sábado, 21 de mayo de 2011

Entre Sombras y Sentimientos # Capitulo 4

¿Que me pasa?

Finales de Agosto 2004
Manhattan, Nueva York

Después de aquél horrible encuentro decidí cambiar de hotel. Aunque me encantaba aquél, cada vez que entraba en la habitación me asaltaban los recuerdos de lo que había pasado con Mathias, y no podía permitirme estar recordándolo cada dos por tres, su advertencia solo me había dejado con más curiosidad en saber qué pasaría si volvía a acercarme al humano, a quien yo aún deseaba tener.
Recogí todas mis cosas y me fui a registrar en otro hotel. Le ofrecí mi tarjeta de crédito al recepcionista y le dije que me diese la mejor habitación que tenían. No era una suite real como la de antes, pero sí era lo suficientemente lujosa. No es que me preocupasen mucho en mirar la tele y hacer vida de vaga como los humanos, pero desde que tengo memoria me acostumbré a vivir rodeada de lujos.
Lo primero que hice después de instalarme en el nuevo hotel fue buscar a Ethan y saber que había pasado, como había llegado a casa y qué era lo que sabía.
Ethan trabajaba en un bar justo al lado de la playa, cuando entré me sorprendió que me reconociese al instante, pues como no lo había encontrado por ninguna parte después de que Mathias abandonase la habitación, había pensado que de alguna manera los ángeles le habían hecho olvidar que me había conocido. Me pidió perdón por haberse ido la otra noche y me pidió salir ésa noche. Le di la dirección de mi hotel y le dije que preguntara por Elena, mi nombre en aquél año.
No estaba muy segura de que quería conseguir, pero no me sorprendí en absoluto cuando Ethan no apareció a la hora marcada. Estaba segura de que eso había sido cosa de Mathias, y no me equivoqué en absoluto. Estaba aburrida sacando toda mi ropa del armario cuando Mathias apareció en la habitación del hotel entrando por el balcón. No sabía cómo se lo hacía, pero siempre me localizaba.
-¿Qué quieres de él? –preguntó desde el marco de la puerta de la habitación.
-¿Tanto te importa eso? –dije mientras cogía un vestido del armario y lo tiraba sobre la cama.
-Si no me importase no me habría metido en tu territorio la última vez –dijo fríamente.
-Ya claro… ¿estás seguro que no lo hiciste porque estas obsesionado por mí? –pregunté intentando sonar seriosa mientras sacaba la cabeza de dentro del armario y le miraba.
-No seas tonta –dijo mientras entraba en la habitación con las manos metidas en los bolsillos y miraba la ropa que había sobre la cama-. Yo nunca me obsesionaría por alguien como tú.
-Alguien como yo ¿eh? –dije con una sonrisa pícara-. ¿Qué sabes tú de mí?
-Pues… bastantes cosas –dijo mientras sacaba una mano del bolsillo y cogía un vestido de la pilla de ropa.
-¿Buscaste mi nombre en Google pequeño? –pregunté divertida.
-La verdad es que lo pensé –dijo-, pero me di cuenta de que no sabía cuál era. –Cogió el vestido con las dos manos y lo observó con atención antes de tirarlo sobre la pila.
-¿Entonces como lo descubriste angelito? –pregunté con el ceño fruncido mientras sacaba un vestido arrugado de debajo de unas zapatillas.
-Tengo mis métodos –dijo mientras retrocedía y volvía a recostarse contra el marco de la puerta-. Y deja que te diga que no ocultas bien tus pisadas.
