jueves, 22 de diciembre de 2011

#Without you nothing fits


Tengo ganas de dejarlo todo de lado, de dejarte aquí y así, pero no puedo, aunque ya no lo aguanto más… vivir así me mata, yo no quiero seguir mi vida pensando siempre en que te tengo y al final no es así. Nunca estas, nunca dices nada, me haces daño con tu ausencia, y que sepas que duele mucho, yo nunca te obligaría a nada, porque simplemente soy incapaz de hacerlo, eres mi debilidad quieras o no, pero ¿tendremos que seguir así?

Todos a nuestro alrededor son felices, todos sonríen, todos se sienten bien por tener a su persona amada al lado, por recibir abrazos de su esposo, novio, lo que sea, y los que no tienen ni novio ni esposo, también están felices, pero mira tú por donde... yo tengo novio y soy infeliz. Vale, puede que infeliz sea una palabra muy fuerte, pero… no estoy bien, ¿no lo ves? Y después me preguntas porque te odio… no te odio a ti, odio quererte demasiado, porque eso es lo único que hago, y. por eso soy juzgado y por eso soy invisible.

¿Alguna vez has intentado tener algo y no conseguirlo casi nunca porque no tienes medios? ¿Por qué aquello que quieres es algo sobre lo que no puedes influir? ¡Porque aquello que quieres es simplemente un buenos días cada mañana, un mensaje a media tarde o simplemente, simplemente un beso! Supongo que nunca te has sentido así… yo siempre he estado ahí para ti, no tenía ni intención ni razón para irme, porque cada vez que te ibas las lagrimas bajaban por mis mejillas durante semanas, hasta que volvías e mi mundo se iluminaba, mi llama estaba allí conmigo, y solo podía desear con ansiedad abrazarte con fuerza y no dejarte ir, pero nunca lo hacía… tenía miedo.. tanto miedo…

Y ahora, mientras las lagrimas bajan por mis mejillas y empapan este pedazo de papel, me pregunto donde estarás, que estarás haciendo, y si has pensado en mi hoy. Los recuerdos me asaltan y solo deseo que todo lo que pasamos sirva para que te des cuenta de que yo estoy sufriendo y que lo único que necesito es tu presencia, tus caricias, tus besos, pero sobretodo, tus abrazos…
                                                         
Sin ti nada encaja, así que solo te pido una cosa… una única cosa que puedo decir de mil maneras diferentes…
#Vuelve conmigo, te necesito, te extraño, no me dejes sola, tengo miedo, abrázame…
#No me dejes caer, no ahora…

Ti amo 

jueves, 15 de diciembre de 2011

Los Juegos del Hambre


El cartel más esperado del año!! *-*
ya esta aquí!!ya esta aquí!!

Los Juegos del Hambre, marzo 23 '12 en los cine *-*
esperamos con muchas ganas !!!!!!!!!

sábado, 1 de octubre de 2011

Happy Birthday Sister

Nenis.... oishh que ya eres un añilo más viejunaa *-*

     pequenia, me gustaría muchio poder coger el primer vuelo a México e ir a verte, pero u_u infelizmente no puedo. D:    no se me da muy bien escribir "cartas" de cumpleaños, pues creo que esta es la primera que escribo.. a ver que me sale!! :D
     Creo que merecerá a pena!!
     Hace más de un anio que nos conocimos. Todo gracias a nuestro amado Jacee *baabaa*, y me alegro muchio de haberte conocido, a tu y a las demás cerdis. (Algún día se lo agradeceré a Jace *eaea*)
     Aun recuerdo cuando apenas nos conocíamos, y nos hablábamos por el Foro de CdS... nunca antes había pensado que crearía lazos con gente con la que nuca he hablado ni visto personalmente, pero ahora ya es otra cosa, os habéis convertido en parte de moi....
     Deseo y espero algun día poder tenerte ante mis ojillos, y achucharte muchio muchio. Ése es uno de mis deseos (que se cumplirá cuando me case con el viejo rico xDD), ése y poder darte un zapee personalmentee!! :D
    Escribo esta "carta" con la finalidad de desearte un FELIZ CUMPLEANIOS y decirte que disfrutes lo MÁXIMO de este día. Como dijo Barbs por ahí.. COME TARTA!!!! por ti y por mi!! :D y sobretodo, haz muuuchas cosas que yo haría!! ;)

     Te quiero mucho mucho, y quiero que sepas que tu regalo aún esta por venir ( is not my fault!!! *JURO* ) puedes pensar mal, pero no tan mal.. espero de verdad que te guste... lo que no sé es cuando podré publicarlo... pero en cuanto esté, tu serás la primera en verlo!! ;)

Katherina, Aaron, Alexey, Nika, Kyrian, Nick, Elena, Liam y Mathias, tambien te desean un Feliz Cumpleanios, y te mandan muuuchios besitos!!



Te ami muchio sister!!


(no me regañes por la foto .. sales wapisisisisma!!! )

viernes, 30 de septiembre de 2011

Algo imposible...

Te quiero. Ya lo he dicho, lo tengo asumido y más que asumido, Lo que también tengo asumido es que no tenemos un futuro juntos. Alguien como tu, nunca miraría dos veces a alguien como yo.
Cada día que te veo , mi corazón da un vuelco, y después escucho tu sonrisa, y me embargan dos sensaciones completamente opuestas.
     #Felicidad. Felicidad por que tú eres feliz...
     #Tristeza. Tristeza porque no soy yo quien te hace feliz.

Significas mucho para mi... pero sé que eres algo inalcanzable, nunca podré tenerte entre mis brazos y acariciarte, nunca podré besar tus apetecibles labios, ni consolarte cuando estés triste...

   ~ Dicen que la esperanza es la ultima en morir... entonces yo ya estoy muerta, porque la mía acaba de destrozarse...

lunes, 22 de agosto de 2011


Quiero que entiendas que no quiero sentir esto, quiero que sepas que yo no lo elegí, y sobre todo, quiero que esto no destruya lo poco de amistad que tenemos…

# Quiero prestarte mi ayuda en todo lo que necesites, quiero estar a tu lado para ayudarte a enfrentarte por fin a tus fantasmas, pero lo único que pido a cambio es ver tu sonrisa…
         ## Aquella sonrisa que te llega a los ojos… quiero ver una verdadera sonrisa de tu parte y que por fin puedas suspirar aliviado.

¿Sabes?, las cosas nunca se olvidan… los recuerdos, bueno o malos, siempre permanecen en uno, lo que pasa es que aprendes a vivir con ellos…

Obviamente, no te pediré que olvides el pasado y vivas el presente, no. Te ayudaré a enfrentarte a todo lo que te entristece para que un día en el futuro puedas recordarlo y no sufrir con ello…

Me conformo solo con ver que sonríes y sigues adelante, me conformo con simplemente abrazarte y ser correspondida a ese abrazo…

