viernes, 4 de marzo de 2011

Un mundo de mentiras # Capitulo 1

<< La vida siempre me ha parecido injusta y dura. Demasiado buena para los malos y demasiado mala para los flacos >>

<< Me llamo Amy, tengo 15 años y soy de Londres, vivo en una casa enorme, esas casas de princesitas que todas desearían tener, pero mi vida es una mierda, las chicas de mi edad son todas diferentes a mí. Necesito libertad. Lo que siempre he deseado y siempre lo haré hasta el final de mi vida, es ser modelo, pero para eso necesito adelgazar, necesito tener un cuerpo bonito. Soy gorda, deseo ser linda, deseo que los chicos se mueran por mí, quiero ser la mejor >>

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<< Ayer cumplí 16 años, estoy deseando tener los 18, estoy harta de que mis padres me controlen, no encontré la ropa que deseaba para mi cumpleaños, he engordado más de 1 kilo desde hace 3 meses y no encuentro la manera de llegar a los 40 kilos. Yo he pensado en pedir a mis padres uno de esas maquinas que ayudan a adelgazar, pero iba a tardar mucho tiempo en hacer efecto, por eso encontré una forma mucho más rápida... >>

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- ¿Amy? , ¿Amy? - escuché llamando por mí, cuando abrí los ojos estaba Violet sentada a mi lado en el bus - Nena, hemos llegado - dijo con una sonrisa en los labios.
Me levanté del asiento y tomé la misma dirección que ella, todos querían salir del bus al mismo tiempo, así que solo se escuchaba gente molesta, todos se empujaban para ser los primeros en salir.
- ¡Maldita juventud! - decía el conductor todos los días después de suceder lo mismo.
Bajé del bus con Violet, empezamos a caminar por el instituto Hartmand, uno de los mejores en Londres.
- ¡Pero mira quien son ellas! - dijo alguien detrás nuestro, por su voz ya sabía quién era - La Zanahoria y la Gorda - esas palabras me sentaron como un puñetazo en el estomago. Me giré y vi a Victoria Gray, más conocida por...
- ¿Que quieres Barbie? - le pregunté sin rodeos.
- ¡Oh! - dijo ella riéndose - ¿sabes? aun me acuerdo cuando éramos chiquitas, yo te decía exactamente lo mismo, pero tú en vez de hacerme frente, salías corriendo llorando como un bebé - dijo aquello de manera tan fría que tuve ganas de darle una bofetada - Y lo que más me gustaba era cuando tu querida amiga Zanahoria...
- ¡Cállate! - dije sin dejarla terminar de hablar.
Barbie empezó a reírse y luego siguió:
- Cuando tu amiga Zanahoria intentaba defender-te y todo el colegio se reía de ti - sonrió satisfecha.
- Cada persona es como es - le contesté
- Que ya nos conocemos Amy, sé que darías todo por ser como yo, de tener todo un lindo cuerpo como el mío, eres una maldita foca y nunca podrás ser alguien en la vida - terminó por soltar una carcajada y decidió darnos la espalda y empezar alejarse.
- ¿Desde cuándo haces caso a lo que Barbie dice? - me preguntó Violet molesta por mi reacción de antes.
- Pues desde que estoy harta de que se ría de nuestras caras - le solté y sin dejarla hablar, empecé a caminar y fui hacia la sala de música.
Así era mi vida, no había nacido para ser feliz y eso lo aceptaba, aunque las personas como Barbie no deberían existir.
Me senté en una silla, la que estaba detrás del lugar de Violet, normalmente ella se giraba y prácticamente hablábamos toda la hora, pero de esta vez fue diferente, Violet no me miró y no soltó ni una palabra.
A Violet le llamaban Zanahoria porque su pelo era pelirrojo, aunque a ella le gustaba ese color y por ese motivo nunca lo había pintado, ella tenía una sonrisa enorme que iluminaba toda su mirada. Yo era todo lo contrario, tenía la piel más morenita, el pelo castaño y liso, los ojos azul clarito, pesaba 50 kilos, tenía 10 kilos a más. Llevaba 3 años contando los días que faltaban para que hiciera los 18 años, y ahora ya faltaba poco, ahora solo faltaban 6 meses y podría irme de allí, para empezar una vida desde 0.
Después de terminar las clases, yo y Violet decidimos ir a mi casa, iba haber una fiesta en casa de Robert, pero como siempre ni yo ni Violet habíamos sido invitadas.
- ¿Qué te pasa? - me preguntó
- No me pasa nada - le contesté mientras le miraba
- No me vengas con mentiras Amy, ¿Ya no confías en mi?, estos últimos tres meses andas rara, casi no hablas, estas siempre en tu "mundo", hasta pensé que la culpa era mía, que algo malo estaría haciendo, pero sinceramente estás dejando de ser la Amy que conozco
- ¿Que dices Violet? claro que confío en ti, y soy la misma Amy de siempre...
- No, no, no... no lo eres, cada día estas más diferente, este ultimo año no paras de adelgazar, no sé donde andas con los pensamientos, pero si no te cuidas puedes caer enferma Amy - dijo en medio de la calle, cerca de mi casa.
- ¿Pero que dices? Ojala adelgazara como dices tú.
- Ese es el puto problema Amy - dijo mientras se paraba y empezaba a discutir conmigo - estás obsesionada con tu apariencia, desde tus 12 años... Pero cada día te pones peor, dejaste de sonreír hace mucho tiempo, y estoy cansada, ya no sé cómo ayudarte - dio media vuelta y empezó alejarse.
- ¡Hey! ¿A dónde vas Violet? - pregunté
- Me voy a casa, necesito pensar - contestó sin mirar atrás.
Me quedé allí durante algunos minutos, viendo como mi mejor amiga se alejaba.

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