por decir, mucho por descubrir

Están predestinados.

“Te esperaré”

Volverán a estar juntos, cariño, acéptalo.

Me removí en la cama mientras los pequeños fragmentos de mi sueño atravesaban mi mente. Recordaba la voz de mi madre, recordaba la voz de mi padre, pero lo que no conseguía recordar era de quién era ésa voz que me repetía cada noche en mis sueños que me esperaría. Mi madre siempre me había dicho que ése misterio lo tendría que resolver yo solita, pero se me hacía un poco imposible cuando tenía millones cosas que hacer durante el día, entre ellas, asistir a clases como cualquier humano normal, cuidar se mis hermanos, que cada vez parecían ser más y más. No me malinterpretéis, no me quejo de tener hermano, me encantan estas pequeñas criaturas corriendo de un lado a otro por casa, sin la alegría de la familia, pero hay días en los que simplemente no los puedo soportar.
La puerta de mi habitación se abre de golpe, devolviéndome a la realidad, y antes de que me de cuenta, André, uno de mis muchos hermanos pequeños, esta sobre mi dándome mi beso de buenos días. André apenas tiene cinco añitos, y ya es todo un experto en hablar, según mis padres, es el primero que puede pronunciar más de dos frases seguidas a los cinco años, todo lo contrario de su gemelo, Angel, que es todo silencio. Angel solo habla con André y con papá y mamá. La única lengua que sabe es la lengua demoniaca, la cual me cuesta mucho aprender, aunque me esfuerzo.
Os preguntaréis que clase de chiflados son mis padres para enseñar a sus hijos la lengua demoniaca, o a que clase de secta pertenecen. Mis padres no son ni chiflados ni están en ninguna secta, mis padres son ni más ni menos que Gabriel y Astaroth, el ángel y el demonio. Ahora es cuando ponéis caras raras y me dais por loca, pero lo que os cuento es verdad. Hace unos cuantos años, un poderoso ángel, Uriel, se unió a un demonio para exterminar a toda la humanidad. Uriel decía que nosotros, los humanos, los hijos del equilibrio, estábamos destrozando el paraíso que ellos, los ángeles, tenían como misión proteger. Mientras que Uriel quería matar a toda la humanidad de un solo golpe, mi madre e mi padre estaban buscando un plan alternativo, un plan que consistía en volver a procrear los hijos del equilibrio pero sin matar a la humanidad. Nosotros, los nuevos hijos del equilibrio, tal y como dice nuestro nombre, tenemos como misión devolver la estabilidad a la tierra. Os preguntaréis como se supone que humanos como nosotros seremos capaces de cambiar el planeta, si os soy sincera, no tengo ni idea, mis padres no me lo han explicado nunca, aunque creo que no hay nada que explicar, nosotros simplemente tenemos que traer el equilibrio, devolver el mundo a su estado natural, tenemos que ayudar reconstruir lo que la humanidad que existió antes que nosotros destruyó.
Al principio éramos muy pocos, y que Uriel y su ayudante se dedicasen a matar algunos de los nuevos hijos del equilibrio no ayudaba, pero después de la muerte de Uriel y el castigo de Nebiros, las cosas estabilizaron, mis padres me tuvieron a mi, y los demás ángeles y demonios que colaboraban con el Grupo de la Recreación dieron a luz más de nosotros. No sé exactamente cuantos somos en total, pero al menos en mi casa viven diez sí, diez, creo que tendré que enseñarles a mis padres algo sobre métodos anticonceptivos, porque me parece que el decimo primero hermano está de camino. 
-¿Quieres venir al lago esta tarde? –pregunta André con una dulce sonrisa. Tienes las facciones de mi madre, pero los ojos de mi padre, un color entre verde y pardo, son inquietantes y dulces a la vez.
-Tengo que estudiar, André –digo con una pequeña sonrisa-, pero si puedo me pasaré.
-Siempre estás ocupada cuando te pido que vengas conmigo –se queja mientras se cruza de brazos-, sí te lo pide Ariel siempre vas.
Ariel es mi otra hermana, tiene tres añitos, y una manera de comunicarse muy curiosa, proyecta en tu mente imágenes de palabras, es una niña muy lista, no se esperaba nada menos de un arcángel y un señor de la Tinieblas, aunque el hecho de que Ariel tenga esta rara habilidad preocupa a mis padres, se supone que tenemos que ser humanos normales, no humanos con ciertas habilidades.
-Tengo que ir a la biblioteca después de comer –digo pensativa-, pero volveré antes de que se ponga el sol para darme un chapuzón contigo y con Angel, ¿hecho?
La sonrisa que esboza es respuesta suficiente para mí. André besa mi mejilla y baja como puede de mi cama para salir corriendo por la puerta mientras llama a Angel a gritos, obviamente, en leguaje demoníaco.


-¿Crees que tus padres te dejarán venir? –pregunta Zaphira mientras nos dirigimos hacía la salida de la biblioteca.
-No lo sé –dice Anna con el ceño fruncido-, son solo dos horas, pero España está algo lejos y a mis padres no les hace ninguna gracia eso de ir en avión.
Zaphira y Anna son mis mejores amigas, por no decir que son las únicas. Zaphira la conozco desde pequeña, como yo, es una de las hijas del equilibrio, en cambio Anna es humana, aunque no por eso menos importante. Al fin y al cabo sus antepasados nascieron del mismo modo que Zaphira y yo, la única diferencia es que Zaphira y yo somos, por así decirlo, de sangre pura.
-Mi madre insiste que vaya –digo distraída mientras pasamos las puertas automáticas de la biblioteca-, pero mi padre insiste en que no debo ir, no sé por qué.
-Bueno, siempre puedes preguntárselo, ambas sabemos que tu padre es bastante sociable, y más contigo que con cualquier ser viviente a la faz de la tierra –dice Zaphira con una mirada significante.
Cuando tenemos conversaciones como esta, Anna se siente completamente perdida, y lo siento tanto por ella. Ojalá pudiese explicarle lo que somos y lo mucho que cambiará el mundo, pero no es algo que pueda elegir, el grandioso Lucifer y el poderoso arcángel Miguel acordaron con que ningún humano se podía enterar de que éramos diferentes, como os dije antes, la única diferencia, es la pura sangre mezclada en nuestras venas. 
-Eso es porque soy su hija –replico de mala gana-, mi padre también habla abiertamente con mi madre –y le devuelvo la mirada con una pequeña advertencia de “cállate y deja ya el tema”.
-Ahí tienes un punto –dice Zaphira con una gran sonrisa.