Quiero darte mi amistad, y a cambio recibir la tuya…

lunes, 25 de julio de 2011

*Entre Sombras y Sentimientos # Capitulo 5


La gota que colmó el vaso

15 de septiembre 2004
Manhattan, Nueva York

Por aquel entonces, deseaba con todas mis fuerzas poder volver a mi vida anterior. Quería seguir adelante y olvidar las dos últimas semanas del mes de agosto, pero por mucho que me esforzara no conseguía hacerlo. Había dejado de seguir a Ethan, y aunque sentía aun aquella idea de que tendría que tenerlo, decidí olvidarme de él, con la esperanza de olvidarme así también de aquel misterioso ángel que había aparecido en mi vida y que en apenas dos días la había girado patas arriba.
Por primera vez en toda mi existencia no estaba segura de que sentía ni de porque no sabía que sentía. No me entendía a mí misma, y fuese donde fuese, siempre había algo que me recordaba a los dos pequeños encuentros que tuvimos. Siempre había sido una chica segura y con las ideas claras, desde aquel primer encuentro me costaba mucho mas hacer las mismas cosas que hacía antes. Mi compulsión ya no funcionaba como antes, ya no ligaba con los chicos tan a menudo, y cuando lo hacía algo dentro de mí se revolvía y solo tenía ganas de estar sola y en tranquilidad, así que acababa diciéndoles a los chicos que me iba, o simplemente los dejaba plantados.
Aquella noche era una de aquellas. Había conocido un chico. Era tal y como a mí me gustaban los humanos, se hacia el duro, era chulo, e intentaba ocultar sus gustos con sus comentarios de graciosillo. Estábamos bailando en la pista de baile, y cuando el insinuó que podríamos ir a su casa, algo se sacudió dentro de mí y de repente me sentí observada. Me volví de golpe y mire a mis espaldas, pero no había nadie. Intente concentrarme otra vez en seguir bailando con el chico, el cual no sabía siquiera el nombre, pero cuando me relajé un poco volví a sentir aquella sacudida y aquella sensación de que alguien me observaba. Por segunda vez volví a girarme y esta vez localicé a alguien en la puerta que me observaba. Al principio pensé que era el ángel que volvía para molestarme con sus misiones, pero después me fije mejor y vi que no se le parecía en nada. Llevaba el cuerpo cubierto con una capa y tenía una capucha echada sobre su cabeza, la cual dejaba su cara en sombras, exceptuando sus verdes ojos. Sin necesidad de ir más lejos me di cuenta de que era un brujo, y no un brujo cualquiera, era Nash, ni más ni menos que el brujo personal de Julien. Me estremecí al recordar a este último. Hacia un montón de siglos que no oía hablar de Julien, pues la última vez que lo vi le robé, y había estado más de dos siglos huyendo de sus sirvientes. Concluí que por fin se dio por vencido cuando recibí una nota de fuego de su brujo, Nash, diciendo que era una de las mejores de mi especie y que ya casi no le quedaban sirvientes dispuestos a enfrentarse a mí, a partir de ese día había dejado de huir y había intentado restablecerme en algún lugar. Dudaba que la presencia de Nash justo allí y justo en aquel momento fuese por pura cortesía.
Me deshice de los brazos del humano que me rodeaba y me dirigí hacia la puerta. El humano me tomo del brazo y me miro molesto antes de preguntar que me pasaba. Ni me moleste en contestarle y le deje inconsciente con un golpe, atravesé la multitud lo más rápido que pude y salí a fuera.
La luna brillaba en lo alto del oscuro cielo que cubría la ciudad, la calle estaba iluminada por unas cuantas farolas, y lo demás eran sombras, sombras y oscuridad. Mire a mi alrededor, buscando a Nash, pero no se le veía por ningún lado. Estaba todo normal.
Cuando me disponía a entrar en el bar un ruido llamo mi atención. Escudriñé la oscuridad por segunda vez aquella noche, y no vi nada, pero sin embargo el ruido volvió a sonar en mis oídos, más fuerte. Cuando empecé a seguir el ruido este cesó. Me paré de golpe y esperé.
Agudicé mis sentidos y me concentré en encontrar la procedencia del ruido. Lo podía sentir todo. Desde el alto volumen de la música hasta el mínimo movimiento. Poda escuchar los pensamientos de media ciudad, y decidí buscar a Nash, pero entonces fue cuando volví a sentir aquel ruido, que dejo de ser un ruido para convertirse en un gruñido. Me di la vuelta y mire al otro lado de la carretera. Más allá de los coches, más allá de la carretera estaba un perro. Y no era un perro cualquiera, era Sep, el ghul de Nash.
Sep me observaba atentamente, atento a cualquier movimiento que hiciese. Aunque podía leer las órdenes en su mente, no podía en absoluto controlarlo. Nash era astuto, estaba segura de que había protegido la mente de Sep con algún hechizo raro de los suyos. No hice ademán de moverme, pero poco a poco empecé a retroceder. No estaba de humor para enfrentarme a Sep, no en aquellos momentos y no en aquel estado. Si Nash queria algo conmigo tendría que presentarse ante mí.
Al cabo de un rato Sep retrocedió, dejando paso a Nash, quien acababa de echar la capucha hacia atrás dejando al descubierto unos rizos negros que le caían sobre los ojos.
-Katherina –dijo con un asentimiento de cabeza-. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos.
Atravesé la calle y me plante delante de él.
-No lo suficiente –dije adoptando una postura de aburrimiento-. ¿Qué quieres Nash?
-¿Qué quiero? –preguntó con una carcajada-. Como si no lo supieses desde hace milenios –se acercó a mí y me miro a los ojos-. Julien no se ha olvidado de tu pequeña traición, le dolió mucho que le mintieras –dijo mientras colocaba uno de mis rizos detrás de mi oreja-, y también que le robases todo el trabajo que años le había costado conseguir.
-Yo no le robe nada –dije mientras apartaba su mano con un gesto violento-. Salvé una vida que vosotros ibais a sacrificar, mejor dicho, salvé dos…
-¿Te estas escuchando? –pregunto asqueado-. Dices que has salvado dos vida, pero lo único que hiciste fue ponerlos en más peligro, la cagaste. Julien está más que enfadado. A tu amiguito lo matará en cuanto lo encuentre, puedes estar segura de ello, y en cuanto al animal, Julien se pregunta cómo es que aún no murió.
Empecé a acercarme a él cada vez más, y pude ver miedo reflejado en el rostro de Nash. Usualmente él no me tenía miedo, sus poderes siempre fueron superiores a los míos, pero él sabía tan bien como yo que no era buena idea hacerme enfadar, por mucho que me superara en poderes, yo podría llegar a ser mucho más peligrosa que él.
Me sentía algo confundida por sus palabras. Entendía que quisiese matar a William, pues yo le había liberado de una muerte segura, pero cuando dijo que Julien se preguntaba cómo es que Sergio aún no estaba muerto, me alarmé.
-Dile a Julien –dije mientras le acorralaba contra la pared de un callejón-, que como ose poner un dedo encima de William las pagara bien caras. Y cuanto a Sergio, está vivo y coleando. ¿Cómo quieres que esté muerto? Es mi ghul, y aunque no dejaría que le pusiesen la mano encima bajo ningún concepto, es imposible que s…
Los ojos de Nash pasaron de demostrar miedo a demostrar estupefacción.
-¿El cuervo es tu ghul? –preguntó incrédulo, interrumpiéndome.
Puse los ojos en blanco, retrocedí dos pasos y empecé a alejarme dándole la espalda. Estabas dispuesta a irme cuando sus pensamientos me golpearon, al igual que sus palabras.
sus pensamientos eran frases sin sentido, al igual que sus palabras.
-No puedes.. él no puede, tiene que morir...
Golpeé su mente lo más fuerte que pude y me planté delante de él en apenas unos segundos.
-Ni te atrevas -le amenacé-, a ponerle una mano encima a Sergio. ¡Que baje Dios y e salve si lo haces!
Aun así, Nash no dejaba de farfullar cosas sin sentido. Le miré como si estuviese loco, y fue entonces cuando su puño salió disparado contra mi mandíbula.
-Zorra -dijo mientras las llamas de su poder lo envolvían-, no vuelvas a amenazarme o te juro que te mataré.
Alcé la cabeza y le sonreí.
-Me gustaría verte intentándolo -dije escupiendo sangre a sus pies-. En cuanto me toques Julien se enterará, y si no te mata Sergio, lo hará él. Escribes tu propio destino.
Enfurecido, Nash arremetió fuego contra mí, pero en ese instante materialicé mi espada y aplaqué el golpe con ella. Avancé hacía él espada en mano y lo ataqué, pero él esquivó mis golpes. Estuvimos así unos minutos, hasta que sentí que mis poderes empezaban a desvanecerse. ¡Maldito Nash y sus trucos de magia! Lo ataqué furiosa y esta vez acerté, cortándole el cuello. Con una mueca se estremeció, y la herida empezó a sanarse, pero sanarse le tomaría tiempo, así que aproveche para traer mis poderes de vuelta. Dejándome completamente indefensa, sentí como una fuerte mandíbula se cerraba sobre mi costado izquierdo, haciéndome caer en el piso.
Ahora si que no podría recuperar mis poderes, el dolor me lo impedía, y por mucho que quisiese, no podía ahuyentar el dolor. Aun podía sentir como Sep desgarraba mi ropa y me mordía una y otra vez en el mismo sitio.
Intenté alzarme para buscar a Nash con la mirada, pero no lo veía por ninguna parte, entonces, ¿cómo era que Sep seguía aquí? Reuniendo todas mis fuerzas me giré boca abajo apartando a Sep de una patada y me puse de rodillas aguantándome en mi espada. ¿Dónde estaba Nash? Fue como si alguien me respondiese, llamas chasparrearon en el cielo y alzando la vista pude ver como Nash luchaba contra... ¿un ángel? Dolorida, volví a caer al piso, y al caer, dejé que mi espada se desmaterializase. Genial, ahora no tenía nada con que defenderme, la cabeza empezaba a darme vueltas y apenas podía ver lo que tenía delante.
Me di la vuelta con una mueca y me quedé contemplando la batalla que tenía lugar justo encima de mi. Sólo podía ver destellos de luz, azules y verdes. Al cabo de un rato, los destellos cesaron, y vi como algo blanco se acercaba a mí. Unas alas. Una cara apareció ante mi vista y me dijo algo que no pude escuchar, y cuando sentí que mi cuerpo era alzado del suelo, perdí la consciencia.

jueves, 30 de junio de 2011

Un año mas...y un adios por unos dias...

Me he graduado, me voy a bachillerato, y estoy muy contenta.
Este año ha sido un año lleno de magia y inspiración para mi. Ha habido, lagrimas, sonrisas, peleas... ¡demasiadas cosas para enumerarlas y describirlas!
Ha sido un año difícil, he echado mucho de menos a muchas personas con las que no pude estar, pero espero que eso cambie y que la magia del verano nos una de nuevo. Estoy completamente orgullosa de mi misma por haber conseguido el graduado escolar, pero como todos los profesores dicen, podría haberlo echo mejor, lo que pasa es que no quise.

Con este pequeño mensaje me despido de vosotros durante unos días, pues me voy de vacaciones a Portugal, y no estoy muy segura de si podre venir por estos lares, aunque si tengo una oportunidad, me paso por aquí a ver como esta mi blog, y a ver como están mis niñas!! *-*

Aqui os dejo de aburrir y me despido, os echare mucho de menos mis cerdis y tambien vuestras tonteerias!! *-* Os quiero...

Un beso enorme!!
Atte: Angiiiee*

sábado, 21 de mayo de 2011

Entre Sombras y Sentimientos # Capitulo 4

¿Que me pasa?

Finales de Agosto 2004
Manhattan, Nueva York

Después de aquél horrible encuentro decidí cambiar de hotel. Aunque me encantaba aquél, cada vez que entraba en la habitación me asaltaban los recuerdos de lo que había pasado con Mathias, y no podía permitirme estar recordándolo cada dos por tres, su advertencia solo me había dejado con más curiosidad en saber qué pasaría si volvía a acercarme al humano, a quien yo aún deseaba tener.
Recogí todas mis cosas y me fui a registrar en otro hotel. Le ofrecí mi tarjeta de crédito al recepcionista y le dije que me diese la mejor habitación que tenían. No era una suite real como la de antes, pero sí era lo suficientemente lujosa. No es que me preocupasen mucho en mirar la tele y hacer vida de vaga como los humanos, pero desde que tengo memoria me acostumbré a vivir rodeada de lujos.
Lo primero que hice después de instalarme en el nuevo hotel fue buscar a Ethan y saber que había pasado, como había llegado a casa y qué era lo que sabía.
Ethan trabajaba en un bar justo al lado de la playa, cuando entré me sorprendió que me reconociese al instante, pues como no lo había encontrado por ninguna parte después de que Mathias abandonase la habitación, había pensado que de alguna manera los ángeles le habían hecho olvidar que me había conocido. Me pidió perdón por haberse ido la otra noche y me pidió salir ésa noche. Le di la dirección de mi hotel y le dije que preguntara por Elena, mi nombre en aquél año.
No estaba muy segura de que quería conseguir, pero no me sorprendí en absoluto cuando Ethan no apareció a la hora marcada. Estaba segura de que eso había sido cosa de Mathias, y no me equivoqué en absoluto. Estaba aburrida sacando toda mi ropa del armario cuando Mathias apareció en la habitación del hotel entrando por el balcón. No sabía cómo se lo hacía, pero siempre me localizaba.
-¿Qué quieres de él? –preguntó desde el marco de la puerta de la habitación.
-¿Tanto te importa eso? –dije mientras cogía un vestido del armario y lo tiraba sobre la cama.
-Si no me importase no me habría metido en tu territorio la última vez –dijo fríamente.
-Ya claro… ¿estás seguro que no lo hiciste porque estas obsesionado por mí? –pregunté intentando sonar seriosa mientras sacaba la cabeza de dentro del armario y le miraba.
-No seas tonta –dijo mientras entraba en la habitación con las manos metidas en los bolsillos y miraba la ropa que había sobre la cama-. Yo nunca me obsesionaría por alguien como tú.
-Alguien como yo ¿eh? –dije con una sonrisa pícara-. ¿Qué sabes tú de mí?
-Pues… bastantes cosas –dijo mientras sacaba una mano del bolsillo y cogía un vestido de la pilla de ropa.
-¿Buscaste mi nombre en Google pequeño? –pregunté divertida.
-La verdad es que lo pensé –dijo-, pero me di cuenta de que no sabía cuál era. –Cogió el vestido con las dos manos y lo observó con atención antes de tirarlo sobre la pila.
-¿Entonces como lo descubriste angelito? –pregunté con el ceño fruncido mientras sacaba un vestido arrugado de debajo de unas zapatillas.
-Tengo mis métodos –dijo mientras retrocedía y volvía a recostarse contra el marco de la puerta-. Y deja que te diga que no ocultas bien tus pisadas.
Pude ver en que estaba pensando, y también que le habían engañado con toda la información que le habían dado sobre mi. Yo no me llamaba Ariadna y no me había pasado un año sabático matando ángeles.
-Lo siento pequeño ángel pero yo no hice nada de lo que te contaron –dije mientras cerraba las puertas del armario y me dirigía hacía la cama con el vestido arrugado en la mano.
-¿Y tú como sabes que me contaron? –preguntó alzando una ceja.
-Tengo mis métodos –dije-, aunque lo único que debes saber es que no te aconsejo en husmear mi pasado.
-¿Por qué no? –preguntó con una sonrisa volviendo a acercarse-. ¿Temes que encuentre cosas malvadas?
Me paré a mirarlo y me mordí el labio.
-Cariño, mi vida es malvada, no necesitas investigarme para saberlo, eso lo puedes preguntar. Pero… -avancé hacía él-, no me gusta que se metan en mi vida, así que no te aconsejaría a hacerlo.
-Entonces deja de meterte tú en la mía –replicó dando un paso hacia mí.
-No es tu vida, es la suya, déjalo vivir.
-¿Y que lo conviertas en un sombra? –dijo asqueado-. Ni de coña, además su vida depende de mí, soy su guardián y lo último que haré será dejar que se vaya con una demonio que solo piensa en sexo y muerte.
-¡No hables de mi como si me conocieses! –le grité-. No sabes nada sobre mi o mi vida, así que cállate la puta boca.
-Oh… lo siento pequeña, ¿herí tus sentimientos?
Le fulminé con la mirada y sin pensármelo dos veces le pegué un puñetazo. Él reaccionó, pero no a tiempo, mi puño alcanzó su mandíbula y el impacto lo hizo girar la cara. No sangró, pero si hubiese sido un humano lo habría hecho.
Retrocedí al ver su expresión cuando me miró. No por miedo, sino por deseo. No sé exactamente que me pasó, pero sentí como algo que me atraía hacia él y me invitaba a pedirle perdón. ¡Perdón! ¡PERDÓN! Nunca antes había sentido algo así y me asustó, por primera vez en mucho tiempo algo me asustó.
Le di la espalda y tiré el vestido arrugado sobre la cama. Cerré los ojos y lancé un suspiro.
-Vete –dije mientras me llevaba una mano a la cabeza-. Déjame en paz.
Mis sentidos se habían agudizado al máximo, tanto que podía sentir las moléculas de polvo voltear en el aire, lo que significaba que podía sentir todos y cada uno de los movimientos que se realizaban a mi entorno. Aparte de eso, podía sentir todos y cada uno de los pensamientos de las personas que estaban a un radio de 20 kilómetros de mí.
Mathias dio un paso hacía mi con la mano extendida.
-¿Estas bien? –preguntó.
-He dicho que te vayas... –dije en un susurro mientras me dirigía hacia el baño y me encerraba en éste.
Para cuando salí del baño Mathias ya había desaparecido, pero increíblemente su olor predominaba en el aire. Me tiré sobre la pila de ropa que había sobre la cama y cerré los ojos. Al cabo de un rato Sergio se posó sobre mi vientre.
Nuestras mentes estaban completamente ligadas, y no necesité ni una palabra para que se enterase de lo que había pasado.
Sergio siempre fue como mi mejor amigo, desde el día en que le di una vida nueva no nos separamos nunca más y al final lo acepté como mi ghul. Sergio no sabe hablar, se comunica conmigo a través de imágenes y en aquella ocasión dejó muy clara su pregunta, lo único que pude contestarle fue que ni yo misma sabía que sentía.