Pude ver en que estaba pensando, y también que le habían engañado con toda la información que le habían dado sobre mi. Yo no me llamaba Ariadna y no me había pasado un año sabático matando ángeles.
-Lo siento pequeño ángel pero yo no hice nada de lo que te contaron –dije mientras cerraba las puertas del armario y me dirigía hacía la cama con el vestido arrugado en la mano.
-¿Y tú como sabes que me contaron? –preguntó alzando una ceja.
-Tengo mis métodos –dije-, aunque lo único que debes saber es que no te aconsejo en husmear mi pasado.
-¿Por qué no? –preguntó con una sonrisa volviendo a acercarse-. ¿Temes que encuentre cosas malvadas?
Me paré a mirarlo y me mordí el labio.
-Cariño, mi vida es malvada, no necesitas investigarme para saberlo, eso lo puedes preguntar. Pero… -avancé hacía él-, no me gusta que se metan en mi vida, así que no te aconsejaría a hacerlo.
-Entonces deja de meterte tú en la mía –replicó dando un paso hacia mí.
-No es tu vida, es la suya, déjalo vivir.
-¿Y que lo conviertas en un sombra? –dijo asqueado-. Ni de coña, además su vida depende de mí, soy su guardián y lo último que haré será dejar que se vaya con una demonio que solo piensa en sexo y muerte.
-¡No hables de mi como si me conocieses! –le grité-. No sabes nada sobre mi o mi vida, así que cállate la puta boca.
-Oh… lo siento pequeña, ¿herí tus sentimientos?
Le fulminé con la mirada y sin pensármelo dos veces le pegué un puñetazo. Él reaccionó, pero no a tiempo, mi puño alcanzó su mandíbula y el impacto lo hizo girar la cara. No sangró, pero si hubiese sido un humano lo habría hecho.
Retrocedí al ver su expresión cuando me miró. No por miedo, sino por deseo. No sé exactamente que me pasó, pero sentí como algo que me atraía hacia él y me invitaba a pedirle perdón. ¡Perdón! ¡PERDÓN! Nunca antes había sentido algo así y me asustó, por primera vez en mucho tiempo algo me asustó.
Le di la espalda y tiré el vestido arrugado sobre la cama. Cerré los ojos y lancé un suspiro.
-Vete –dije mientras me llevaba una mano a la cabeza-. Déjame en paz.
Mis sentidos se habían agudizado al máximo, tanto que podía sentir las moléculas de polvo voltear en el aire, lo que significaba que podía sentir todos y cada uno de los movimientos que se realizaban a mi entorno. Aparte de eso, podía sentir todos y cada uno de los pensamientos de las personas que estaban a un radio de 20 kilómetros de mí.
Mathias dio un paso hacía mi con la mano extendida.
-¿Estas bien? –preguntó.
-He dicho que te vayas... –dije en un susurro mientras me dirigía hacia el baño y me encerraba en éste.
Para cuando salí del baño Mathias ya había desaparecido, pero increíblemente su olor predominaba en el aire. Me tiré sobre la pila de ropa que había sobre la cama y cerré los ojos. Al cabo de un rato Sergio se posó sobre mi vientre.
Nuestras mentes estaban completamente ligadas, y no necesité ni una palabra para que se enterase de lo que había pasado.
Sergio siempre fue como mi mejor amigo, desde el día en que le di una vida nueva no nos separamos nunca más y al final lo acepté como mi ghul. Sergio no sabe hablar, se comunica conmigo a través de imágenes y en aquella ocasión dejó muy clara su pregunta, lo único que pude contestarle fue que ni yo misma sabía que sentía.