-Cata, Cata –me sobresalto al escuchar la voz alarmada de André cada vez más cerca. Dejo mi libro y mis gafas de leer en el suelo, por muy hija de un ángel y un demonio que sea parece que la miopía afecta igualmente, y me levanto para ir a su encuentro.
-¿Qué?, ¿qué pasa? –pregunto preocupada.
-Angel –dice mientras intenta respirar-, él… él nadó lejos y no sé donde está y ahhh Cata, él está llorando, lo puedo sent… -no me quedo para escuchar más, sin pensarlo corro hacia el lago y le grito a André que vaya a buscar a papá o a mamá antes de meterme en el agua y nadar en busca de mi hermano.
Cuando estoy lo suficientemente lejos de la orilla me paro y miro a mi alrededor para intentar localizarlo, pero no veo a Angel por ninguna parte. No.
-¡Angel! –llamo a gritos-, Angel, ¿dónde estas, cariño?, dile algo a Cata, por favor.
Nada.
Desesperada, nado más lejos, y al cabo de unos minutos vuelvo a parar para mirar a mí alrededor. El ruido de las olas me impide escuchar nada más, si estaba llorando es imposible escucharlo.
-Angel, por favor –pido horrorizada-, di algo.
Más olas y nada.
Me preparo para nadar más lejos, pero entonces un pequeño susurro traído por el viento me eriza el pelo de la nuca. Angel. Nado a contraviento esperanzada, pero sigo sin verlo, solo puedo escuchar su grito. Grita Cat, una y otra vez, Cat, Cat, Cat… es su primera palabra en inglés y siento miedo.
-¡Angel! –grito, y de pronto, dejo de escucharlo. No, no, no, no, no-. ¡ANGEL!
Cierro los ojos y nado más y más rápido contraviento, buscando su voz. Estoy llorando, pero mis lágrimas se confunden con el agua que resbala por mi cara. Lo he perdido. He perdido a mi hermano.
De pronto me paro. Alguien me está mirando. Me doy la vuelta y tengo la sensación de que hay alguien sobre la roca a mi espalda, pero no veo a nadie, solo al pequeño niño que se sujeta a las piedras con fuerza mientras le sonríe a la nada.
-¡ANGEL! –grito con alivio. Y nado hacía la roca lo más rápido que puedo.
Es un gran pedrusco que desde que tengo memoria nunca ha salido de su sitio. De pequeña mi padre solía traerme aquí para enseñarme a nadar porque el agua era más clara y las olas del lago eran apaciguadas por la grandiosidad de la piedra. No tengo la menor idea de cómo ha podido llegar Angel, está bastante lejos de la orilla, pero no me importa, lo único que me importa es que está bien.
Trepo a la piedra y con una sonrisa le tiendo mi mano para que pueda bajar. Angel sonríe y de un salto lo tengo en mi regazo.
-Cat –dice con una media sonrisa mientras coloca su mano sobre mi pecho-. Cat Angelo –dice sonriendo.
-No, mi vida, se dice Angel, tu nombre, Angel –le digo con una sonrisa mientras lo abrazo con fuerza.
Angel niega con la cabeza y rodea mi cuello con sus bracitos. Nunca lo había visto tan contento, tan comunicativo, solo está así de contento con André, nunca antes me había sonreído como lo hace ahora, y me encanta. 
Debemos irnos, pero tengo miedo de volver al agua y perderlo, este ha sido el mayor susto de mi vida, y no quiero volver a pasar por lo mismo, quiero abrazarlo y no dejarlo nunca, pero Angel tiene otros planes, ya que aparta un poco de mi y me sonríe.
-Cat, Angel, Angelo –dice sonriendo. Entonces mira a mi espalda y frunce el ceño, como si hubiese alguien, pero cuando miro solo veo la roca.
Frunzo el ceño y vuelvo a mirar a Angel, quiero preguntarle con quien habla, quiero preguntarle que ve, pero apenas manejo la lengua demoniaca, y sé que no me entenderá si le hablo inglés, y aunque quisiese, no puedo, porque de la nada mi padre aparece a nuestro lado y Angel salta a sus brazos. Después de todo no tendré que volver a nadando a casa.
-¿Qué ha pasado? –pregunta papa, y cuando voy a contestar, Angel se me adelanta y le explica lo sucedido.
En momentos como este odio no hablar ni entender el lenguaje demoniaco. Hablo y entiendo con claridad más de 15 idiomas, y sin embargo, soy incapaz de aprender la legua materna de mi padre, cuan humillante es la vida. Entiendo mi nombre entre las palabras de Angel, y me da la sensación de que tarda más de lo que debería en contar lo sucedido, pero en nada acaba y veo como mi padre cierra los ojos y murmura un “gracias” antes de tenderme la mano y llevarnos de vuelta a casa, donde mi madre y todos mis hermanos, André incluido, nos esperan.
Es como si me hubiese ido de viaje durante más de un año y de pronto estuviese de vuelta, todos mis pequeños hermano y hermanas me abrazan a mi y a Angel, quien frunce el ceño ante tanta atención, al fin y al cabo, Angel odia ser “el centro de las atenciones”.
-¿Estas bien? –pregunta Shara con una mueca-. Estábamos muy preocupados.
Asiento con la cabeza y le sonrío a ella, Louis y Adam, quienes me miran igualmente con preocupación. Entonces todos los pequeños me rodean y empiezan a hacer millones de preguntas. Con el corazón aún latiendo más fuerte de lo normal, y una sonrisa en los labios los arrastro conmigo hacía el salón y me siento en el suelo para explicarles como fue la “increíble experiencia” según Samuel, mi pequeño hermano de seis años.
Todos están súper interesados, todos me miran con atención, y aunque como os dije, hay días en los que no los aguanto ni dos segundos, este no es uno de ellos, el susto que me llevé con Angel me dejó con los nervios a flor de piel, y no puedo imaginar como seria mi vida sin estos nueve pequeños diablos en mi vida. Cada uno tiene sus defectos pero los amo a todos, son parte de mi, parte de mi vida, son mi familia, y sé que sería capaz de cualquier cosa por ellos.
Seguro que os estáis volviendo locos intentando encajar esta información de que tengo nueve hermanos, seguro que os preguntáis como no me vuelvo loca, creedme, lo hago, es un lío,  aunque en el fondo es todo muy simple.
Empecemos por la pequeña Marie. Hace un mes más o menos que cumplió un año, y es la única que nunca se separa de mamá. Allá donde vaya mamá va Marie, yo creo que la pequeña Marie será una bella niña de cabellos castaños como mi madre, pero mi padre sigue insistiendo que sus cabellos serán rubios, casi blancos, como los suyos.
La pequeña Ariel de apenas tres años, es la única que tiene un “poder”, por así decirlo. Su primera palabra fue papá, pero no le gusta usar las palabras, siempre que quiere dirigirse a ti proyecta en tu mente una sucesión de imágenes que forman una frase, creo que es por esa pequeña razón que a Adam le gusta tanto hablar con ella.
