miércoles, 23 de marzo de 2011

Un mundo de mentiras # Capitulo 4

2 meses después

- ¡Amy! - dijo mi madre chillando desde el comedor
- ¿Que quieres? - pregunté desde el piso de arriba donde estaba mi habitación.
- ¡Quiero que vengas a comer, la cena está en la mesa! - volvió a chillar.
Odiaba este momento, en que me obligaban a comer, ultimamente siempre había encontrado una escusa para no hacerlo, o bien estaba enferma, o bien estaba estudiando... pero hoy, ¿cual sería mi pretexto?, hoy no tenía ninguna idea, me dolía la cabeza y mal podía pensar con claridad, pero una cosa la tenía bien clara, NO QUERÍA COMER.
Bajé las escaleras sin ganas, me imaginé cayendo por ellas o al menos hacer que caía, así no me obligarían a comer, estarían más preocupados con otras cosas, pero no, eso sería realmente malo, no iba a hacer eso. Llegué al comedor y observé mis padres, mi mamá miraba la tv y mi papá leía el periodico como todos los días. Me senté en la silla, miré la comida y tragué en seco, por un lado me moría de hambre, por el otro estaba aquella punzada en el estomago que no me dejaba comer, que me dejaba con asco a la comida.
- Mamá... - hice una pequeña pausa para poder pensar en alguna escusa - no tengo hambre, por la tarde estube merendando en casa de Vi...
- ¡Haz el favor de servirte ya! - dijo mi papá furioso.
No me atreví a contestarle, llené la cuchara de arróz y lo eché a mi plato, cogí un poco de carne y luego empecé a comer, o intentar comer. Solo de mirar mi plato me venían las ganas de vomitar enseguida.
- No me obligues a tener de meterte la comida en la boca Amy Claire - dijo mi papá mientras miraba su plato.
Esas palabras no me gustaron nada, mi papá era una persona dura, que no le gustaban las bromas, tenía mal humor y si algo le molestaba, lo decía sin cualquier problema. Llevé una, dos y tres cucharas a la boca, lo tragué y un impulso me hizo comer más, sin poder parar seguí comiendo como si no comiese hace meses, pero era todo tan bueno, el sabor, el olor, comí a una velocidad increíble, sabía que eso estaba mal y en 5 minutos tenía el plato vacio.
Miré a mis padres, ellos se miraban uno al otro, no entendía por qué lo hacian, pero sabía que estaban asustados, algo les daba miedo a los dos.
- Amy... tomate la pastilla - me dijo mi mamá mientras la cogia del bolso.
La doctora Jane me había recetado unas vitaminas para que me ayudaran a tener más fuerza en el cuerpo, pero yo casi nunca las tomaba, sabía que eso era una trampa.
Llevé la pastilla a la boca y enseguida tragué un poco de agua, el estomago empezó a dolerme y sentí una arcada. Miré mi mamá y ella negó con la cabeza, yo me levanté rapidamente de la mesa y salí corriendo hacia el baño.
- ¡Amy no! - dijo mi mamá mientras también se ponía de pie para impedirme de hacer aquello. Escuché un sonido fuerte y un plato estallando, estaba segura que había sido mi papá. Entré en el baño y enseguida me encontraba vomitando, mi siquiera cerré la puerta porque no me había dado tiempo. Vomité dos veces y en ese momento apareció mi mamá.
- ¡Amy para! - me pidió.
Hice lo que ella dijo, me puse de pié, estaba segura que las calorías ya no harían efecto, ya había vomitado todo lo que tenía en mi estomago. Miré mi mamá, ella estaba blanca como el papel, tenía ojeras, no traía maquillaje (cosa rarisima en ella)...
- te estas matando... - dijo a punto de llorar.
- Así me siento bien... es mi vida - bajé la mirada
- ¿Tu vida? ¿Y desde cuando dejaste de contar con nuestra opinión? ¿eh? Tienes 17 años Amy Claire! - dijo ella chillando
- no me llames eso - dije con el mismo tono que ella había utilizado - Estoy a punto de cumplir los 18, y cuando los cumpla, nunca más me volverás a ver
Y sin más ni menos, sin ni siquiera imaginarlo, mi mamá me dió una bofetada, mi mejilla quedó ardiendo, llevé mi mano a mi cara.
- Eres una mal agradecida, tu padre y yo siempre te dimos todo, siempre hicimos todo por ti, ¿quieres irte? ¿eh? ¿quieres irte Amy? mañana mismo puedes coger tus cosas y marcharte, pero te aviso de una cosa, si sales por aquella puerta una vez, te garanto que nunca más, escuchame bien, NUNCA MÁS volverás a entrar - sin dejarme contestar, ella se marchó del baño, dando un portazo con la puerta, me quedé en el baño, con un vacio dentro de mi enorme, nunca imaginé que mi mamá fuera capaz de decir aquellas cosas, nunca la había visto así.

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