lunes, 16 de mayo de 2011

Un mundo de mentiras # Capitulo 8

- El médico me dijo que deberíamos hablar contigo, que cada persona era diferente, porque muchos podían escuchar mientras estaban en coma, por eso no cuesta nada intentarlo ¿Verdad?...Amy... el mundo se vuelve raro cuando no estas conmigo, me siento impotente, a veces tengo ganas de chillar, decir a todo el mundo que estoy sufriendo por no tenerte como quería, todos... todos estos años a tu lado, nuestra amistad, el cariño que tengo por ti, es todo tan perfecto , que aun no soy consciente de lo que está pasando, eres mi mejor amiga desde pequeña... - ella empezó a llorar y estuvo así durante algunos largos minutos- ¿recuerdas cuando nos conocimos Amy? Tú eras una de las chicas más populares que había, todos se reían de mí , me llamaban zanahoria, y tú fuiste la única que no me apuntó con el dedo, la única que no me insultó ni me maltrató, poco a poco fuiste perdiendo tus amigos, tu reputación, muchas veces te pregunté si estabas segura de eso... -volvió a llorar bien fuerte, y sentí como si algo hubiese apuñalado mi corazón- siempre me contestabas con esa sonrisa en los labios, como si el mundo fuera perfecto diciendo, "claro Violet , es mejor tener pocos y buenos amigos, que muchos y malos ", nunca te dije lo cuanto significaba eso para mí, nunca te dije lo cuanto te quiero, ahora me siento tan sola Amy, me siento incompleta, porque sabía que tu tarde o temprano me dejarías , irías en busca de tu sueño, pero no de esta manera Amy, así no, te avisé tantas veces de que eso no estaba bien, intenté llevarte a la razón pero esa maldita obsesión, esa maldita perfección que estás buscando no existe Amy, no existe... -ella lloraba de una manera impresionante, nunca pensé que fueran a sufrir tanto por mí, que me echaran tanto de menos - sabes que durante estas dos semanas intenté venir a verte varias veces pero no pude, yo no aceptaba que estuvieras aquí, no aceptaba que mi mejor amiga se encontrara en esta situación... despiértate -ella tenía miedo, casi podía sentir el dolor que había dentro de ella, su desesperación, la manera como lloraba, la manera como decía mi nombre- despiértate por favor, hazlo por mí, porque necesito tenerte, necesito que me apoyes, no me puedes dejar así, no sin antes despedirte, no me lo merezco, vamos Amy abre los ojos, vuelve a enseñarme esa sonrisa que ilumina cualquier persona por favor...
Las lágrimas bajaban por mi rostro, no sabía si ellos lo podían ver, pero yo lloraba por dentro, chillaba, y deseaba despertarme, ellos no merecían pasar por esto, quería que todo volviese a la normalidad.
-Ayer cumpliste 18 años, fue el peor día desde que tu estas aquí, siempre había planeado este día en una discoteca, con muchos chicos y luego no dormir, estar toda la maldita noche bailando -suspiró- pero no fue así, porque cuando me desperté tu aún estabas así, durmiendo... -suspiró- ¿sabes? he conocido un chico, se llama Roger, y es guapísimo, es una persona fantástica, y me odio porque nunca me atreví a presentártelo, tuve miedo de que no te gustara, que lo criticaras, o que te creyera más guapa que yo, lo siento... sé que no eres así pero me sentía insegura -no Violet, no soy así , pero me alegro de que hayas conocido a alguien, no llores mi niña, serás siempre mi mejor amiga, por favor, para de llorar, prometo no dejarte, me despertaré, dame tiempo, por favor-, y ahora solo en pensar que quizás nunca lo conocerás... Ahhh... -chilló bien fuerte - no es justo , ¡despiértate!
-Señorita por favor -dijo la voz de una mujer mientras abría la puerta- no puede chillar, no ve que si ella la escucha será peor... dios mío... -dijo la mujer.
- ¿Que sucede señora enfermera? -preguntó Violet.
- Mire, ella está llorando -le dijo a Violet- la puede escuchar.
Violet empezó a llorar aún más, y luego echó a reírse como una histérica.
-Dios mío... Amy, me has escuchado -susurró mientras tocaba mi mano, lo podía sentir- no me lo creo, es demasiado bueno para ser verdad, mi niña -apoyó su cabeza encima de mi mano mientras la sujetaba bien fuerte.
-Será mejor que la deje descansar, si ella la puede escuchar es muy buena señal, pero no la podemos poner nerviosa porque en cualquier momento puede ponerse peor con tanta preocupación.
- ¿Ella despertará señora enfermera?
-No lo sé niña, solo dios lo sabe, así que hay que esperar, venga ahora es mejor que se vaya... ahora mismo llamaré a su familia para darles la noticia...
- Mañana volveré Amy, descansa... te quiero mucho -dijo Violet mientras las dos salían de la habitación y me dejaban allí sola.

•Viaja a los rincones que significan algo para ti, allí donde ocurrieron las cosas importantes de tu vida...

viernes, 6 de mayo de 2011

Diuen que les persones entren a la teva vida per una raó, em pregunto perquè vas entrar tu a la meva…

Em fas sentir diferent, especial... em fas sentir única.
La teva sonrisa alegra el meu dia i les teves tonteries m’alegren la vida.
Ets com una mena d’obsessió de la qual no em puc desfer per molt que vulgui.
I sí, me’n vull desfer. Me’n vull desfer del teu record perquè se que això no em portarà a cap lloc.
Nomes sofriré i sofriré, perquè se que tu no sents lo mateix, però per molt que vulgui, no et puc oblidar,
m’és impossible tant sols pensar en oblidar-te.
Cada dia es com un infern perquè no et puc veure, perquè no et puc tocar, perquè no et puc sentir.

Que m’has fet?