De André y Angel ya os hablé un poco. André es el mejor en idiomas, habla más de los que pensé que existían, y eso que solo tiene cinco años, fue el que aprendió a hablar más rápido, a su edad, los demás solo eran capaces de decir pequeñas frases incoherentes. Angel como os dije, es lo contrario de André. Al ser gemelos, mis padres se sorprenden un poco de que uno hable tanto y tan bien y de que el otro apenas sepa hablar una lengua, pero André está haciendo un excelente trabajo ayudando a Angel con el ingles, ambos se complementan, y por mucho que discutan, se quieren mucho el uno al otro. En personalidad, son como dos polos opuestos, André es todo hiperactividad mientras que Angel es todo calma y serenidad, se ve quién se parece a la madre y quien se parece al padre.
Con apenas 6 años, Samuel es el más justo de todos. Siempre contrasta el lado positivo y el negativo de la situación y le ve solución a la mayoría de los problemas. Es un crack en matemáticas, y eso deja muy orgulloso a mi padre, que admite nunca haber podido pasar de las sumas y las restas, creo que mi incapacidad para las ecuaciones la heredé de él, porque repelo completamente a cualquier materia donde hayan números, pero Samuel en cambio es todo un experto, algo en mi interior me dice que llegará muy lejos, y quien sabe, puede que algún día lo llamen Doctor y todo.
Jahzeel es todo amor. Tiene 9 años y es la niña más dulce con la que podrás encontrarte. Tiene una gran adoración por los animales, y se vuelve loca cada vez que conoce una especie nueva, sea mamífero, insecto o anfibio, los ama. Gracias a ella tenemos dos gatos y tres perros compartiendo casa con nosotros, y su última adquisición como regalo de cumpleaños, un pequeño hurón llamado David.
Adam, de 13 años es el más pasota de todos. Nunca se mete en peleas, nunca se pelea con sus hermanos, nunca escucha. Le encanta leer, la soledad y el silencio, pero si lo necesitas, él siempre estará ahí.
Lo sigue Louis, el demonio de la familia. No es que sea un demonio, ni mucho menos, cuando lo miras lo primero que te viene a la cabeza es lo adorable que parece con sus cabellos rubios cubriendo su frente y sus ojos azules cristalinos brillando, pero Louis ha heredado más de mi padre que cualquier otro. Sabe ser bondadoso y compasivo, sabe diferenciar entre le bien y el mal, pero lo que más le cuesta es mantenerse quieto, sí, a sus 15 años Louis es hiperactivo.
 Shara es por así decirlo la chica organizada. Comparada conmigo, Shara es todo bondad y amor, creo que lo heredó de mi madre, y aunque apenas tenga 16 años, ya ha hecho más por este planeta que todos los ecologistas del mundo, tiene un único propósito en su vida, y es conseguir que el color verde predomine en el mundo, es una ecologista a toda regla, y quien no separe la basura en casa, se las verá con su gran carácter de ángel vengador.
Y por fin, por encima de todos estos diablillos estoy yo. Caterina, o más bien Cata. Mi padre dice que he heredado su carácter rebelde, y creo que no esta equivocado del todo. De todos mis hermanos, soy la más independiente, y no es porque sea la mayor –en una semana cumpliré mis dieciocho años-, mis padres desde siempre me dejaron mi espacio para mi y me dejaron tomar mis decisiones por mi misma. Tengo muy claro que quiero hacer, pero hay momentos en los que dudo plenamente de mi misma, y odio eso. Mi punto más débil, mis sentimientos. Cuando se trata de sentimientos, soy como Adam, un libro cerrado, pero cuando se trata de ayudar a los demás, soy una mezcla de Louis y André, pongo todo mi empeño en ayudar a las personas que me importan. Mi madre me ha dicho varias veces que algún día tendré que ser un poco egoísta y preocuparme primero por mí y después por los demás, pero si hago tal cosa, ¿como podré ayudar al cambio en este mundo?
Y bueno, esta soy yo. Aunque estoy segura de que os preguntáis como soy físicamente, bueno, no soy nada del otro mundo. Llevo mis cabellos largos, un poco más arriba de la cintura, son castaños tirando para el rubio que mi padre ve en todos lados  –de verdad, mi viejo de cabellos blancos tiene una gran fijación con los cabellos rubios-. Mis ojos son de un color bastante raro, oro viejo, lo llaman mis padres, mi piel esta levemente tostada por los últimos meses pasados en la playa y soy una cosita bajita, no más de metro sesenta, mi hermano Louis dentro de un año me sacará una cabeza seguro. Como os dije, nada del otro mundo.
-¿Quién es Angelo? –pregunta Samuel desde el sofá.
-Angelo no es nadie, mi vida –dice mi padre desde el marco de la puerta-, es solo que Angel pronunció mal su nombre –y tras dedicarle una mirada significativa a mi madre, ambos abandonan la habitación acompañados de Angel y Marie. 
No sé por qué, pero siento una extraña curiosidad, mis padres nunca se han mostrado tan misteriosos como ahora, y mucho menos me han ocultado cosas. ¿Le pasará algo a Angel?
Una sucesión de imágenes atraviesa mi mente de repente, haciendo que preste atención a Ariel, que está sentada en mi regazo. Acaba de preguntarme si tengo frío.
-No tengo frío –le digo con una dulce sonrisa.
-Estás temblando Cata –dice Adam mientras se levanta-, iremos a por una mantas y algo de chocolate caliente.
Y como si se hubiesen puesto en mutuo acuerdo, Shara, Louis y Adam abandonan la habitación, dejándome sola con los pequeños. Jazz, André y Samuel se han puesto a jugar los tres juntos, y la pequeña Ariel juega sola con su osito de peluche. Por mucho que me gustaría quedarme y unirme a mis pequeños hermanos, no es ironía, me encanta jugar con los pequeños, sea lo que sea que mis padres estén hablando más allá de la puerta del salón me llama como el queso al ratón. Me levanto y deposito la pequeña Ariel en los brazos de Jazz, pidiéndole que la cuide un momento, y atravieso el salón hacía la puerta. Como había sospechado, mis padres se han encerrado en el despacho de mi padre, lo que es normal, siempre están hablando de negocios y cosas por el estilo, pero normalmente Angel no va los acompaña. Me acerco de puntillas a la puerta entreabierta del despacho de mi padre, y contengo la respiración mientras escucho.
-Volverán a estar juntos, cariño, acéptalo –dice mi madre.
Me estremezco al escuchar sus palabras. Estoy segura de que ya las escuché antes.
-Saberlo es una cosa, aceptarlo es otra –replica mi padre.
-Hace años que lo has aceptado, y lo sabes, lo que te impide dejarla ir es la inmensidad de información que tienes sobre él, déjala ir, ya viste lo que pasó hoy, ellos…
-…están predestinados –concluye mi padre. Y entonces todo vuelve a mi. El sueño. Mis padres, sus voces. Una sombra, un abrazo, una frase, una promesa.
“Te esperaré.”