lunes, 16 de mayo de 2011

Un mundo de mentiras # Capitulo 8

- El médico me dijo que deberíamos hablar contigo, que cada persona era diferente, porque muchos podían escuchar mientras estaban en coma, por eso no cuesta nada intentarlo ¿Verdad?...Amy... el mundo se vuelve raro cuando no estas conmigo, me siento impotente, a veces tengo ganas de chillar, decir a todo el mundo que estoy sufriendo por no tenerte como quería, todos... todos estos años a tu lado, nuestra amistad, el cariño que tengo por ti, es todo tan perfecto , que aun no soy consciente de lo que está pasando, eres mi mejor amiga desde pequeña... - ella empezó a llorar y estuvo así durante algunos largos minutos- ¿recuerdas cuando nos conocimos Amy? Tú eras una de las chicas más populares que había, todos se reían de mí , me llamaban zanahoria, y tú fuiste la única que no me apuntó con el dedo, la única que no me insultó ni me maltrató, poco a poco fuiste perdiendo tus amigos, tu reputación, muchas veces te pregunté si estabas segura de eso... -volvió a llorar bien fuerte, y sentí como si algo hubiese apuñalado mi corazón- siempre me contestabas con esa sonrisa en los labios, como si el mundo fuera perfecto diciendo, "claro Violet , es mejor tener pocos y buenos amigos, que muchos y malos ", nunca te dije lo cuanto significaba eso para mí, nunca te dije lo cuanto te quiero, ahora me siento tan sola Amy, me siento incompleta, porque sabía que tu tarde o temprano me dejarías , irías en busca de tu sueño, pero no de esta manera Amy, así no, te avisé tantas veces de que eso no estaba bien, intenté llevarte a la razón pero esa maldita obsesión, esa maldita perfección que estás buscando no existe Amy, no existe... -ella lloraba de una manera impresionante, nunca pensé que fueran a sufrir tanto por mí, que me echaran tanto de menos - sabes que durante estas dos semanas intenté venir a verte varias veces pero no pude, yo no aceptaba que estuvieras aquí, no aceptaba que mi mejor amiga se encontrara en esta situación... despiértate -ella tenía miedo, casi podía sentir el dolor que había dentro de ella, su desesperación, la manera como lloraba, la manera como decía mi nombre- despiértate por favor, hazlo por mí, porque necesito tenerte, necesito que me apoyes, no me puedes dejar así, no sin antes despedirte, no me lo merezco, vamos Amy abre los ojos, vuelve a enseñarme esa sonrisa que ilumina cualquier persona por favor...
Las lágrimas bajaban por mi rostro, no sabía si ellos lo podían ver, pero yo lloraba por dentro, chillaba, y deseaba despertarme, ellos no merecían pasar por esto, quería que todo volviese a la normalidad.
-Ayer cumpliste 18 años, fue el peor día desde que tu estas aquí, siempre había planeado este día en una discoteca, con muchos chicos y luego no dormir, estar toda la maldita noche bailando -suspiró- pero no fue así, porque cuando me desperté tu aún estabas así, durmiendo... -suspiró- ¿sabes? he conocido un chico, se llama Roger, y es guapísimo, es una persona fantástica, y me odio porque nunca me atreví a presentártelo, tuve miedo de que no te gustara, que lo criticaras, o que te creyera más guapa que yo, lo siento... sé que no eres así pero me sentía insegura -no Violet, no soy así , pero me alegro de que hayas conocido a alguien, no llores mi niña, serás siempre mi mejor amiga, por favor, para de llorar, prometo no dejarte, me despertaré, dame tiempo, por favor-, y ahora solo en pensar que quizás nunca lo conocerás... Ahhh... -chilló bien fuerte - no es justo , ¡despiértate!
-Señorita por favor -dijo la voz de una mujer mientras abría la puerta- no puede chillar, no ve que si ella la escucha será peor... dios mío... -dijo la mujer.
- ¿Que sucede señora enfermera? -preguntó Violet.
- Mire, ella está llorando -le dijo a Violet- la puede escuchar.
Violet empezó a llorar aún más, y luego echó a reírse como una histérica.
-Dios mío... Amy, me has escuchado -susurró mientras tocaba mi mano, lo podía sentir- no me lo creo, es demasiado bueno para ser verdad, mi niña -apoyó su cabeza encima de mi mano mientras la sujetaba bien fuerte.
-Será mejor que la deje descansar, si ella la puede escuchar es muy buena señal, pero no la podemos poner nerviosa porque en cualquier momento puede ponerse peor con tanta preocupación.
- ¿Ella despertará señora enfermera?
-No lo sé niña, solo dios lo sabe, así que hay que esperar, venga ahora es mejor que se vaya... ahora mismo llamaré a su familia para darles la noticia...
- Mañana volveré Amy, descansa... te quiero mucho -dijo Violet mientras las dos salían de la habitación y me dejaban allí sola.