miércoles, 4 de mayo de 2011

Entre Sombras y Sentimientos # Capitulo 3

El inicio

21 Agosto 2004
Manhattan, Nueva York


La calle estaba completamente desierta de coches, y solo se podía escuchar el repiqueteo de mis tacones contra el suelo y nuestras respiraciones algo aceleradas por el elevado volumen de la música al que habíamos estado sometidos hacía un rato en la discoteca.
-¿Vives muy lejos? –preguntó Ethan con una sonrisa.
-En el hotel ése que hay al otro lado de la manzana –dije con un asentimiento de cabeza.
-¿Vives en un hotel? –preguntó sorprendido.
-¿Hay diferencia entre un hotel y una casa? –pregunté con una sonrisa triunfante.
Ethan no contestó, pero pude ver que su respuesta era sí. Lo que le pasaba era que no quería quedar mal diciendo que no había nada como el hogar, como la casa donde nascías.
-¿Cómo es… estar siempre cambiando de ciudad? –preguntó después de unos minutos de silencio-. ¿No se te hace incomodo? Tener que cambiar siempre de ciudad, llevar equipaje…
-Pues la verdad es que no –dije con una sonrisa burlona-. No te diré que no tiene sus inconvenientes, porque los tienes, pero a mi me encanta viajar y sobretodo conocer a gente nueva, sobre todo si son chicos –Ethan se limitó a sonreír y aminorar el paso-. Veo que tienes poca prisa por llegar –comenté con una sonrisa.
-Me gusta la compañía.
Sonreí satisfecha y tomé su mano con la mía. El resto del camino lo hicimos en silencio, Ethan se debatía mentalmente entre pasar la noche conmigo o irse a casa y yo me estaba divirtiendo mucho escuchando sus pensamientos.
Podía sentir que Sergio ya había llegado a la habitación del hotel y nos observaba desde el balcón. Estábamos a apenas unos pasos de la entrada del hotel, y el debate interno de Ethan se volvía cada vez más interesante, pero lo tuve que interrumpir.
-Hemos llegado –dije colocándome delante suyo.
Ethan alzó su mirada hacia mí y sonrió. Estaba seguro de que le invitaría a venir conmigo.
-Supongo que llegó la hora de la despedida –dijo cogiendo mis manos en las suyas y acercándose un paso más.
-No tenemos porqué despedirnos –susurré acercando mi cara a la suya-, siempre puedes acompañarme a mi habitación…
-¿Tienes miedo de perderte? –preguntó con una pequeña sonrisa.
Rocé mis labios contra los suyos y justo cuando sentí que él se lanzaba a besarme me aparté de él y le sonreí.
-Puede… -dije, y entré en el hotel tirando de él.
Pasamos por recepción y nos dirigimos directamente hacía los ascensores. Le di al botón y en apenas unos minutos un ascensor apareció para llevarnos. Una vez dentro saqué una llave del pequeño bolsillo que tenía mi vestido y la metí en la cerradura que estaba ubicada justo al lado del botón que indicaba el último piso.
En cuanto la puerta se cerró Ethan me apresó por las muñecas y me empujó hacía la pared que tenía a mi espalda. Aunque me tomó algo de sorpresa me dejé llevar y dejé que me besase.
-¿Estas hospedada en la suite real? –preguntó sobre mis labios.
-¿Importa? –pregunté burlona rodeando su cuello con mis brazos y besando sus labios.
-La verdad es que no –susurró antes de besarme ferozmente.
Le devolví el beso, aferrando su cabeza con mis manos, impidiéndole apartarse de mí. Una de sus manos apretaba mi cintura contra su cuerpo, mientras que la otra me acariciaba el muslo alzándolo levemente.
Cuando llegamos a la última planta y el ascensor se paró Ethan apartó su boca de la mía y me miró. Dio un paso atrás tirando de mi por la cintura para que le acompañara. Saqué la llave de la cerradura antes de abandonar el ascensor y entré en la suite. Dejé la llave sobre la pequeña mesa que había al lado de la puerta del ascensor y guié a Ethan por la suite. Entramos en lo que yo llamaba el salón y Ethan se sentó en el brazo de uno de los sofás.
-Estas como en tu casa –dije acariciándole el pelo-. Ahora vuelvo –y le empujé hacía tras, haciendo que cayese de espaldas sobre el sofá.
Atravesé el salón y la habitación y me dirigí hacía el baño. Me miré en el espejo y sonreí. Era una costumbre, no sé ni porque fui al baño, supongo que lo hacía para hacerlo sufrir un poco. Al cabo de unos minutos volví al salón con intención de arrastrar al humano a mi habitación y hacerle pasar la mejor noche de su vida, pero al entrar en el salón me paré de golpe. De pie en mi salón estaba ni más ni menos que un ángel, Mathias.
Llevaba un elegante traje de pantalón negro y una camisa blanca con los puños arremangados y con los tres primeros botones desabrochados. Sostenía su espada angélica en la mano izquierda y su expresión era fría y calculadora. Aunque no podía ver sus alas gracias al hechizo de envoltura, estaba segura de que las tenía desplegadas.
-¿Quién coño eres? –pregunté enojada.
-Deja al humano en paz –dijo en respuesta.
En ese momento lo primero que se me pasó por la cabeza fue que se había vuelto loco, pues nunca antes un ángel se había atrevido a atacar un demonio en su lugar de residencia.
-¿Si no lo dejo en paz me matarás angelito? –pregunté con asco.
Él sonrió y dio un paso hacía mi con la espada en alto.
-Pues puede que si –dijo-. Es mi misión proteger a ése muchacho y una asquerosa demonio como tú no me fastidiará el trabajo.
-¿Misión? –pregunté en una carcajada-. ¿Ahora tenéis misiones?
-Eso no es de tu inconveniencia –dijo fríamente, y dio otro paso hacía mí. Su espada quedó a apenas unos centímetros de mi cara, lo que hizo enojarme bastante en aquél momento, pero no contraataqué, sólo aparté mi cara de la trayectoria de su espada y le miré.
-Pequeño ángel –dije coqueta-, estás en mi territorio, e si me matas irán a por ti. Por no mencionar que puedo hacer que te claves ésa espada a ti mismo con solo pensarlo, así que ¿porque no te das la vuelta y me dejas en paz con mis cosas?
Le dediqué una sonrisa encantadora y señalé el balcón, dónde Sergio seguía posado sobre la barandilla, observándonos.
Él me dio la espalda y pensé que se iba a ir, pero entonces se giró hacía mi de golpe y sin que apenas me diese cuenta estaba de espaldas a la pared con su espada a apenas unos milímetros de mi garganta. Estaba algo sorprendida por su ataque y no supe que hacer, pero para eso servían los ghuls. Sergio estaba en el suelo a apenas unos metros de nosotros y estaba empezando a manipular a Mathias.
-Sergio, no lo hagas –dije mirándolo por encima del hombro de Mathias-. Este caballero solo está algo confundido –miré a Mathias-, ya se iba…
-No me tomes el pelo chiquilla –dijo amenazadoramente-. Puedo cortarte el cuello en apenas segundos…
-Puedes –dije alzando una mano y colocándola sobre su mano izquierda-, pero no lo harás.
El contacto facilita la compulsión, así que con solo transmitirle el pensamiento de que él abría la mano y dejaba la espada desmaterializarse, lo hizo. Entonces actué, y cogí sus muñecas entre mis manos. Evalué las posibilidades de girarlo y meterlo de espalda a la pared, pero estaba segura de que si lo hacía, él acabaría por tomar el control, así que me impulsé hacía delante, empujando su cuerpo y haciendo que cayera de espalda en el suelo, llevándome con él.
Él se revolvió debajo de mí e intentó sacarme de encima, pero tenía las manos completamente inmovilizadas y lo único que podía hacer con sus piernas era rodearme la cintura, lo que no le serviría de mucho en aquel momento.
-¿Qué coño haces? –preguntó enojado.
-Ahora ya no pareces tan amenazador pequeño ángel –dije mientras le obligaba a colocar las manos por encima de la cabeza y me sentaba sobre su cintura sin dejar de cogerle de las muñecas.
Sergio se había apartado, y estaba sobre la mesa picoteando un trozo de pan que allí había, por lo visto, ya no estaba tan preocupado. Con una sonrisa burlona acerqué mi cara a la de Mathias.
-Mira tú por donde, me ligo a un humano y acabo la noche con un ángel, es un buen partido ¡¿eh!?
-Vete al infierno –dijo girando la cara hacia a un lado.
Sergio alzó la cabeza de golpe y me miró, entonces supe que iría a pasar, Mathias iría a usar sus poderes conmigo.
-Yo que tú no lo haría –le advertí antes de que siquiera pudiese atacarme-. Puedo quitártelos, o simplemente meterte en la cabeza la idea de que no lo uses, aunque esto último es más complicado con un ángel, pero es posible.
Mathias me miró desconfiado pero acabó por no actuar y simplemente preguntar:
-¿Que poderes tienes?
Podía escuchar como se decía a si mismo que manteniéndome hablando se desharía de mí, estaba muy equivocado.
-Unos que tú nunca sabrás –dije burlona-. ¿Qué tan interesado estás precioso? –susurré contra sus labios.
-Mucho… -me susurró antes de besarme.
No era la primera vez que besaba a un ángel, pero ésa vez sentí algo diferente, algo que aún no sé expresar en palabras, pero fuese lo que fuese me hizo perder el control. De mí, y de la poca influencia que tenía en la mente de Mathias, y así solté sus manos. Sentí como Sergio se ponía alerta por si Mathias decidía atacar, pero no lo hizo.
Sus manos se posaron sobre mi cintura y apretaron mi cuerpo contra el suyo mientras sus labios besaban ferozmente los míos.
No recuerdo muy bien cuanto tiempo estuvimos así, besándonos, pero al cabo de un largo tiempo me alcé sobre un codo y le miré a los ojos, entonces fue como si algo le devolviese a la realidad, tomó mis muñecas y giró sobre si mismo, haciendo que ahora me quedase yo de espalda en el suelo.
-Podría matarte justo ahora…
Y no iba por el mal camino, podría haberlo hecho, yo ya no influía sobre él lo más mínimo, no encontraba el control de mis propios poderes.
-Pero no lo harás –susurré mirándolo a los ojos.
Mathias acercó su cara a la mía y se me quedó mirando.
-¿Cómo estas tan segura? –preguntó fríamente al cabo de unos segundos.
-Me deseas… -susurré antes de morderle el labio inferior.
Volvía a recuperar el control sobre mi misma, y en ése momento, al meterme en su mente, sus pensamientos me golpearon con una fuerza extraña.
-Te odio –me dijo antes de levantarse y desaparecer por la ventana.
Su mente no decía lo mismo.
Ésa fue la primera noche en mucho tiempo que no pude dormir.

lunes, 2 de mayo de 2011

El pasado no esta olvidado...

Pensaba que te había olvidado, pensaba que lo había superado y que mis sentimientos por ti se había desvanecido, pero acabo de descubrir que no es así. Al verte mi corazón se disparó, y solo podía pensar en tu tacto y en el calor que desprende tu cuerpo.
Me he dado cuenta de que te echo de menos. Aun recuerdo aquella noche, cuando tus labios rozaron los míos, recuerdo como, me miraste interrogante y como acariciaste mi mano antes de dejarme ir. Si pudiese volver atrás en el tiempo no habría subido a ése coche, me habría quedado y te abría besado.
Creía que todo aquello que sentía se había ido, y que podría mirarte y decir que eres mi amigo, pero me es imposible, puede que mis labios lo pronuncien, pero mi corazón no lo sentirá nunca.
No digo que te amo alocadamente, porque no es eso, lo que siento por ti es un cariño muy especial que cada vez que te veo se hace más y más grande.
Quiero volver a tener tu cuerpo sobre el mío, quiero que vuelvas a juguetear con mi pelo, ansío abrazarte y que tu olor me embargue… no me importaría tenerte aquí justo ahora.


ni yo misma sé lo que es... pero me gusta *-* 

Un mundo de mentiras # Capitulo 7

- Amy... -alguien había entrado en la habitación, pero no sabía quién era, conocía aquella voz, pero no recordaba quien era -dios mío nunca pensé verte así -suspiró- hace días que no duermo, me siento culpable por todo esto , deseo tanto que te despiertes y me perdones por todo lo que he hecho y te he dicho -esa voz era la de Victoria, tenía tantas ganas de poder abrir los ojos y decirle cuanto la odio- sé que me odias, y que nunca te olvidarás de eso, pero necesito tu perdón para poder vivir, para poder seguir mi vida con tranquilidad... siempre fuiste un juego, una diversión, lo admito, pero nunca pensé que pudieras quedarte así por mi culpa, por mis infantilidades -ella estaba llorando, lo notaba en su voz- nada de lo que decía era verdad Amy, yo ... yo siempre te tuve envidia ¿Sabes? siempre quise ser como tú, una persona divertida, guapísima , todos los chicos hablaban de ti... lo siento Amy... tu nunca fuiste gorda, nunca, pero nunca pensé que te creyeras las barbaridades que yo decía, porque tú eres una chica preciosa, única, que tiene un carácter dulce... -sé quedó en silencio durante algunos segundos que para mí se volvieron eternos- ya le pedí perdón a Violet por todo lo que le he dicho, pero ella no me perdonó, y está en su derecho, me dijo que yo tenía culpa de todo esto y la tengo, lo sé, dijo que me perdonaría en el momento que tú te despertaras y me perdonaras primero... despiértate Amy , tienes de ser fuerte, y cuando te despiertes podrás luchar por tu sueño, por tener una familia, por ser feliz Amy, porque eso es lo más importante , quédate , quédate con toda la gente que te quiere y te tiene un cariño enorme... -suspiró entre sollozos- dentro de un mes mi madre me pondrá en un internado, y yo no la culpo, últimamente había hecho todo lo que me dio la gana, tengo la peor reputación del colegio, y antes de que me vaya quiero y rezaré para que antes te despiertes, quiero poder ir con consciencia tranquila y poder ver aquella sonrisa que animaba toda la gente... - en ese momento la perdoné, no había razones para no hacerlo, ella era consciente de todo el mal que me había hecho y estaba feliz, feliz por poder ver en ella lo que en muchos años intenté encontrar, humildad- te he traído rosas blancas, espero que te gusten Amy... y ahora será mejor que me vaya, no quiero encontrar tu madre, sé que ella nunca me perdonará, que por mucho que diga que la culpa no fue mía, por dentro ella me culpa ... pero es normal... -escuché como se abría la puerta- una cosa más Amy , sé fuerte y lucha para despertarte , no dejes aquí las personas que te aman ... adiós -dijo en una susurro .