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vale, esto es... algo raro, algo mío, algo que no sé como apareció, solo, fluyó ...
Es la continuacion del libro Dos Velas Para el Diablo, un libro de Laura Gallego García, un libro que amé desde la primera página, un libro precioso, un libro que según he oído, no tiene continuación porque según la escritora, la historia habla de Cat, y la historia de Cat empieza y acaba en este libro. 

He sentido ésas ganas de escribir el reencuentro de Cat y Angelo, y bueno, espero hacerlo pronto, cuando terminen mis exámenes, gracias por leer *-* 



viernes, 16 de noviembre de 2012

It's you, it's you...


¿Que me pasa?
¿Desde cuándo me he vuelto así?
¿Qué tienes tú que me vuelve tan loca?

Cada día pienso en ti..
cada día deseo escuchar tu voz.

Aun me acuerdo… de aquél día en el que te conocí
recuerdo lo primero pensé de ti, y las palabra que te dije,
incluso recuerdo aquél gracioso comentario que me hiciste,
un comentario que consiguió sacarme la primera sonrisa del día,
una sonrisa que no me abandonó.

Eres diferente, y a la vez igual que los demás,
pero tienes algo que ellos no tienen,
y es hacerme sonreír con solo una palabra.

Me siento diferente, sé que he cambiado
no solo por ti… pero tu ayudaste.
Veo el mundo de una manera distinta,
y cada día es distinto. 

No sé como ocurrió,
solo sé que no paro de pensar en ti
los recuerdos son pocos, pero suficientes
y duelen, bastante.

¿Por qué ahora? ¿Por qué contigo?
no quiero sentir esto, quiero volver al pasado,
aquél lugar donde todo era fácil,
donde mis sentimientos no peligraban.

No sabes cómo odio quererte,
no sabes cómo odio querer odiarte y no poder,
no sabes cuán difícil es para mí sonreír y decirte que todo va bien,
cuando en realidad, me estoy rompiendo en pedazos…




...and that's all 


martes, 13 de noviembre de 2012

Siempre ♥


Momentos. Lágrimas, sonrisas, llantos, carcajadas, dolores de estomago. Esto es lo que me dais. 
Podría escribir inmensas páginas sobre lo mucho que significáis para mí, pero solo la palabra siempre completa aquello que quiero decir. La amistad es lo único que puede durar para siempre. 
Tus amigos son todo lo que te quedará cuando pienses que tu mundo se ha desmoronado, tus amigos son quienes te harán sonreír cundo más lo necesites. 
Ámalos, lucha por ellos, y nunca creas que algo malo ocurrirá, puede que ocurra, pero aun así tus amigos ahí estarán, porque un amigo de verdad, pase lo que pase, siempre estará a tu lado, siempre te apoyará sean cuales sean tus decisiones, un amigo de verdad recogerá la toalla cuando la tires y te la devolverá con una sonrisa. Así que no tengas miedo de decirlo, dar tu vida por aquellos amigos que realmente lo merecen. 

Siempre  


Una creación de: Helder y Ângie
LOVE U COUSIN


domingo, 21 de octubre de 2012

La complicación de las complicaciones


Y a mi me llamaban imprevisible. Si seguía por ésa línea yo acabaría por obsesionarme aún más por él. Acabaría por enamorarme del todo, y para ser sincera, no tenía ganas de que me volvieran a romper el corazón. 

No lo vi moverse, pero sí sentí que se acercaba. Poco a poco, hasta que lo tuve delante de mi. Podía ver sus piernas a través del mar de lágrimas que inundaban mis ojos y bajaban por mis mejillas. Me daba una rabia enorme llorar justo en este momento. Me hacía parecer sensible, frágil, y sobretodo, él podría interpretarlo como una manera de llamar la atención. Vi como se agachaba y rápidamente me limpié las lágrimas que resbalaban por mis mejillas, pero rápidamente se vieron reemplazadas por más. 
A través de las lágrimas pude ver su cara, y antes de que pudiese decir cualquier cosa, Vícktor cogió una de mis manos y la besó mientras la apretaba con fuerza, como si fuese un tesoro, algo que tenía miedo de romper pero que no quería dejar caer. Cerré los ojos al sentir sus labios sobre mi piel, y me estremecí cuando sentí que limpiaba mis lágrimas. Solo una persona había hecho tal cosa en toda mi vida, mi hermano Pier. Que lo hiciese Vícktor, significaba más que cualquier otra cosa. Sus dedos competían contra las lágrimas que no dejaban de resbalar por mis mejillas, y cuando abrí los ojos y escuché sus palabras, más lágrimas humedecieron mis ojos. Alcé un poco la cabeza al ver como se agachaba aún más para poder mirarme, y mi pulso se aceleró cuando fijé mi mirada en aquellos dos preciosos pozos azules que me volvían loca. Volvió a pedir perdón, y en ese momento quise decirle que no era su culpa, nada de esto era su culpa, pero las palabras murieron en mi garganta al sentir como conducía mi mano a su hombro y me acariciaba la espalda con la otra haciendo que me acercase más a él, abrazándome. 
Aferré su hombro con fuerza mientras sentía como las lagrimas resbalaban por mis mejillas y caían sobre su camisa. Después de tanto tiempo sin verle, lo único que quería era quedarme así hasta que su presencia me hartara, pero por lo visto él no estaba nada cómodo, y de alguna manera consiguió cogerme y tumbarme en la cama sin separarse de mi. Me mordí el labio inferior al sentir su cuerpo contra el mío, y deseé poder sentirlo más cerca, aunque cierto vientre abultado no me lo permitiría. Entonces me di cuenta de que por primera vez Vícktor me tocaba estando yo embarazada. Es cierto que ya lo había echo antes, el día que le dije lo de la niña, pero ése día ninguno de los dos sabía a ciencia cierta que pasaría. Yo no había decidido siquiera si me iba a quedar con la niña o darla en adopción, ni siquiera me había encariñado con ella, ni siquiera pensaba en ella como parte de mí, pero ahora, ahora todo era distinto. Yo tenía más que claro que Annabeth se vendría conmigo allá dónde yo fuese, tenía claro que no renunciaría a ella nunca, tenía más que claro que la amaba como nunca había amado a nadie. 
Cerré los ojos y le acaricié la nuca levemente dispuesta a disfrutar de este momento cuando sentí que Vícktor se movía. No, no se movía, se estaba riendo. Antes de que pudiese preguntarle que tenía tanta gracia, Vícktor dijo algo que me dejó completamente sorprendida. Un nudo se instaló en mi garganta y no supe que decir. Él a mi también me gustaba, y mucho, lo tenía más que asumido, pero saberlo y decirlo en voz alta eran dos cosas completamente distintas, y yo le tenía un pánico terrible a ésas palabras y a sus significados. Respiré hondo varias veces mientras seguía acariciando sus cabellos, los cuales ahora tenían mechas rubias, y me dije a mi misma que algún día tendría que enfrentarme a la verdad que mi cerebro ya había aceptado y que mi corazón eludía. 
-Tu también me gustas, Ismael –dije en un susurro mientras me estremecía levemente bajo su cuerpo-, mucho. Gracias por no dejarme caer… -lo sé, rara elección de palabras, pero yo era así, tan imprevisible como el hombre que tenía entre mis brazos.