•Viaja a los rincones que significan algo para ti, allí donde ocurrieron las cosas importantes de tu vida...

viernes, 6 de mayo de 2011

Diuen que les persones entren a la teva vida per una raó, em pregunto perquè vas entrar tu a la meva…

Em fas sentir diferent, especial... em fas sentir única.
La teva sonrisa alegra el meu dia i les teves tonteries m’alegren la vida.
Ets com una mena d’obsessió de la qual no em puc desfer per molt que vulgui.
I sí, me’n vull desfer. Me’n vull desfer del teu record perquè se que això no em portarà a cap lloc.
Nomes sofriré i sofriré, perquè se que tu no sents lo mateix, però per molt que vulgui, no et puc oblidar,
m’és impossible tant sols pensar en oblidar-te.
Cada dia es com un infern perquè no et puc veure, perquè no et puc tocar, perquè no et puc sentir.

Que m’has fet?

miércoles, 4 de mayo de 2011

Entre Sombras y Sentimientos # Capitulo 3

El inicio

21 Agosto 2004
Manhattan, Nueva York


La calle estaba completamente desierta de coches, y solo se podía escuchar el repiqueteo de mis tacones contra el suelo y nuestras respiraciones algo aceleradas por el elevado volumen de la música al que habíamos estado sometidos hacía un rato en la discoteca.
-¿Vives muy lejos? –preguntó Ethan con una sonrisa.
-En el hotel ése que hay al otro lado de la manzana –dije con un asentimiento de cabeza.
-¿Vives en un hotel? –preguntó sorprendido.
-¿Hay diferencia entre un hotel y una casa? –pregunté con una sonrisa triunfante.
Ethan no contestó, pero pude ver que su respuesta era sí. Lo que le pasaba era que no quería quedar mal diciendo que no había nada como el hogar, como la casa donde nascías.
-¿Cómo es… estar siempre cambiando de ciudad? –preguntó después de unos minutos de silencio-. ¿No se te hace incomodo? Tener que cambiar siempre de ciudad, llevar equipaje…
-Pues la verdad es que no –dije con una sonrisa burlona-. No te diré que no tiene sus inconvenientes, porque los tienes, pero a mi me encanta viajar y sobretodo conocer a gente nueva, sobre todo si son chicos –Ethan se limitó a sonreír y aminorar el paso-. Veo que tienes poca prisa por llegar –comenté con una sonrisa.
-Me gusta la compañía.
Sonreí satisfecha y tomé su mano con la mía. El resto del camino lo hicimos en silencio, Ethan se debatía mentalmente entre pasar la noche conmigo o irse a casa y yo me estaba divirtiendo mucho escuchando sus pensamientos.
Podía sentir que Sergio ya había llegado a la habitación del hotel y nos observaba desde el balcón. Estábamos a apenas unos pasos de la entrada del hotel, y el debate interno de Ethan se volvía cada vez más interesante, pero lo tuve que interrumpir.
-Hemos llegado –dije colocándome delante suyo.
Ethan alzó su mirada hacia mí y sonrió. Estaba seguro de que le invitaría a venir conmigo.
-Supongo que llegó la hora de la despedida –dijo cogiendo mis manos en las suyas y acercándose un paso más.
-No tenemos porqué despedirnos –susurré acercando mi cara a la suya-, siempre puedes acompañarme a mi habitación…
-¿Tienes miedo de perderte? –preguntó con una pequeña sonrisa.
Rocé mis labios contra los suyos y justo cuando sentí que él se lanzaba a besarme me aparté de él y le sonreí.
-Puede… -dije, y entré en el hotel tirando de él.
Pasamos por recepción y nos dirigimos directamente hacía los ascensores. Le di al botón y en apenas unos minutos un ascensor apareció para llevarnos. Una vez dentro saqué una llave del pequeño bolsillo que tenía mi vestido y la metí en la cerradura que estaba ubicada justo al lado del botón que indicaba el último piso.
