viernes, 18 de febrero de 2011

Hacía como 3 semanas que no le veía y tenía unas ganas inmensas de estar con él. Habíamos quedado en la playa (un lugar algo extraño a estas alturas del año), y la verdad es que si tardaba más, acabaría yéndome, porque me estaba helando.
Sentí como me rodeaban los hombros con un brazo, y al alzar la vista me encontré con sus preciosos ojos negros y su sonrisa burlona.
-Hace frío ¿verdad? –dijo mientras sus labios dibujaban su sonrisa encantadora.
-Tanto que me estaba planteando irme si no llegases en cinco minutos –dije apenas en un susurro.
-¿Tan mala imagen tienes de mi? –dije con aires de ofendido, pero burlón-, ¿de verdad creías que te iba a dejar plantada?
Me encogí de hombros y recosté mi cabeza contra su hombro. Lo había echado tanto de menos.
-¿Te parece si nos sentamos allí? –preguntó señalando a las rocas que había a apenas unos pasos de nosotros.
No dije nada y avancé hacía donde había señalado, sintiendo como se movía a mi lado sin dejar de rodear mis hombros con su brazo. Me separé de él lo suficiente para poder sentarme en una de las rocas.
Alcé la vista hacía él.
-¿No te sientas? –pregunté mientras me echaba a un lado para que se sentase a mi lado.
Una sonrisa se asomó por la comisura de sus labios, pero ésa no era su sonrisa, y quién tenía hora delante de mí no era él.
-¿Quién eres? –pregunté mientras me alejaba tanto como me lo permitía la roca de él.
-Soy aquél que te cambiará la vida –dijo con una sonrisa burlona.
-¿Cómo? –fue todo lo que pude articular.
Agitó su mano ante mi, y de ella ascendió un fuego incesable, y, al fizarme bien podía ver algo, o mas bien, a alguien. Algo me atraía hacía ésa llama, y alcé una mano para intentar tocarlo, y mi mano chocó contra un cristal, un cristal que me rodeaba de lado a lado, con apenas un agujero encima de mi cabeza, lo bastante alto para que intentase llegar a él. El chico misterioso había desaparecido, y ahora, delante de mí tenía dos hombres que le hablaban a alguien.
-¿Creías que esto quedaría así? –dijo un hombre.
-¿Creías que al volverte ángel custodio tus problemas acabarían? –dijo el otro-, después de intentar matarla… ¿cuántas veces camarada?
¿Ángel custodio? ¿Intentar matar? Espera.. ése no sería… entonces un de los hombre se abalanzó hacía adelante, golpeando a…
-Paatch! –el grito salió de mi boca incluso antes de haberme asegurado que era él, aunque sí lo era.
Nadie se inmutó por mi grito, y empecé a golpear l cristal mientras chillaba su nombre una y otra vez.


-¿Nora?
Me removí en la cama mientras escuchaba cómo mi voz resonaba una y otra vez en mi mente, llamando a Patch.
-Nora, ¿estás bien? –su voz era apenas un susurro.
Parpadeé y abrí los ojos. Los entrecerré al sentir la luz sobre mis parpados abiertos, pero en apenas unos minutos todo se quedó oscuro, con la pequeña iluminación que provenía de la puerta abierta. Cuando los tuve completamente abiertos me encontré con dos pozos más oscuros que el resto de la habitación.
-¿Patch? –pregunté.
-¿Estas bien? –preguntó mientas me acariciaba la mejilla-, yo… estaba abajo, en la cocina y te oí gritando mi nombre…¿qué pasó?
Visualicé todas y cada una de las imágenes que se asomaban por mi cabeza. Mi sueño.
-Yo… -dije tocándome el pelo-, yo tuve una pesadilla –dijo mirándolo a los ojos. Se distinguían bastante bien en la oscuridad, pues aunque rea igual de negros que la oscuridad, poseían un brillo que no había visto en nadie más.
Entonces repare en que las ventanas estaban todas oscuras, cuando yo estaba segura de haberlas dejado abiertas la noche pasada, cuando vinimos a la cama. Aparté su cuerpo a un lado dulcemente y me senté en la cama.
-¿Has cerrado las persianas? –pregunté mirando a mi alrededor.
Patch se levantó de la cama y se dirigió hacía una de las ventanas, al acercarse a ésta, la luz del día irradió dentro de la habitación. Le miré boquiabierta mientras él se acercaba a la otra ventana y la operación volvía a repetirse, bañando mi habitación. Me fijé en Patch, y advertí que apenas llevaba los tejanos, dejando su pecho descubierto. Una sonrisilla se asomó por las comisuras de mis labios.
-Es como una membrana que te protege de cualquier cosa, en este caso de la luz del día. La accioné antes de bajar a la cocina – se sentó a mi lado y rodeó mis hombros con su brazo. Apoyé mi cabeza en su hombro-. Se que no te gusta la luz del día, y también que ésta te despierta cuando es demasiado fuerte, así que… -besó mi frente y acarició mi mejilla-. Cuéntame que soñaste –pidió.
Le miré confundida.
-Yo…no creo que eso sea necesario, en serio…
-Nora… -dijo timando mi rostro entre sus manos-, cuéntamelo, sabes que puedo leer tus pensamientos, pero prefiero que me lo digas tu… por favor… ¿cómo se supone que te custodiaré si no sé qué es lo que temes? Sabes que esto de ser ángel custodio no se me da muy bien así que al menos confía en mi como tu novio…
Levanté el edredón y me metí debajo, le hice señas para que me acompañase y cuando se estiró a mi lado apoyé mi cabeza sobre su pecho y me limité a relatarle las horribles imágenes que se asomaron por mi mente.
Cuando hube acabado, Patch frunció el ceño y me giró la cara.
-Patch, ¿qué pasa? .pregunté al instante. Conocía demasiado bien ésa expresión.
Patch volvió a mirarme.
-Creo que estoy influenciando tus sueños –dijo.
-¿Qué quieres decir con eso? –pregunté ladeando la cabeza.
-Pues, que de algún modo te transmito a ti lo que sueño, solo que de manera inconsciente y claro, tu lo sueñas desde otra perspectiva.
-¿Cómo?
-A ver cómo te lo explico… ¿sabes la primera parte? ¿lo de la playa? Pues, eso no tenía mucho que ver con el resto del sueño, y lo estábamos pasando bien, bueno, al menos, por cómo me describes yo tenía mis planes, y el chico ese apareció, tal y como lo hace en mis sueños, y puede que al dormir contigo, mis seños influencien los tuyos, haciéndote ver aquello que me pasa.
-Estas de coña ¿no? ¿Cómo sabes que eres tú el que me influye y no al revés? ¿puede pasar eso al menos?
-No lo se… -dijo tomando mi cara entre sus manos., sinceramente no lo sé Nora…
Iba a protestar, pues su teoría no era muy certera, tenía algunos que otros fallos, habían ciertas cosas que quería decir, y justo cuando abrí los labios para hablarle, Patch poso sus dedos sobre éstos.
-Pero hay una cosa que si sé,… y es que te quiero, y mientras vivas, velaré por ti- acercó su cara a la mía, y rozó sus labios con los míos-. Me informaré sobre esto de los sueños, ¿vale?
Mi cuerpo, que había permanecido en calma desde el momento en que sus ojos miraron los míos, ya no lo estaba. Mi mente estaba un 95% concentrada en el cuerpo de Patch, en su torso desnudo sobre el mío, sus manos sus labios… Asentí fugazmente ante su “pregunta” y besé sus labios con pasión, como si se me llevase la vida en ello.

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