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Por poner algo, que tengo mi blog más que abandonado D: 

martes, 10 de julio de 2012

¿Sueño o Realidad?


Desearía poder quitarme los ojos, perder el olfato. Desearía perder la capacidad de saber que estas junto a mí. Desearía poder vencer esa atracción que ejerces sobre mí. Desearía poder sonreír cuando tú no estás aquí.

Pero dependo de ti, quiera o no, tu eres aquella parte de mi que siempre anduve buscando y por fin te encontré, o me di cuenta de lo que tenía, hasta que lo perdí, y lo siento, siento todo lo que te dije, siento no haberme dado cuenta de que eras tú el sol de mi oscuridad.

Tú aun así tampoco fuiste bueno conmigo, me mentiste, me gritaste, me amaste, a tu manera lo hiciste. Pero hoy nuestro amor, aunque sea real, debe acabar, quizás algún día nos volvamos a encontrar. Hoy un amigo me ha llamado, quizás sea hora de empezar un nuevo camino.

Pero mientras escribo estas palabras me doy cuenta de que no quiero perderte, de que revolveré cielo y tierra por ti, de que si tú no estás, yo no soy nada, por favor, no me dejes, no ahora.

A pesar de mis ansias de volver a tocar tu piel, sé que no debo, no debo pensar en ti, ni soñar con tus labios, tus besos. Debo seguir adelante y evitar caer de nuevo en el veneno de tu piel.

Pero es más fuerte que vez que te veo, cada vez que cierro los ojos y sin permiso tú acudes a mi mente, iluminando mi vida, mi corazón.
Solo desearía poder volver atrás, poder retroceder en el tiempo y hacerte ver que de verdad te quería.
Espero que no sea demasiado tarde, espero que no te apartes al sentir mi tacto, espero que mis temblorosas manos no me delaten.
No sabes cómo ansío abrazarte, acariciarte, besarte, y no dejarte ir jamás, quedarme a tu lado hasta que todo lo demás se desvanezca.


Final Alternativo
[ Mi corazón se parte cada vez que te veo pasa, cada vez que te vas. Cada vez que pienso que este puede ser tú último te quiero la respiración me falla. Te amo, te extraño, te necesito. Soñaré contigo hasta encontrarte… ]

Hecho por: 
Rut Escoda
Ângela Rocha
en: 
clase de filosofía!

sábado, 7 de julio de 2012

#Algo que nunca leerás ...


#Sería demasiado repentino decir “te quiero”,
porque la verdad es que ni yo misma sé lo
que siento , pero lo que si sé es que mi
corazón late alocadamente cada vez que te veo.

Ansío tanto abrazarte, abrazarte y no dejarte ir
jamás si mi corazón así me lo dice. La luz
de tus ojos ilumina mi negro corazón, y lo único
que deseo es poder vivir contigo, la mejor historia
de amor que haya existido jamás…



                               @Recuérdame… 

lunes, 21 de mayo de 2012

Mi primer Premio *-*

Bueno.. ya hace bastante de esto... pero ultimamente apenas me siento delante de la pantalla, y cuando lo hago, mis cinco novios me tienen completamente enganchada en twitter xD
La cosa es que recibí un premio *-* no me esperaba para nada, y bueno, aún estoy sorprendida *-* Gracias Neyo (NeyisLand), muchas gracias mi vida *-* ainss!!!

Mis 5hábitos extraños: 

- A veces, por la noche, cuando hay mini chips ahoy en casa, las mojo en la leche y las como con un tenedor.
- Antes de irme a dormir, hablo con mis pósteres :$
- Tengo largas conversaciones con mi hámster Khale cuando estamos los dos solitos en casa
- Siempre muevo la pierna derecha compulsivamente, no solo cuando estoy nerviosa
- Cuando como un caramelo, patatas fritas, cosas que vienen en bolsitas, cuando acabo, antes de tirar la bolsa, siempre le hago un nudo


Bueno... tengo que dar 15 premios.... pero hace un grande bastante tiempo que no me paso... asi que solo seran 9 y daré premios a los que a veces aun visito, y a los que visitaba casi diariamente hace mucho y me encantaban *-*

Y mis premios van paraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa............

Just My World
Besos de un Ángel
En tu Ausencia
Enjoy This Life
Bailemos bajo las estrellas
La Pluma del Ángel Caído
Mi mundo de locuras
Slave to your words
Sweet Obsession

Normas: 

1. Los blogs premiados deberán poner 5 hábitos extraños y el link del blog que te eligió para este premio.
2. Elegir 15 blogs que deberán poner sus hábitos extraños.
3. Notificarles de su premio y repetir el proceso.

jueves, 15 de marzo de 2012

El poder de las palabras...


Es  difícil de explicar… es…una sensación de excitación, felicidad, desesperación y inseguridad*, impotencia y enfado.