En cuanto la puerta se cerró Ethan me apresó por las muñecas y me empujó hacía la pared que tenía a mi espalda. Aunque me tomó algo de sorpresa me dejé llevar y dejé que me besase.
-¿Estas hospedada en la suite real? –preguntó sobre mis labios.
-¿Importa? –pregunté burlona rodeando su cuello con mis brazos y besando sus labios.
-La verdad es que no –susurró antes de besarme ferozmente.
Le devolví el beso, aferrando su cabeza con mis manos, impidiéndole apartarse de mí. Una de sus manos apretaba mi cintura contra su cuerpo, mientras que la otra me acariciaba el muslo alzándolo levemente.
Cuando llegamos a la última planta y el ascensor se paró Ethan apartó su boca de la mía y me miró. Dio un paso atrás tirando de mi por la cintura para que le acompañara. Saqué la llave de la cerradura antes de abandonar el ascensor y entré en la suite. Dejé la llave sobre la pequeña mesa que había al lado de la puerta del ascensor y guié a Ethan por la suite. Entramos en lo que yo llamaba el salón y Ethan se sentó en el brazo de uno de los sofás.
-Estas como en tu casa –dije acariciándole el pelo-. Ahora vuelvo –y le empujé hacía tras, haciendo que cayese de espaldas sobre el sofá.
Atravesé el salón y la habitación y me dirigí hacía el baño. Me miré en el espejo y sonreí. Era una costumbre, no sé ni porque fui al baño, supongo que lo hacía para hacerlo sufrir un poco. Al cabo de unos minutos volví al salón con intención de arrastrar al humano a mi habitación y hacerle pasar la mejor noche de su vida, pero al entrar en el salón me paré de golpe. De pie en mi salón estaba ni más ni menos que un ángel, Mathias.
Llevaba un elegante traje de pantalón negro y una camisa blanca con los puños arremangados y con los tres primeros botones desabrochados. Sostenía su espada angélica en la mano izquierda y su expresión era fría y calculadora. Aunque no podía ver sus alas gracias al hechizo de envoltura, estaba segura de que las tenía desplegadas.
-¿Quién coño eres? –pregunté enojada.
-Deja al humano en paz –dijo en respuesta.
En ese momento lo primero que se me pasó por la cabeza fue que se había vuelto loco, pues nunca antes un ángel se había atrevido a atacar un demonio en su lugar de residencia.
-¿Si no lo dejo en paz me matarás angelito? –pregunté con asco.
Él sonrió y dio un paso hacía mi con la espada en alto.
-Pues puede que si –dijo-. Es mi misión proteger a ése muchacho y una asquerosa demonio como tú no me fastidiará el trabajo.
-¿Misión? –pregunté en una carcajada-. ¿Ahora tenéis misiones?
-Eso no es de tu inconveniencia –dijo fríamente, y dio otro paso hacía mí. Su espada quedó a apenas unos centímetros de mi cara, lo que hizo enojarme bastante en aquél momento, pero no contraataqué, sólo aparté mi cara de la trayectoria de su espada y le miré.
-Pequeño ángel –dije coqueta-, estás en mi territorio, e si me matas irán a por ti. Por no mencionar que puedo hacer que te claves ésa espada a ti mismo con solo pensarlo, así que ¿porque no te das la vuelta y me dejas en paz con mis cosas?
Le dediqué una sonrisa encantadora y señalé el balcón, dónde Sergio seguía posado sobre la barandilla, observándonos.
Él me dio la espalda y pensé que se iba a ir, pero entonces se giró hacía mi de golpe y sin que apenas me diese cuenta estaba de espaldas a la pared con su espada a apenas unos milímetros de mi garganta. Estaba algo sorprendida por su ataque y no supe que hacer, pero para eso servían los ghuls. Sergio estaba en el suelo a apenas unos metros de nosotros y estaba empezando a manipular a Mathias.
-Sergio, no lo hagas –dije mirándolo por encima del hombro de Mathias-. Este caballero solo está algo confundido –miré a Mathias-, ya se iba…