•La vida no es sino una continúa sucesión de oportunidades para sobrevivir...

jueves, 28 de abril de 2011

Un mundo de mentiras # Capitulo 6

Había sido una niña muy feliz en el pasado , mis padres lo habían dado todo por mí , todos me adoraban , tenía muchísimos amigos , todos me conocían en el barrio , y eso era lo que yo echaba más de menos , quería volver a sentir esa felicidad que tiempos atrás había sentido .
Escuché una puerta abriéndose , fue ahí que me desperté , pero algo estaba pasando conmigo , no podía abrir los ojos , no podía sentir mi cuerpo , y esa fue la peor sensación del mundo , quería abrir los ojos , me esforzaba para a conseguirlo , pero no podía , fue entonces cuando tuve ganas de chillar pero ... ni siquiera conseguía abrir la boca para hablar , y el odio se apoderó de mi , pero no había manera de expresar lo que estaba sintiendo .
- Amy... cariño ... - escuchaba mi madre hablando - despiértate , no te quedes así para siempre - la escuchaba entre sollozos - eres mi vida , si te vas yo me iré contigo , nunca te voy a dejar , pero por favor no te vayas ahora , aun es demasiado pronto , quiero volver a verte sonreír , quiero poder volverte a echar bronca... - fue ahí que se hundió en lagrimas , no entendía lo que estaba pasando y quería hablar , tentar tranquilizarla , pero no podía - ¿porqué lo has hecho Amy? ¿Cómo has llegado a este punto? ¿Que fue de esa niña pequeña , cariñosa , juguetona , que no se importaba de lo que los demás decían? Sabes... Violet me contó todo, me explicó que desde pequeña tuviste la obsesión de ser modelo, que Victoria os trataba mal a las dos - respiró hondo - ¿pero porque no me lo contaste? - ella estaba demasiado nerviosa , estaba chillando , estaba... completamente desesperada - yo tenía todo el derecho de saberlo , no te imaginas el dolor que siento dentro de mi por saber que nunca confiaste en mi , por saber que estabas sufriendo y yo nunca me di cuenta de eso - paró para llorar - me siento la peor madre del mundo cariño , perdóname , siempre he querido lo mejor para ti y nunca me paré para preguntarte si te encontrabas bien , si me necesitabas para algo , siempre quise ser perfecta y en realidad fui la peor , lo siento , lo siento mucho - solté una lagrima , apenas sentía algo frio correr por mi cara , pero no sabía a donde había ido , no tenía poder sobre mi cuerpo , es como si estuviese dentro de alguien desconocido - por favor quédate , no te vayas , no me dejes , eres lo mejor que tengo , por favor Amy ... por favor ...
Alguien más entró allí dentro.
- Cariño tranquilízate por favor - era la voz de mi padre.
- O lo siento chico durón , siento no ser una persona fría como tú , siento estar sufriendo porque mi hija está en coma - dijo chillando y esas palabras sonaron en mi cabeza una y otra vez , ¿EN COMA? , yo estaba... en coma .
- Kristen yo quiero a nuestra hija tanto como tú, ¿crees que no estoy sufriendo con esto? es lo más valioso que tengo en la vida , la amo , y no me puedes apuntar el dedo porque siempre lo di todo por ella - mi padre tenía una voz de cansancio y dolor.
Mi madre empezó a llorar fuerte.
- lo siento... - susurró .
- ven aquí - dijo mi padre
Mi mente en ese momento bloqueó y no pude escuchar nada más , por momentos pensé que me estaba muriendo , pero la verdad es que me había quedado dormida.

• El que no valora la vida no se la merece, y eso fue lo hice durante toda mi vida...

miércoles, 27 de abril de 2011

*Entre Sombras y Sentimientos # Capitulo 2

Lazos de amistad
Actualidad

Es increíble cómo pasa el tiempo. Ya habían pasado dos semanas desde que William me trajo a Monterey y para mí todo seguía tan igual que cuando llegamos. Mi apetito era el mínimo, y aunque nosotros no necesitásemos comer tanto como los humanos, dos días sin comer nada te convierten en una figura pálida como una estatua, y al igual que mi apetito, mis ganas de moverme del cómodo sofá de cuero de William eran más que mínimas.
-Oye… ¿en serio vas a quedarte ahí el resto del año? Hace un día precioso –se quejó William desde la cocina-. Por no mencionar que ni tocaste la comida. Sabes que esto no puede seguir así –dijo recostándose contra el marco de la puerta que separaba la cocina del salón.
-Lo sé –dije mientras me sentaba para dejarle un hueco-. Es solo que no tengo ganas de hacer nada. Sólo quiero olvidar, olvidarlo todo.
-Una vez –dijo William sentándose a mi lado y mirándome fijamente-, alguien me dijo que siempre es bueno recordar.
Le dediqué una sonrisa triste y recosté mi cabeza en el respaldo del sofá.
-Hace como dos milenios que te dije eso. ¿Cómo puedes recordarlo aun? –pregunté cerrando los ojos.
-Hay ciertas cosas que es imposible olvidar –fue todo lo que me contestó.
-Oye William –dije abriendo los ojos y mirándolo-, yo… puede que esto te suene muy cursi de mi parte, pero quiero darte las gracias por estar siempre ahí.
-¿Estas de coña? –preguntó serio-. ¿Cursi? Eso me suena mucho a humano o ángel. Creo que al enamorarte se te afectó el cerebro o algo –dijo en tono de burla.
-No seas tonto –dije negando con la cabeza y dándole un pequeño puñetazo en el hombro-. Sigo siendo yo, me siguen gustando las mismas cosas. Lo que ha cambiado para mí ha sido el mundo, ahora lo veo todo de una manera distinta, pero tu ya sabes eso –le dediqué una pequeña sonrisa.
-Pues… la verdad es que no lo sé –dijo William frunciendo el ceño-. Lo único que me dijiste cuando me presentaste a Mathias fue que era tu novio y que tenías que marcharte de inmediato de América. ¡Te fuiste a Europa sin más! No sé cómo lo ves todo ahora. Después volviste a aparecer, bueno, apareció Sergio, y me pedías ayuda. Después vino la batalla y yo sin enterarme de la mitad de lo que pasaba…
-Sé que te debo una explicación… -le interrumpí-, per…
-No te estoy pidiendo una explicación –me cortó él-. Ni mucho menos. Lo que hiciste por mí no es ni la mitad de lo que yo he hecho hasta ahora por ti, y… no sé, es raro, y hay algo que no comprendo en medio de todo esto…
-¿Qué es…?
-Es una tontería, pero me pregunto una y otra vez cómo pudiste enamorarte de un ángel. No te enfades –se apresuró a decir-, es solo que… te conozco demasiado, sabes cómo eres, tu carácter, ya sabes… siempre pensé que te enamorarías, incluso hubo un tiempo en el que esperaba que lo hicieras de mi…
-Sí, lo recuerdo… –dije con una sonrisilla-, fue…
-…embarazoso, lo sé, pero volviendo al tema, tu odiabas a los ángeles más que nadie, como… ¿cómo sucedió?
-¿De verdad quieres saberlo? –pregunté con curiosidad-. Es una historia bastante aburrida de hecho.
-Si la cuentas tú dudo que sea aburrida –dijo William acomodándose a mi lado.
La verdad es que no estaba muy segura de si contarle todo o no. Eso solo le metería en más problemas, pero quería contárselo a alguien, necesitaba hacerlo ahora que Mathias ya no estaba conmigo.
-Bueno, es entretenida…
-¡Claro que lo es! –dijo emocionado-. Salgo yo ¿recuerdas? Cualquier relato donde salga mi nombre es entretenido.
-Eres un creído –dije apoyando mi cabeza contra su hombro y sonriendo-. Pero juegas un gran papel en mi vida y lo sabes, gracias por todo.
William se revolvió en el sofá haciendo que me apartase de él y le mirase.
-No vuelvas a hacerlo –dijo en tono amenazador pero burlón al mismo tiempo.
-¿El qué? –pregunté.
-Darme las gracias –dijo-. Eso es muy angélico, y humano, ya te lo he dicho... Recuerdo que antes, cuando solías dar las gracias, tenías algún malvado plan en mente… y sabes cómo temo tus planes.
-William… -dije en una carcajada-. No seas tonto. No planeo nada. Si lo estuviese haciendo ya lo sabrías.
-Ya, claro –dijo volviendo a acomodarse a mi lado-. Bueno, ¿me contarás vuestra increíble historia de amor o no?
Recosté de nuevo mi cabeza contra su hombro y empecé a contarle la larga historia que llevaba dos semanas intentando olvidar.
-Hacía como una semana que llevaba siguiendo a un humano. No estoy muy segura de porque lo hacía, había algo en aquél muchacho que me llamaba la atención. Recuerdo que lo que me hizo fijarme en él fue la manera en como le decía a su novia que quería cortar. Es algo estúpido, lo sé, pero la manera en como le decía con todas las letras que no la quería ver más fue impresionante. –solté una pequeña sonrisa-. Sabes que soy posesiva, en cuanto vi su determinación pensé que quería tenerlo. Al menos una vez, me daba igual, yo tendría que tenerlo. Así fue como me pasé una semana entera siguiéndole. Se llamaba Ethan Smith y era muy independiente. No le daba explicaciones a nadie, un buen parido. El día en que le conocí personalmente se mostró muy amable, un completo Don Juan con las mujeres, aunque su encanto conmigo no era necesario. Nos pasmos más de mitad de la noche en la discoteca, y cuando le dije que me iba se ofreció para acompañarme a casa...

miércoles, 20 de abril de 2011

*Entre Sombras y Sentimientos # Capitulo 1

Un encuentro inesperado
Actualidad

Me sentía confundida, fuera de lugar y estúpidamente impotente. ¿Qué se suponía que haría ahora? ¿Correr hacia él y hacer como si nada hubiese pasado? No, eso sería demasiado, ni siquiera me había hecho aun a la idea de que no había muerto de verdad, pero… resultaba tan raro, lo había sostenido entre mis brazos, apenas unos segundos pero lo había tenido allí, inerte, en mis manos.
Ladeé la cabeza hacía un lado y me levanté. ¡Algo tendría que hacer! Empecé a caminar hacia el salón, pero en cuanto di unos pasos Sara saltó de la cama y se colocó delante de mío. Así que había más, pensé.
Y no estaba equivocada, Sara tenía algo más que enseñarme. Me concentré en ella y poco a poco me dejé fluir por su mente. Me pregunto cómo habría podido cuidar y entender a Sara si no tuviese el poder de la telepatía. Era algo raro meterse en la mente de un ghul de otra persona, porque siempre acababas recibiendo pensamientos y sensaciones tanto de la persona como del ghul, lo que al final acababa por ser molesto y daba fuertes dolores de cabeza.
En la mente de Sara sólo había una única imagen, y la verdad no era la imagen que esperaba ver. Era yo… de pie mirando hacía Sara sentada a mis pies. Comprendí entonces que veía a través de los ojos de Mathias, quien estaba a apenas unos pasos de mi. Hacía tanto tiempo que me había acostumbrado a su presencia que ni siquiera me había dado cuenta de que estaba en la misma habitación. Cerré los ojos con fuerza y rompí el lazo que Sara había atado entre mi mente y la de Mathias. Quería verle, quería tocarle, y estaba a punto de hacerlo, estaba a punto de echar a correr hacía sus brazos y abrazarlo, pero su expresión me detuvo. Estaba distinto, sus ropas no desprendían aquella libertad de antes, y su expresión era fría y calculadora, como si estuviese a la espera de que yo o Sara le atacásemos, pero eso no fue lo que más me inquietó, lo fueron sus ojos. Aquél gris azulado que brillaba siempre en su iris había desaparecido y le remplazaba un intenso negro.
Me quedé como paralizada mirándolo a la cara, y tarde advertí que se aproximaba blandiendo su espada angélica. Apenas tuve tiempo de apartarme de la trayectoria de ésta cuando ya volvía a atacarme. Salté hacía atrás y le miré atónita, aunque lo que más me sorprendía era su mente, vacía de todo tipo de recuerdos. Seguí retrocediendo ante sus ataques, hasta que choqué contra la cama de la habitación. Aunque intentaba controlarme, la rabia empezó a aflorar por mí, y aunque sabía que aquél no era el Mathias que yo había conocido, no pude aplacar las ganas de devolver todos y cada uno de sus ataques. Alcé la mano abierta hacia arriba, y cuando la cerré sujetaba mi espada.
-Yo que tu no daría ni un paso más –dije alzando la espada en su dirección.
-¿Por qué pequeña? –preguntó con una sonrisa que me heló la sangre-, ¿me matarás?
-Me has subestimado una vez –dije lo más fríamente posible-. No lo vuelvas a hacer.
Por un momento la duda se asomó por su rostro, pero enseguida su rostro esbozó furia.
-No juegues conmigo –dijo avanzando con su espada en alto. Estaba a una buena distancia de mí, pero nuestras espadas casi se tocaban-. Me advirtieron sobre lo que puedes hacer, así que ni se te ocurra meterte en mi cabe…
-¿Y no te contaron lo que puedes hacer tu? –pregunté enrabiada-, ¿no te contaron lo que puedes hacer tu?
-¡Cállate! –me chilló mientras dejaba su espada caer y desvanecerse y se llevaba las manos a la cabeza.
Le miré algo sorprendida, pero en apenas segundos entendí que le pasaba. Su mente era un enorme hervidero. Había recuerdos vagando de un lado a otro, y también órdenes que resonaban una y otra vez.
"Eres una nueva generación de lo que somos nosotros."
"Tu misión es exterminarlos a ellos sin miramientos."
"Sabemos que puedes hacerlo."