Es algo que tengo claro que no pasará, y la verdad es que lo tengo asumido, y lo respecto,, pero al mismo tiempo me siento como destruida por dentro,, como si lo necesitara. No pasa un día sin que escuche sus voces, y es una estupidez, porque soy bastante positiva ante todo, y en lo referente a mi vida, todo es un desastre. Odio sentirme así, odio estar insegura de mi misma, y odio llorar por algo… absurdo y estúpido, pero ¿qué puedo hacer si lo único que hago cuando reconozco sus voces es intentar no llorar?  

Estoy segura de que esto no son ni más ni menos que las hormonas de una adolescente cambiando cada minuto, y es algo normal a mi edad, pero nunca antes me había sentido si… es como si de algún modo, con solo escuchar-os todo encajara y se destrozase a la vez. Nunca las cosas habían sido tan complicadas, tan diferentes, tan.. exageradas. Sé que mi optimismo está ahí, pero por alguna razón en este mismo momento lo único que siento es una especie de felicidad enrabiada, como si las piezas de pronto encajasen y yo me doy cuenta de que no soy parte de ése puzle. Pero por alguna razón, apenas lloro de tristeza e impotencia, porque no podré ver-os, no podré gritar vuestros nombres, no podré conocer-os… nunca en mi vida me había sentido así, y solo espero que mi esperanza no haya caído del todo…

No sé que me habéis hecho la verdad, pero he cambiado, como si… mientras vosotros vivís vuestro sueño, yo me doy cuenta de que los míos están demasiado lejos de mi alcance… Si algún dia tengo el placer de conocer-os a todos, os lo agradeceré, porque de alguna manera, estas lagrimas me hicieron ver aquello que yo no quería ver, pero que tenía asumido…


*gracias Andrea

domingo, 12 de febrero de 2012

#El silencio de las llamas...


-¿Puedo tocarte?
Eran las primeras palabras que Andie pronunciaba desde que habían dejado de discutir. Ot permanecía de estirado de espalda a ella, y Andie tenía miedo de que el chico no le contestase.
-¿Porque lo quieres hacer?
-Porque no aguanto más esto... -Andie tragó saliva y advirtió que los músculos de la espalda del chico se tensaban-, ¿puedo?
En apenas un pestañeo Ot se incorporó quedándose sentado, aun dándole la espalda a Andie, y se restregó el rostro.
-Eso nos destruiría.
-Estoy dispuesta a morir si tú lo estás también... por favor -pidió ella.
Ot se congeló donde estaba, Andie apenas pedía por favor, ella siempre se había mostrado una chica fuerte y poderosa, y que le pronunciase ésas palabras a él hacía que el autocontrol que había tenido consigo mismo hasta ahora se desmoronase. Dándose la vuelta Ot miró a Andie.
-Te perderé... -dijo a media voz.
-No... -susurró la chica mientras se acercaba gateando-, no me perderás, estaremos juntos Ot, te anhelo, mucho.
Andie alzó una mano sobre su cabeza y observó con una media sonrisa que él hacía lo mismo, colocando su mano a la misma altura que la suya.
-Tengo miedo... -admitió Ot alzando la mirada hacía sus manos apenas separadas por unos milímetros.
-No lo tengas -le pidió ella-, no te abandonaré, pase lo que pase sé que más allá de esto hay algo más, tiene que haberlo -Andie intentó sonreír, pero su sonrisa fue reemplazada por una lagrima que resbaló por su mejilla- después de todo lo que sacrificamos, nos lo deben, por favor Ot... ya no lo aguanto más...
Sus miradas se encontraron.
-Prométeme que estarás aquí después... -pidió él mientras cerraba los ojos y dos lagrimas abandonaban la comisura de sus ojos mientras sus dedos se entrelazaban con los de ella para siempre.
-Sólo si tu lo estas también -dijo Andie antes de capturar con su mano libre una de las lagrimas que bajaban por las mejillas del chico.
No fueron necesarias más palabras, en el momento en que se tocaron, todo a su alrededor empezó a crepitar, hasta que el fuego cobró vida y poco a poco fue rodeándolos. Ahora que había dado el primer paso, Ot no pensaba volver atrás. Se acercó más a Andie y la besó con todo el desespero que había estado creciendo dentro de él. Andie podía sentir como las llamas iban en aumento, pero no le importó, en eso momento solo le importaba Ot y ella, y aunque ella estaba segura de que su vida acabaría aquí y ahora, no le importaba, el mero hecho de poder volver a tocar a Ot la hacía feliz.
De repente, Andie sintió un cosquilleó en la punta de sus pies, y separando su boca de la del chico advirtió que el fuego la había alcanzado, el fuego los había alcanzado a ambos, pero Andie ya no estaba en el suelo, sino que su cuerpo estaba entre los brazos de Ot y ambos flotaban. Alzando la mirada hacía el chico se encontró con sus ojos negros como la noche, y antes de poder pronunciar una palabra siquiera, él la besó y ambos fueron envueltos por una ola roja anaranjada que los consumió.  


domingo, 29 de enero de 2012

#Ese momento en el que sientes que eres la reina de tu mundo *-*

Todo es oscuro, el sol no sale, y yo me estoy muriendo por dentro. ¿Dónde estás? Vuelve a mi… por favor, la vida no tiene sentido sin ti, es como un árbol al que le cortan las raíces, y ése árbol me rodea, y a cada día que pasa me aprieta aun más fuerte, me aleja de ti…
No sé cómo he podido vivir tanto tiempo sin ti a mi lado, cada día que pasa y no te tengo conmigo siento que una pequeña brecha se abre en mi corazón…
No puedo pensar en nada más, solo tú ocupas mi mente, a todas horas, a cada minuto, en cada segundo, y sé que siento por ti lo que nunca he sentido por nadie nunca.
La dulce silaba de tu nombre produce una sonrisa en mis labios cuando lo susurro, y el recuerdo de ti me vuelve loca. Espero que algún día te des cuenta de que mi corazón está en tus manos. Por favor, cuídamelo, porque yo ya no puedo hacer nada más por él, todo se ha vuelto demasiado confuso, demasiado oscuro, demasiado frío, sólo el tacto de tus manos, y el dulce roce de tus labios, podrán revivirme…

domingo, 8 de enero de 2012

Escena del invernadero desde el punto de vista de Jace

La campana del Instituto empieza a sonar, el profundo latido de corazón de la cumbre de la noche.