-No me tomes el pelo chiquilla –dijo amenazadoramente-. Puedo cortarte el cuello en apenas segundos…
-Puedes –dije alzando una mano y colocándola sobre su mano izquierda-, pero no lo harás.
El contacto facilita la compulsión, así que con solo transmitirle el pensamiento de que él abría la mano y dejaba la espada desmaterializarse, lo hizo. Entonces actué, y cogí sus muñecas entre mis manos. Evalué las posibilidades de girarlo y meterlo de espalda a la pared, pero estaba segura de que si lo hacía, él acabaría por tomar el control, así que me impulsé hacía delante, empujando su cuerpo y haciendo que cayera de espalda en el suelo, llevándome con él.
Él se revolvió debajo de mí e intentó sacarme de encima, pero tenía las manos completamente inmovilizadas y lo único que podía hacer con sus piernas era rodearme la cintura, lo que no le serviría de mucho en aquel momento.
-¿Qué coño haces? –preguntó enojado.
-Ahora ya no pareces tan amenazador pequeño ángel –dije mientras le obligaba a colocar las manos por encima de la cabeza y me sentaba sobre su cintura sin dejar de cogerle de las muñecas.
Sergio se había apartado, y estaba sobre la mesa picoteando un trozo de pan que allí había, por lo visto, ya no estaba tan preocupado. Con una sonrisa burlona acerqué mi cara a la de Mathias.
-Mira tú por donde, me ligo a un humano y acabo la noche con un ángel, es un buen partido ¡¿eh!?
-Vete al infierno –dijo girando la cara hacia a un lado.
Sergio alzó la cabeza de golpe y me miró, entonces supe que iría a pasar, Mathias iría a usar sus poderes conmigo.
-Yo que tú no lo haría –le advertí antes de que siquiera pudiese atacarme-. Puedo quitártelos, o simplemente meterte en la cabeza la idea de que no lo uses, aunque esto último es más complicado con un ángel, pero es posible.
Mathias me miró desconfiado pero acabó por no actuar y simplemente preguntar:
-¿Que poderes tienes?
Podía escuchar como se decía a si mismo que manteniéndome hablando se desharía de mí, estaba muy equivocado.
-Unos que tú nunca sabrás –dije burlona-. ¿Qué tan interesado estás precioso? –susurré contra sus labios.
-Mucho… -me susurró antes de besarme.
No era la primera vez que besaba a un ángel, pero ésa vez sentí algo diferente, algo que aún no sé expresar en palabras, pero fuese lo que fuese me hizo perder el control. De mí, y de la poca influencia que tenía en la mente de Mathias, y así solté sus manos. Sentí como Sergio se ponía alerta por si Mathias decidía atacar, pero no lo hizo.
Sus manos se posaron sobre mi cintura y apretaron mi cuerpo contra el suyo mientras sus labios besaban ferozmente los míos.
No recuerdo muy bien cuanto tiempo estuvimos así, besándonos, pero al cabo de un largo tiempo me alcé sobre un codo y le miré a los ojos, entonces fue como si algo le devolviese a la realidad, tomó mis muñecas y giró sobre si mismo, haciendo que ahora me quedase yo de espalda en el suelo.
-Podría matarte justo ahora…
Y no iba por el mal camino, podría haberlo hecho, yo ya no influía sobre él lo más mínimo, no encontraba el control de mis propios poderes.
-Pero no lo harás –susurré mirándolo a los ojos.
Mathias acercó su cara a la mía y se me quedó mirando.
-¿Cómo estas tan segura? –preguntó fríamente al cabo de unos segundos.
-Me deseas… -susurré antes de morderle el labio inferior.
Volvía a recuperar el control sobre mi misma, y en ése momento, al meterme en su mente, sus pensamientos me golpearon con una fuerza extraña.
-Te odio –me dijo antes de levantarse y desaparecer por la ventana.
Su mente no decía lo mismo.
Ésa fue la primera noche en mucho tiempo que no pude dormir.