Sacudí al cabeza y le miré atónita. ¿Qué le habían hecho? ¿Quién era él? Antes había advertido que estaba diferente, bastante diferente, pero la cosa era peor de lo que había pensado. Le habían borrado los recuerdos, y le había hecho como… ¿un lavado de cerebro? Aquí había algo más que un simple cambio por parte de Mathias, además… yo le había visto ¿morir?
Oh mierda, ya no estaba ni segura de lo que había visto con mis propios ojos… aunque… su poder era distinto y él podría muy bien haberse… no, eso era imposible, pero a fin de cuentas él no había muerto del todo. Tal vez si me hubiese quedado con él, y hubiese intentado usar su poder con él…
Me sacó de mi ensoñación el repentino aleteo de las alas de Sergio, quién acababa de entrar velozmente en la habitación y desde el suelo a mis pies miraba fieramente a Mathias, quién había recuperado su espada y amenazaba con volver a atacarme.
-Sergio no lo hagas… -dije alzando una mano. Sergio era un buen controlador de mentes, y aunque yo no pudiese controlar la de Mathias, él si podía hacerlo. Pero claro, Sergio nunca desobedecería una orden mía, a menos que encontrase que era sumamente importante hacerlo.
Mi espada se había desmaterializado sin que apenas me diese cuenta, pero ya no me importaba, seguía teniendo mis poderes y Mathias siempre había sido mejor espadachín que yo así que no me servía de mucho la espada.
Sergio alzó vuelo y se posó sobre mi hombro, enterró su pico en mis cabellos y maneó dos veces la cabeza.
Mathias seguía con la mirada fija en mí y en Sergio, y su expresión era de total desconcierto. Alcé una mano y la coloqué ante mi hombro. Sergio se subió a mi dedo índice y me miró.
-Tranquilo, no pasará nada, tu protégete lo mejor que puedas y vuela lo más rápido que puedas. Encuentra a William. Él es el único que puede sacarme de aquí y llevarme lejos. Nos vemos en su casa…corre.
Sergio salió volando por la ventana de la habitación antes de que siquiera Mathias pudiese verlo hacerlo, pero en cuanto Mathias se dio cuenta de que yo volvía a estar sola, volvió a atacarme. Salté hacía atrás, y aterricé sobre la enorme cama que reposaba en el centro de la habitación, Mathias volvió a atacar, y yo volví a saltar. Mis pies tocaron el suelo justo cuando su espada cayó sobre el colchón, y las plumas volaron por los aires.
Alcé las manos hacía adelante, como diciéndole que estaba desprovista de cualquier tipo de arma, y mirándole a los ojos le pregunté quién era.
Mathias alzó su espada hacía mí, y aunque estaba del otro lado de la cama la espada quedó a apenas unos centímetros de mi rostro, tan cerca que incluso podía sentir el calor que emanaban las llamas azules que la lamían.
-No intentes jugar conmigo –susurró-. No juegues conmigo.
-Mathias yo… -me arrepentí al momento de haber pronunciado su nombre, pero ya era demasiado tarde-, yo no estoy jugando contigo. Es cierto que puedo ver todo lo que piensas, que puedo borrar y crear recuerdos en tu mente, también puedo obligarte a hacer cosas por mi… pero hace tiempo que no te manipulo.
La espada tembló en su mano y unos segundos después desapareció.
-¿Cómo sabes mi nombre? –preguntó sorprendido-. ¿De qué me conoces?
-Yo… -estaba dispuesta a empezar un largo relato, el largo relato de nuestra historia, todos los viajes, peleas, discusiones, y sobre todo, las sorpresas de reconciliación, todo… pero no podía, no ahora, ni en ése lugar, y mucho menos en aquellas condiciones.
Agradecí la triunfal entrada de William en ése momento, porque de no haber sido su presencia ya me habría echado a llorar. Mathias seguía esperando una respuesta por mi parte, podía sentir cómo se impacientaba cada vez más, y como se debatía consigo mismo. ¿Atacarme o no atacarme? Ésa era la cuestión que vagaba por su mente. Sentía que me reconocía de algo, y aunque no supiese mi nombre ni nada sobre mi, había algo dentro de él que me reconocía, pero las ordenes en su mente eran claras, y hacían un fuerte contraste ante el recuerdo de mi.
Al ver a William aparecer de la nada, se pudo alerta, pero no se movió de su sitio, se quedó allí, de pie mirando como William se acercaba a mi y me preguntaba si estaba bien.
Me toqué la frente y me giré hacía él.
-Sí, no te preocupes…, vayámonos ya por favor.
-¿Estas segura? –preguntó, y echó una ojeada a mis espaldas.
Seguí la dirección de su mirada y vi que Mathias había rodeado la cama y se encontraba a apenas unos pasos de nosotros. Retrocedí hasta chocar con William y cerré los ojos.
-Llama a Sara William, llámala y vayámonos.
-Kath… esta… -empezó.
-¡Sara! –chillé-. Sara vámonos, ven…
William asintió sin pronunciar palabra y me tomó de la mano. Unos segundos después Sara apareció en la habitación. Se había mantenido al margen desde que Mathias había entrado en el loft, pero la curiosidad brillaba en sus ojos, ella ansiaba tanto como yo volver a sentir al Mathias de antes, ansiaba ser abrazada por sus brazos otra vez. Aun y así, no se atrevía a acercársele ni un solo centímetro. Rodeó la habitación y se sentó a mis pies. Me agaché y la tomé en brazos, con un suspiro le dije a William que nos sacase de aquí.
Sentí como las lágrimas empezaban a aflorar por mis ojos y los cerré, me pregunté cuando me había vuelto tan débil. Me di cuenta de que había pronunciado la pregunta en voz alta cuando Mathias me contestó.
-No eres débil… tienes sentimientos. –Él mismo me había contestado a aquella pregunta años antes. Abrí los ojos y pude ver como avanzaba hacía mi y William, quien ya había empezado a tele-transportarnos-. No te vayas –dijo Mathias-. Tu sabes cosas, tienes respuestas a mis preguntas… quédate.
-Aquí no.. –me encontré diciendo-, te vigilan, y te controlan, estoy segura de ello.
-¿Entonces? –era como si el Mathias que había estado esperando hubiese vuelto, pero le delataban los ojos, negros como la noche, los de Mathias habían sido grises azulados.
-Cuando de verdad estés preparado y me necesites me encontrarás.
-¿Cómo? –preguntó alarmado, estaba segura de que había empezado a ver cómo nos desvanecíamos-. Yo no sé usar los poderes que dices que tengo, y mucho menos sé volar… por favor.
No había querido responderle, ni decirle nada, pero era una simple pista que tarde o temprano descubriría por si mismo.
-Sara –susurré, y el mundo empezó a girar a mi alrededor. Cómo odiaba teletransportarme…

viernes, 15 de abril de 2011

Un mundo de mentiras # Capitulo 5

Algunos meses pasaron, no me acuerdo muy bien de quanto tiempo fué, pero la verdad es que llegué a los 37 kilos. No tenía ganas de estudiar, no quería comer porque la comida me daba asco, muchisimo asco. Vomité veces sin cuenta, y en realidad me sentía bien con mi cuerpo, para mí en aquel momento había llegado al peso cierto, no me importaba lo que dijeran los demás o que numero marcaba la balanza , para mí yo estaba más que bien así , aún que me sentía un poco rara , el dolor de garganta cada dia era mas fuerte y un dolor de estomago tremendo . Me habían recetado mil y un medicamentos pero ninguno entraba en mi boca porque yo no lo permitia. Anorexia , Bulímia , le podían llamar lo que quisieran porque yo no me creía en esas tonterías , todas las modelos hacían lo mismo que yo , y ahora lo unico que faltaban eran mis 18 años y luego podía ser feliz , seguir mi sueño , todo iba a ser perfecto... o no .

Abrí los ojos, una luz enfocaba mi rostro y enseguida volví a cerrarlos, tenía una sensación muy buena dentro de mi, como si no sintiera cualquier tipo de dolor, como si estubiese entre el sueño y la realidad o quizás... entre la vida y la muerte. Y enseguida sentí algo extraño dentro de mi , algo estaba cambiando y ya no podía abrir los ojos , no aconseguía respirar por mucho que tuviera en mi boca esa mascara . Alguien chillaba y podía jurar que era mi madre.
"NOOOO MI NIÑA NOOOO" podía casi sentir el dolor que ella tenía, su voz venía junta de odio y de lágrimas.
Empecé a sentir mi cuerpo ardiendo, por mucho que intentara no aconseguía respirar, mi cuerpo empezó a dar pequeños saltos con esperanza a que eso me ayudara a encontrar aire.
"Estamos perdiendo su pulsación" decía un hombre, lo podía sentir bien cerca "aguanta pequeña" estaba segura de que esas palabras iban hacia mi, fue entonces que deseé despertar de aquella pesadilla en la cual me encontraba , y por más que me esforzara no lo aconseguía...
"AMYYYYYYYYYY" fue la ultima cosa que pude escuchar.

lunes, 11 de abril de 2011

*Entre Sombras y Sentimientos [Prólogo]

Me acomodé en el sillón que había delante de la enorme cama que ocupaba de la habitación y tomé el libro que descansaba en el suelo. Crucé las piernas por debajo de mi cuerpo y abrí el libro mientras me acomodaba. Alcé la mirada un momento hacía la enorme cama que tenía delante y me encontré a Sara mirándome fijamente. Sentí que mi cuerpo se paralizaba y el libro resbalaba por mis manos hasta golpear el suelo con un golpe sordo.
Después de la batalla había vuelto al maravilloso loft que Mathias había reservado para nosotros en el Hudson hotel, y desde aquello primeros días no había conseguido ni una sola vez que Sara se subiese a la cama. Lo había intentado durante dos meses, y ella siempre lograba escaparse de mis brazos mediante lloriqueos, arañazos y todo lo que estuviese a su alcanzo. Unos meses después había dejado de intentarlo, pues al arañarme todo el brazo me había dejado claro que no volvería a meter sus patas en ésa cama a menos que Mathias volviese. Apenas habíamos pasado una noche juntos en el loft, pero para Sara aquello se había convertido en su casa. Sergio y ella se llevaban bastante bien, incluso mejor de lo que pensaba que lo harían después de la batalla. No era muy normal que un cuervo y una gata hiciesen buenas migas, Sergio era como un guardián de la oscuridad, y bueno, Sara era como una (entre muchas) una princesa del cielo.
Había tardado seis meses en atreverme a darle un vistazo a la mente de Sara, lo que, para mi especie se consideraba u rebajamiento enorme, pero tanto ella como Sergio como Mathias eran mis debilidades. Al introducirme en la mente de Sara esperé recibir un contacto directo con la mente de Mathias, lo que ocurría siempre, pero aquella vez no funcionó, y Sara solo sentía una enorme sensación de vacío y abandono. Ése fue el día que asumí completamente que Mathias ya no volvería, me equivoqué.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Un mundo de mentiras # Capitulo 4