Jace deja su cuchillo. Es una navaja pequeña y prolija, con el mango de hueso, que Alec le dio cuando se convirtieron en parabatai. La usa constantemente y el agarre se está desgastando por la presión de su mano.

"Medianoche," dice él. Puede sentir a Clary a su lado, su respiración suave en el frío, el olor a hojas del invernadero. Él no se fija en ella, sino que mira hacia adelante, en los brotes brillantes de la planta de medianoche. No está seguro de por qué no quiere mirarla. Recuerda la primera vez que vio el florecimiento de las flores, durante la clase de horticultura, sentado en un banco de piedra con Alec e Izzy a cada lazo de él, y los dedos de Hodge en el tallo de la flor - los había despertado a cerca de la medianoche para mostrar les esa maravilla, una planta que normalmente crece sólo en Idris - y recordé el aliento de captura en el aire la medianoche invernal, a la vista de algo tan sorprendente y tan hermoso.

Alec e Isabelle han estado interesados, pero no, recuerda, atrapado por la belleza que habían sido. Le preocupabo, incluso ahora, cuando las campanas repicaron, en que Clary sería igual: interesada o complacida, incluso, pero no encantada. Él quería que ella siente lo que había sobre la medianoche, aunque no sabría decir por qué.

Un sonido escapa de su boca, un suave "¡Oh!" La flor está floreciendo: abriéndose como el nacimiento de una estrella, todo el polen brillante y pétalos de oro blanco. "¿Florecen todas las noches?"

Una oleada de alivio lo inundó. Sus ojos verdes brillantes, fijos en él. Ella flexionó los dedos inconscientemente, la forma en que ha llegado a comprender que hace cuando está deseando tener un bolígrafo o un lápiz para capturar la imagen de algo delante de ella. A veces desearía poder ver como ella: ver el mundo como un lienzo para ser capturado en la pintura, tizas y acuarelas. A veces, cuando ella lo mira de esa manera él se encuentra casi ruborizándose, una sensación tan extraña que casi no se reconoce. Jace Wayland no se ruboriza.

"Feliz cumpleaños, Fray Clarissa", dice, y su boca se curvó en una sonrisa. "Tengo algo para ti." Hurgó, un poco, alcanzando en el bolsillo, aunque no cree que ella se diera cuenta. Cuando presiona la piedra de luz mágica en su mano, él es consciente de lo pequeño que son sus dedos - delicados pero fuerte, callosos de horas aguantar lápices y pinceles. Los callos le hacían cosquillas en sus dedos. Se preguntaba si el contacto con su piel le acelera el pulso a ella de la forma en que lo hace hace cuando ella le toca.

Aparentemente no, porque se aleja de él con una expresión que muestra curiosidad solamente. "Sabes, cuando la mayoría de las chicas dicen que quieren un pedrusco, no quieren decir, sabes, literalmente, un pedrusco."

Él sonríe sin querer. Lo cuál es inusual en él mismo, por lo general solo Alec e Isabelle pueden hacerle reír. Había conocido que Clary era muy valiente la primera ver la que conoció - caminando en esa habitación después de Isabelle sin armas y sin preparar, tuvo el tipo de valor que no asocian con los mundanos . pero el echo de que ella lo hizo reír aún le sorprende. "Muy divertido, mi sarcástica amiga. No es una pierda, precisamente. Todos los Cazadores de sombras tienen una luz mágica. Que te traerá la luz, incluso entre las sombras más oscuras de este mundo y de los demás." Eran las mismas palabras que su padre había hablado con él, al darle su primera piedra mágica. ¿Qué otros mundos? Jace le había pedido, y su padre se había reído solamente. Hay más mundos a un suspiro de distancia de éste que granos de arena en una playa. 

Ella le sonríe y hace una broma sobre los regalos de cumpleaños, pero él siente que ella se emociona, se desliza la piedra en el bolsillo con cuidado. La flor medianoche ya está derramando sus pétalos como una lluvia de estrellas, iluminando su cara con una iluminación suave. "Cuando tenía doce años, quería un tatuaje", dice. Un mechón de pelo rojo cae sobre sus ojos, Jace enfrenta a la necesidad de extender la mano y quitarlo hacia atrás.

"La mayoría de Cazadores de Sombras consiguen sus primeras marcas a los doce años. Debe haber sido tu sangre. "

"Tal vez. Aunque dudo que la mayoría de los Cazadores de Sombras se hace un tatuaje de Donatello de las Tortugas Ninja Mutantes Adolescentes en su hombro izquierdo." Ella sonría, de esa manera que hace cuando dice cosas que son totalmente inexplicables para él, como si las estuviera recordando con cariño. Le llega una punzada de celos por sus venas, aunque no está seguro de lo que está celoso. Simon, ¿quién entiende sus referencias a un mundo mundano que Jace no puede ser parte él? El mundo mundano en sí al que ella podría volver algún día, dejándole a él y ya su universo de demonios y cazadores, las cicatrices y la batalla, ¿con gratitud por detrás?

Se aclara la garganta. "¿Querías una tortuga en el hombro?"

Ella asiente con la cabeza, y su cabello se cae fuera lugar. "Quería cubrir mi cicatriz de viruela." Quita una tira de la camiseta a un lado. "¿Ves?"

Y lo ve: hay algún tipo de marca en el hombro, una cicatriz, pero ve más que eso: ve la curva de su clavícula, la fina capa pecas en la piel como una capa de oro, la curva suave de su hombro, el pulso en la base de su garganta. Ve la forma de su boca, los labios entreabiertos. Sus pestañas cobrizas como las baja. Y es arrastrado a través de una ola de deseo, un tipo que nunca ha experimentado antes. Él deseó niñas antes, sin duda, y satisfizo ese deseo: siempre había pensado en él como hambre, la necesidad de un tipo de combustible que el cuerpo desea.

Él nunca había sentido deseo de esta manera, un fuego limpio que quema el pensamiento, que hizo que sus manos - no temblaran, exactamente, pero vibraran con energía nerviosa. Apartó los ojos de ella, a toda prisa. "Se está haciendo tarde", dice. "Tenemos que irnos."

Ella lo mira, con curiosidad, y no puede evitar la sensación de que esos ojos verdes se puede ver a través de él. "¿Alguna vez has salido con Isabelle?", preguntó.

Su corazón todavía latía con fuerza. No entendió bien la pregunta. "¿Isabelle?" repitió. ¿Isabelle? ¿Qué Isabelle tiene que ver con esto?