lunes, 2 de mayo de 2011

El pasado no esta olvidado...

Pensaba que te había olvidado, pensaba que lo había superado y que mis sentimientos por ti se había desvanecido, pero acabo de descubrir que no es así. Al verte mi corazón se disparó, y solo podía pensar en tu tacto y en el calor que desprende tu cuerpo.
Me he dado cuenta de que te echo de menos. Aun recuerdo aquella noche, cuando tus labios rozaron los míos, recuerdo como, me miraste interrogante y como acariciaste mi mano antes de dejarme ir. Si pudiese volver atrás en el tiempo no habría subido a ése coche, me habría quedado y te abría besado.
Creía que todo aquello que sentía se había ido, y que podría mirarte y decir que eres mi amigo, pero me es imposible, puede que mis labios lo pronuncien, pero mi corazón no lo sentirá nunca.
No digo que te amo alocadamente, porque no es eso, lo que siento por ti es un cariño muy especial que cada vez que te veo se hace más y más grande.
Quiero volver a tener tu cuerpo sobre el mío, quiero que vuelvas a juguetear con mi pelo, ansío abrazarte y que tu olor me embargue… no me importaría tenerte aquí justo ahora.


ni yo misma sé lo que es... pero me gusta *-* 

Un mundo de mentiras # Capitulo 7

- Amy... -alguien había entrado en la habitación, pero no sabía quién era, conocía aquella voz, pero no recordaba quien era -dios mío nunca pensé verte así -suspiró- hace días que no duermo, me siento culpable por todo esto , deseo tanto que te despiertes y me perdones por todo lo que he hecho y te he dicho -esa voz era la de Victoria, tenía tantas ganas de poder abrir los ojos y decirle cuanto la odio- sé que me odias, y que nunca te olvidarás de eso, pero necesito tu perdón para poder vivir, para poder seguir mi vida con tranquilidad... siempre fuiste un juego, una diversión, lo admito, pero nunca pensé que pudieras quedarte así por mi culpa, por mis infantilidades -ella estaba llorando, lo notaba en su voz- nada de lo que decía era verdad Amy, yo ... yo siempre te tuve envidia ¿Sabes? siempre quise ser como tú, una persona divertida, guapísima , todos los chicos hablaban de ti... lo siento Amy... tu nunca fuiste gorda, nunca, pero nunca pensé que te creyeras las barbaridades que yo decía, porque tú eres una chica preciosa, única, que tiene un carácter dulce... -sé quedó en silencio durante algunos segundos que para mí se volvieron eternos- ya le pedí perdón a Violet por todo lo que le he dicho, pero ella no me perdonó, y está en su derecho, me dijo que yo tenía culpa de todo esto y la tengo, lo sé, dijo que me perdonaría en el momento que tú te despertaras y me perdonaras primero... despiértate Amy , tienes de ser fuerte, y cuando te despiertes podrás luchar por tu sueño, por tener una familia, por ser feliz Amy, porque eso es lo más importante , quédate , quédate con toda la gente que te quiere y te tiene un cariño enorme... -suspiró entre sollozos- dentro de un mes mi madre me pondrá en un internado, y yo no la culpo, últimamente había hecho todo lo que me dio la gana, tengo la peor reputación del colegio, y antes de que me vaya quiero y rezaré para que antes te despiertes, quiero poder ir con consciencia tranquila y poder ver aquella sonrisa que animaba toda la gente... - en ese momento la perdoné, no había razones para no hacerlo, ella era consciente de todo el mal que me había hecho y estaba feliz, feliz por poder ver en ella lo que en muchos años intenté encontrar, humildad- te he traído rosas blancas, espero que te gusten Amy... y ahora será mejor que me vaya, no quiero encontrar tu madre, sé que ella nunca me perdonará, que por mucho que diga que la culpa no fue mía, por dentro ella me culpa ... pero es normal... -escuché como se abría la puerta- una cosa más Amy , sé fuerte y lucha para despertarte , no dejes aquí las personas que te aman ... adiós -dijo en una susurro .

•La vida no es sino una continúa sucesión de oportunidades para sobrevivir...