2 meses después

- ¡Amy! - dijo mi madre chillando desde el comedor
- ¿Que quieres? - pregunté desde el piso de arriba donde estaba mi habitación.
- ¡Quiero que vengas a comer, la cena está en la mesa! - volvió a chillar.
Odiaba este momento, en que me obligaban a comer, ultimamente siempre había encontrado una escusa para no hacerlo, o bien estaba enferma, o bien estaba estudiando... pero hoy, ¿cual sería mi pretexto?, hoy no tenía ninguna idea, me dolía la cabeza y mal podía pensar con claridad, pero una cosa la tenía bien clara, NO QUERÍA COMER.
Bajé las escaleras sin ganas, me imaginé cayendo por ellas o al menos hacer que caía, así no me obligarían a comer, estarían más preocupados con otras cosas, pero no, eso sería realmente malo, no iba a hacer eso. Llegué al comedor y observé mis padres, mi mamá miraba la tv y mi papá leía el periodico como todos los días. Me senté en la silla, miré la comida y tragué en seco, por un lado me moría de hambre, por el otro estaba aquella punzada en el estomago que no me dejaba comer, que me dejaba con asco a la comida.
- Mamá... - hice una pequeña pausa para poder pensar en alguna escusa - no tengo hambre, por la tarde estube merendando en casa de Vi...
- ¡Haz el favor de servirte ya! - dijo mi papá furioso.
No me atreví a contestarle, llené la cuchara de arróz y lo eché a mi plato, cogí un poco de carne y luego empecé a comer, o intentar comer. Solo de mirar mi plato me venían las ganas de vomitar enseguida.
- No me obligues a tener de meterte la comida en la boca Amy Claire - dijo mi papá mientras miraba su plato.
Esas palabras no me gustaron nada, mi papá era una persona dura, que no le gustaban las bromas, tenía mal humor y si algo le molestaba, lo decía sin cualquier problema. Llevé una, dos y tres cucharas a la boca, lo tragué y un impulso me hizo comer más, sin poder parar seguí comiendo como si no comiese hace meses, pero era todo tan bueno, el sabor, el olor, comí a una velocidad increíble, sabía que eso estaba mal y en 5 minutos tenía el plato vacio.
Miré a mis padres, ellos se miraban uno al otro, no entendía por qué lo hacian, pero sabía que estaban asustados, algo les daba miedo a los dos.
- Amy... tomate la pastilla - me dijo mi mamá mientras la cogia del bolso.
La doctora Jane me había recetado unas vitaminas para que me ayudaran a tener más fuerza en el cuerpo, pero yo casi nunca las tomaba, sabía que eso era una trampa.
Llevé la pastilla a la boca y enseguida tragué un poco de agua, el estomago empezó a dolerme y sentí una arcada. Miré mi mamá y ella negó con la cabeza, yo me levanté rapidamente de la mesa y salí corriendo hacia el baño.
- ¡Amy no! - dijo mi mamá mientras también se ponía de pie para impedirme de hacer aquello. Escuché un sonido fuerte y un plato estallando, estaba segura que había sido mi papá. Entré en el baño y enseguida me encontraba vomitando, mi siquiera cerré la puerta porque no me había dado tiempo. Vomité dos veces y en ese momento apareció mi mamá.
- ¡Amy para! - me pidió.
Hice lo que ella dijo, me puse de pié, estaba segura que las calorías ya no harían efecto, ya había vomitado todo lo que tenía en mi estomago. Miré mi mamá, ella estaba blanca como el papel, tenía ojeras, no traía maquillaje (cosa rarisima en ella)...
- te estas matando... - dijo a punto de llorar.
- Así me siento bien... es mi vida - bajé la mirada
- ¿Tu vida? ¿Y desde cuando dejaste de contar con nuestra opinión? ¿eh? Tienes 17 años Amy Claire! - dijo ella chillando
- no me llames eso - dije con el mismo tono que ella había utilizado - Estoy a punto de cumplir los 18, y cuando los cumpla, nunca más me volverás a ver
Y sin más ni menos, sin ni siquiera imaginarlo, mi mamá me dió una bofetada, mi mejilla quedó ardiendo, llevé mi mano a mi cara.
- Eres una mal agradecida, tu padre y yo siempre te dimos todo, siempre hicimos todo por ti, ¿quieres irte? ¿eh? ¿quieres irte Amy? mañana mismo puedes coger tus cosas y marcharte, pero te aviso de una cosa, si sales por aquella puerta una vez, te garanto que nunca más, escuchame bien, NUNCA MÁS volverás a entrar - sin dejarme contestar, ella se marchó del baño, dando un portazo con la puerta, me quedé en el baño, con un vacio dentro de mi enorme, nunca imaginé que mi mamá fuera capaz de decir aquellas cosas, nunca la había visto así.

domingo, 20 de marzo de 2011

Un mundo de mentiras # Capitulo 3

La verdad de la mentira...

Pude escuchar un ruido extraño, parecía un motor de un coche, y cuando abrí mis ojos pude ver que estaba estirada en el asiento de atrás y mi madre iba conduciendo.
- ¿A dónde vamos mamá? - Pregunté confusa mientras le miraba
- Vamos al hospital - dijo de manera fría.
Me dolía la cabeza, mi mano traía un pañuelo alrededor, ¿había yo desmayado?
- Pero... ¿por qué? - le pregunté mientras intentaba recordar que había pasado.
Pero no obtuve respuesta, solo pude escuchar su silencio, cuando lo hacía era porque estaba cabreada. Cuando llegamos mi mamá me abrió la puerta del coche y me ayudó a salir, pero seguía en silencio y eso se volvía un poco perturbador, odiaba cuando lo hacía.
- Joder mamá, dime algo, chíllame, échame la bronca, haz lo que tengas de hacer, pero no te quedes así conmigo... - le pedí
Pero siguió sin hablar y yo sinceramente no sabía lo que podía hacer, ni siquiera sabía porque estaba cabreada, bueno en realidad lo sabía, pero deseaba que no fuera lo que estaba pensando. Cuando entramos a dentro del hospital, seguimos en dirección a una sala sin esperar, ya me deberían estar esperando, y cuando entramos a dentro había una chica de unos 30 años, mi madre la saludó, ya se deberían conocer, mi mamá trabajaba en un centro de ancianos.
- Bueno Amy... - me sonrió - te voy a hacer unas preguntitas, pero necesito que seas sincera conmigo ¿de acuerdo?
- Yo pensé que usted solo me iba a hacer el curativo... - dije un poco confusa y desconfiada.
- Amy... Haz lo que la doctora Jane te pide - pidió mi madre mientras miraba a la doctora Jane.
- de acuerdo - le contesté
- muy bien Amy... ¿hace un mes cuanto pesabas más o menos?
Esa pregunta no me gustó nada, yo no sabía lo que ella quería, pero cosa buena no era segura.
- 50 kilos - le contesté mientras le miraba con mala cara
- ¿Y ahora? - preguntó
- ¡lo mismo! - le espeté
- ¿provocas los vómitos? - preguntó ella, lo que más me asustaba de estas personas (doctores, enfermeros etc...) era que siempre nos miraban igual, nunca cambiaban de expresión, lo más seguro es que era para que nos sintiéramos confinantes y que no tuviéramos miedo, pero de verdad que aquella conversación no me estaba agradando nada.
Cuando escuché aquella pregunta enseguida miré mi mamá, ella asintió como si me estuviese pidiendo que dijera la verdad, entonces volví a mirar a la doctora Jane.
- No.
- ¿Nunca? - volvió a insistir.
- Nunca - contesté molesta - ¿A que viene tanta pregunta?
- Cálmate Amy - me pidió mi mamá
-¿Te sientes gorda? -continuó preguntando la doctora Jane
-Soy gorda - dije molesta
La doctora hizo silencio, me miró a mí y luego a mi mamá, quizás no debí contestar eso porque ahora no me iban a dejar en paz.
-¿Te llaman gorda? -me miró de manera extraña.
-A veces...
Volvió a mirar a mi mamá y luego se puso de pié.
-Bien... vamos a pesarte -me dijo mientras esperaba a que me pusiera de pié
-No no no... no es buena idea, no quiero verlo... -le expliqué
-Nena, necesito que lo hagas, no cuesta nada y si quieres ni siquiera te digo lo que marca -me dedicó una pequeña sonrisa dulce, ella parecía ser buena persona, si la hubiese conocido en otro momento hubiese tenido una buena amistad con ella, pero ahora... no me gustaba la presión que me estaba haciendo.
Me puse de pié contra mi voluntad y me puse encima de la balanza, era una de esas antiguas, en que se tenían de mover piececitas para poder ver el peso real, miré a la doctora y no sé porqué, pero aquello no me traía muy buena espina.
-Ya puedes sentarte -me dijo la doctora mientras hacía lo mismo.
Yo me senté y me quedé mirándola mientras que ella escribía algo en su ordenador.
- Amy... pesas 42 kilos -me dijo mirándome fijamente y con mal aspecto.
-¿Cómo? -eché a reírme-. ¿Acaso cree que me voy a tragar esa mentira? -le miré con cara de cabreo-. Sé lo que pretenden -me puse de pié-, pero yo voy a ser modelo pase lo que pase y ¡no voy a dejar que me pongáis como una foca! -fui en dirección de la salida.
- Amy te estas poniendo enferma, te estas quedando sin fuerzas para...
- ¡Cállese! - le ordené
- ¡Amy por favor! -dijo mi mamá mientras también se ponía de pié
Yo abrí la puerta, luego les volví a mirar con asco, muchísimo asco por que no aceptaba lo que me estaban haciendo.
-Amy si sigues así no serás modelo, serás un cadáver -me dijo la doctora. En ese momento yo cerré la puerta furiosa y fui corriendo hacia el coche de mi mamá, me senté en el suelo y llevé mis manos a los oídos y negué todo lo que había escuchado allí dentro, ¿porqué me hacían esto? ¿Porqué querían arruinar mi vida?...