"Simon se preguntaba," dijo ella, y él odia la forma en que ella dice el nombre de Simon. Él nunca había sentido nada como esto antes: nada lo ponía tan nervioso como ella. Recuerda ir hacia ella en el callejón detrás de la cafetería, la forma en que había querido llamarla a fuera, lejos del muchacho de cabello oscuro con el que estaba siempre, en su mundo de sombras. Él había sentido incluso entonces que ella pertenecía  donde él pertenecía, no en el mundo mundano, donde las personas no eran reales, donde pasan más allá de su visión como marionetas en un escenario. Pero esta chica, con sus ojos verdes lo cubrió como una mariposa, ella era real. Como una voz escuchada en un sueño, que sabes que proviene del mundo de la vigilia, ella era real, perforando la distancia que ha puesto tanto cuidado de sí mismo como una armadura.

"La respuesta es no. Quiero decir, puede haber habido un momento en que uno u otro lo considera, pero es casi una hermana para mí. Sería extraño. "
"¿Quieres decir que Isabelle y tú que nunca -"

"Nunca".

"Ella me odia", dijo Clary.

A pesar de todo, Jace casi se ríe, como un hermano podría, se toma un cierto deleite en observar a Izzy cuando está frustrada. "Sólo la pones nerviosa, porque ella siempre ha sido la única chica en un grupo de chicos que la adoran, y ahora ya no es."

"Pero ella es tan hermosa."

"Tu también lo eres", dice Jace, de forma automática, y ve que la expresión de Clary cambia. No puede leer su rostro. Es casi como si nunca le ha dicho a una chica es muy guapa antes, pero no puede recordar un momento en que no fue calculado. Fue accidental. Que le hacía sentir como ir a la sala de entrenamiento y lanzamiento de cuchillos y patadas y puñetazos y la lucha contra las sombras hasta que estuvo ensangrentado y agotado, y si su piel estaba abierto, fue sólo en la forma en que estaba acostumbrado.

Ella se le queda mirando, en silencio. La sala de entrenamiento es, entonces.

"Probablemente deberíamos bajar", dice otra vez.

"Está bien." Él no puede decir lo que ella está pasando en su voz, tampoco; su capacidad para leer a la gente parece que le ha abandonado y no entiende por qué. Rayos luz de la luna llegan a través de los cristales del invernadero hacia su camino de salida, Clary ligeramente por delante de él. Algo se mueve delante de ellos - una chispa de luz blanca - y de repente ella se queda parada y medio se vuelve hacia él, y en el círculo de sus brazos, y ella es cálida y suave y delicada y la está besando.

Y se asombra. Él no funciona de esta manera; su cuerpo no hace las cosas sin su permiso. Es su instrumento tanto como el piano, y él siempre ha estado en perfecto dominio de el mismo. Pero ella sabe dulce, como manzanas y cobre, y su cuerpo en sus brazos es tembloroso. Ella es tan pequeña, sus brazos van a su alrededor, para sostenerla, y se pierde. Entiende ahora por qué los besos en las películas se filman como son, con la cámara dando vueltas sin parar, dando vueltas: el suelo es inestable en sus pies y se aferra a ella, por pequeña que sea, como si pudiera sostenerlo.

Sus manos suaves por la espalda. Puede sentir su respiración contra él; un grito de sorpresa en medio de  los besos. Sus delgados dedos en su pelo, en la parte posterior de su cuello, enredando suavemente, y recuerda la flor medianoche y la primera vez que lo vió y pensó: aquí hay algo muy bonito que pertenece adecuadamente en este mundo.

La fuerza del viento es audible para él primero, formado como está para escucharlo. Él se retira de Clary y ve a Hugo, ubicado en el hueco de un pequeño ciprés cerca. Sus brazos están todavía alrededor de Clary, su peso ligero contra él. Sus ojos están medio cerrados. "No te asustes, pero tenemos audiencia", le susurra. "Si Hugo está aquí, Hodge no debe andas lejos. Tenemos que irnos."

Su ojos verdes aletearon todo el camino abiertos, y ella parecía divertida. Picó un poco su ego. Después de ese beso, ¿no debería estar ella desmayándose a sus pies? Pero ella está sonriendo. Ella quiere saber si Hodge está espiando. Él la tranquiliza, pero siente su suave sonrisa con un viaje a través de sus manos unidas - ¿Cómo ocurrió eso? - mientras ellos iban camino hacia abajo.

Y él lo entiende. Él entiende por qué las personas se dan la mano: él siempre había pensado que se trataba de posesión, diciendo: Esto es mío. Pero se trata de mantener el contacto. Se trata de hablar sin palabras. Se trata de que te quiero conmigo y no te vayas.

Él la quiere en su habitación. Y no de esa manera - ninguna chica ha estado nunca en su habitación de esa manera. Es su espacio privado, su santuario. Pero él quiere a Clary allí. Él quiere que ella lo vea, la realidad de él, no la imagen que muestra al mundo. Él quiere que se acueste en la cama con ella y tenerla enrollada dentro de él. Él quiere mantener su respiración suavemente a través de la noche; verla como nadie la ve: vulnerables y dormida. Para verla y ser visto.

Así que cuando llegan a su puerta, y ella le da las gracias por el picnic de cumpleaños, él aún no suelta su mano. "¿Te vas a dormir?"

Ella inclina la cabeza hacia arriba y puede ver que su boca lleva la huella de sus besos: un color de rosa, como los claveles en el invernadero, y se le hace un nudo en el estómago. Por el Ángel, piensa, estoy tan...

"¿No estás cansado?" pregunta ella, rompiendo sus pensamientos.

Hay un hueco en la boca de su estómago, una irritabilidad nerviosa. Él quiere empujarla de nuevo hacia sí mismo, para verter en ella todo lo que siente: su admiración, sus recién adquiridos conocimientos, su devoción, su necesidad. "Nunca he estado más despierto".

Ella levanta la barbilla, un movimiento inconsciente, rápido, y él se inclina hacia abajo, ahuecando la cara con su mano libre. Él no quería darle un beso aquí - demasiado público, demasiado fácil para ser interrumpidos -, pero no puede dejar de tocar su boca con la suya con ligereza. Sus labios en los de él y se apoya en ella y no puede parar. Estoy tan -

Fue en ese preciso momento que Simon abrió la puerta de la habitación y salió al pasillo. Y Clary se aleja de él a toda prisa, volviendo la cabeza a un lado, y él se siente con un dolor agudo de una venda que se quitó de la piel.

Estoy muy jodido.


[ >_< Respira.. respiraa..!! awwwwwwwwwwwwwwwwww* Jace <3 ]

Fuente: Cassandra Clare