sábado, 12 de marzo de 2011

Un mundo de mentiras # Capitulo 2

1 semana después

Me encontraba sentada en una mesa del comedor, le estaba dando vueltas y vueltas a la comida, no tenía hambre, no había sido buena idea almorzar con Violet, además no paraba de amenazarme con la mirada, como si me estuviese exigiendo que comiera.
- ¿No piensas comer? - preguntó
- Estoy comiendo...
- ¿No piensas comer? - preguntó otra vez, pero ahora el tono era grosero y molesto.
- ¡Joder! Que no tengo hambre - le contesté
- ¡come! - me ordenó
- Pero...
- ¡Nada! Come - volvió a exigir
- Joder... - dije molesta mientras llenaba la boca de comida, y sin saborear la comida, lo tragué sin ganas. Luego después, le miré cabreada, no quería engordar, no después de tanto esfuerzo, y ahora me sentía mal, como si estuviese rompiendo una promesa.
- ¡Ves! No cuesta tanto - dijo sonriendo mientras le daba un mordisco a su bocadillo. Yo estaba comiendo una ensalada de atún, pero aún así, pensar que mi cuerpo se llenaría de calorías, eso me provocaba asco y molestia.
- Sigue comiendo que yo tengo de ir al baño un momento - dije poniéndome rápidamente de pie y alejándome de ella sin dejarla hablar.
Los pasillos estaban llenos de gente, sabía que ellos me miraban mal, sabía que ellos me veían gorda, y odiaba el mundo, me odiaba a mí misma. Entré en el baño y me encerré en uno particular, levanté la tapa y en el agua pude ver comida, mucha comida, cerré los ojos y llevé mis dedos a la garganta, tenía de expulsar todo aquello de mi cuerpo, estaba frágil, tenía la sensación de que el mundo estaba en mi contra y contra mi sueño de ser modelo. Todo el mundo era horrible, joder, todo era complicado, nada tenía sentido, todo era insignificante, quería empezar de 0, tener un cuerpo y una cara nueva, ser otra persona completamente diferente, sin miedos.
- ¡Amy! Amy ábreme la puta puerta - dijo Violet desde fuera.
- ¡Márchate! - dije chillando desesperada, empecé a sentir algo salado en mi boca y me di cuenta de que estaba llorando.
- ¿Pero que estas haciendo a tu vida? ¿Que coño pretendes con todo esto? ¡Abre! - dijo y empezó a dar patadas en la puerta.
- ¡Que quiero estar sola! ¡Déjame en paz! ¡No te necesito! - contesté alborotada.
- ¿Sabes qué? A la mierda - dio un puñetazo en la puerta y luego me dejó allí sola, todo el silencio volvió apoderarse de aquel lugar, apenas podía escucharme llorando y el sonido de un interruptor que estaba roto. Abrí la puerta del baño, no había nadie, me acerqué al espejo y vi algo feo, yo tenía los ojos completamente negros, el maquillaje había ensuciado mi camiseta, vi mi cara, "Gorda, es lo que eres" me decía mi mente. Miré mi cuerpo, mis piernas, mi barriga... todo era enorme.
- ¡Ahhh! - dije enrabiada, molesta y chillando, le di un puñetazo en el espejo con todas mis fuerzas. Ahora sentía mi mano ardiendo, pero por lo menos ya no podía ver mi aspecto en el espejo y eso era bueno.
- ¿Pero que está haciendo señorita Rose? - me preguntó la directora del colegio, viendo todo aquel espectáculo, se acercó a mí y me sujetó el brazo, alejándome del espejo, alzó mi barbilla, pero yo estaba en un estado de miedo y frustración.
- ¿Usted se encuentra bien? - me preguntó, su voz era de preocupación y impotencia, pero no la culpaba, porque ni yo misma sabía que hacer.
No fui capaz de hablar, luego apareció Violet y empezó a hacerme una data de preguntas, luego llegaron los enfermeros y la psicóloga, no me acuerdo de cuánto tiempo estuve allí, sinceramente no me acuerdo de lo que pasó después, porque fue todo muy confuso.

viernes, 4 de marzo de 2011

Un mundo de mentiras # Capitulo 1

<< La vida siempre me ha parecido injusta y dura. Demasiado buena para los malos y demasiado mala para los flacos >>

<< Me llamo Amy, tengo 15 años y soy de Londres, vivo en una casa enorme, esas casas de princesitas que todas desearían tener, pero mi vida es una mierda, las chicas de mi edad son todas diferentes a mí. Necesito libertad. Lo que siempre he deseado y siempre lo haré hasta el final de mi vida, es ser modelo, pero para eso necesito adelgazar, necesito tener un cuerpo bonito. Soy gorda, deseo ser linda, deseo que los chicos se mueran por mí, quiero ser la mejor >>

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<< Ayer cumplí 16 años, estoy deseando tener los 18, estoy harta de que mis padres me controlen, no encontré la ropa que deseaba para mi cumpleaños, he engordado más de 1 kilo desde hace 3 meses y no encuentro la manera de llegar a los 40 kilos. Yo he pensado en pedir a mis padres uno de esas maquinas que ayudan a adelgazar, pero iba a tardar mucho tiempo en hacer efecto, por eso encontré una forma mucho más rápida... >>

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- ¿Amy? , ¿Amy? - escuché llamando por mí, cuando abrí los ojos estaba Violet sentada a mi lado en el bus - Nena, hemos llegado - dijo con una sonrisa en los labios.
Me levanté del asiento y tomé la misma dirección que ella, todos querían salir del bus al mismo tiempo, así que solo se escuchaba gente molesta, todos se empujaban para ser los primeros en salir.
- ¡Maldita juventud! - decía el conductor todos los días después de suceder lo mismo.
Bajé del bus con Violet, empezamos a caminar por el instituto Hartmand, uno de los mejores en Londres.
- ¡Pero mira quien son ellas! - dijo alguien detrás nuestro, por su voz ya sabía quién era - La Zanahoria y la Gorda - esas palabras me sentaron como un puñetazo en el estomago. Me giré y vi a Victoria Gray, más conocida por...
- ¿Que quieres Barbie? - le pregunté sin rodeos.
- ¡Oh! - dijo ella riéndose - ¿sabes? aun me acuerdo cuando éramos chiquitas, yo te decía exactamente lo mismo, pero tú en vez de hacerme frente, salías corriendo llorando como un bebé - dijo aquello de manera tan fría que tuve ganas de darle una bofetada - Y lo que más me gustaba era cuando tu querida amiga Zanahoria...
- ¡Cállate! - dije sin dejarla terminar de hablar.
Barbie empezó a reírse y luego siguió:
- Cuando tu amiga Zanahoria intentaba defender-te y todo el colegio se reía de ti - sonrió satisfecha.
- Cada persona es como es - le contesté
- Que ya nos conocemos Amy, sé que darías todo por ser como yo, de tener todo un lindo cuerpo como el mío, eres una maldita foca y nunca podrás ser alguien en la vida - terminó por soltar una carcajada y decidió darnos la espalda y empezar alejarse.
- ¿Desde cuándo haces caso a lo que Barbie dice? - me preguntó Violet molesta por mi reacción de antes.
- Pues desde que estoy harta de que se ría de nuestras caras - le solté y sin dejarla hablar, empecé a caminar y fui hacia la sala de música.
Así era mi vida, no había nacido para ser feliz y eso lo aceptaba, aunque las personas como Barbie no deberían existir.
Me senté en una silla, la que estaba detrás del lugar de Violet, normalmente ella se giraba y prácticamente hablábamos toda la hora, pero de esta vez fue diferente, Violet no me miró y no soltó ni una palabra.
A Violet le llamaban Zanahoria porque su pelo era pelirrojo, aunque a ella le gustaba ese color y por ese motivo nunca lo había pintado, ella tenía una sonrisa enorme que iluminaba toda su mirada. Yo era todo lo contrario, tenía la piel más morenita, el pelo castaño y liso, los ojos azul clarito, pesaba 50 kilos, tenía 10 kilos a más. Llevaba 3 años contando los días que faltaban para que hiciera los 18 años, y ahora ya faltaba poco, ahora solo faltaban 6 meses y podría irme de allí, para empezar una vida desde 0.
Después de terminar las clases, yo y Violet decidimos ir a mi casa, iba haber una fiesta en casa de Robert, pero como siempre ni yo ni Violet habíamos sido invitadas.
- ¿Qué te pasa? - me preguntó
- No me pasa nada - le contesté mientras le miraba
- No me vengas con mentiras Amy, ¿Ya no confías en mi?, estos últimos tres meses andas rara, casi no hablas, estas siempre en tu "mundo", hasta pensé que la culpa era mía, que algo malo estaría haciendo, pero sinceramente estás dejando de ser la Amy que conozco
- ¿Que dices Violet? claro que confío en ti, y soy la misma Amy de siempre...
- No, no, no... no lo eres, cada día estas más diferente, este ultimo año no paras de adelgazar, no sé donde andas con los pensamientos, pero si no te cuidas puedes caer enferma Amy - dijo en medio de la calle, cerca de mi casa.
- ¿Pero que dices? Ojala adelgazara como dices tú.
- Ese es el puto problema Amy - dijo mientras se paraba y empezaba a discutir conmigo - estás obsesionada con tu apariencia, desde tus 12 años... Pero cada día te pones peor, dejaste de sonreír hace mucho tiempo, y estoy cansada, ya no sé cómo ayudarte - dio media vuelta y empezó alejarse.
- ¡Hey! ¿A dónde vas Violet? - pregunté
- Me voy a casa, necesito pensar - contestó sin mirar atrás.
Me quedé allí durante algunos minutos, viendo como mi mejor amiga se alejaba.

martes, 1 de marzo de 2011

Una nueva historia...


Holaa... aquí me tenéis.., de vuelta, pero esta vez no vengo sola. Una amiga está escribiendo una historia.. y, os digo que ella no es como yo, siempre las acaba, en cambio yo.. bueno, mejor no hablamos de mi ;) xD
El caso es que me pidió que la publicara y como no tengo problema ninguno en hacerlo, se la publicaré.
Os dejaré con una pequeña introducción a ver que os parece...:

  • Un mundo de mentiras #
"Amy vive en Londes, donde tiene una adolescencia bastante complicada. Solo piensa en su sueño, ser modelo, ser la mejor de todas. Pero para eso se exigía bastante a si misma. Adelgazar, ésa era su exigencia, pues se sentía gorda y fea. Empezó a hacer cosas horribles pata que la comida no soltara las calorías que ella tanto temía. A base de insultos y amenazas por parte de una compañera de escuela, Amy vive toda su adolescencia atormentada, hasta que un día cae enferma. Tiene anorexia. Los médicos, preocupados, temen por su vida si ella no se decide a hacer los tratamientos necesarios. Amy no escuchará a nadie, y cuando cumple los 18 años y se encuentra libre, encuentra un anuncio en el diario. La oportunidad que ella tanto buscaba está allí.
Se va a Nueva York, sin dinero y sin conocer a nadie. Descubre que todo había sido una trampa, y que nada es lo que ella creía que sería. La busca de su sueño se vuelve una gran pesadilla."


A mi la verdad es que me parecío bastante interesante, y ya os digo que el chaval de la foto no esta mal...
Bueno, aqui os dejo, y, encuanto tenga el primer capitulo lo publico, asi que... espero que os guste.

Advertencia: NO RECOMENDADO A MENORES DE 16 AÑOS.

viernes, 18 de febrero de 2011

Hacía como 3 semanas que no le veía y tenía unas ganas inmensas de estar con él. Habíamos quedado en la playa (un lugar algo extraño a estas alturas del año), y la verdad es que si tardaba más, acabaría yéndome, porque me estaba helando.
Sentí como me rodeaban los hombros con un brazo, y al alzar la vista me encontré con sus preciosos ojos negros y su sonrisa burlona.
-Hace frío ¿verdad? –dijo mientras sus labios dibujaban su sonrisa encantadora.
-Tanto que me estaba planteando irme si no llegases en cinco minutos –dije apenas en un susurro.
-¿Tan mala imagen tienes de mi? –dije con aires de ofendido, pero burlón-, ¿de verdad creías que te iba a dejar plantada?
Me encogí de hombros y recosté mi cabeza contra su hombro. Lo había echado tanto de menos.
-¿Te parece si nos sentamos allí? –preguntó señalando a las rocas que había a apenas unos pasos de nosotros.
No dije nada y avancé hacía donde había señalado, sintiendo como se movía a mi lado sin dejar de rodear mis hombros con su brazo. Me separé de él lo suficiente para poder sentarme en una de las rocas.
Alcé la vista hacía él.
-¿No te sientas? –pregunté mientras me echaba a un lado para que se sentase a mi lado.
Una sonrisa se asomó por la comisura de sus labios, pero ésa no era su sonrisa, y quién tenía hora delante de mí no era él.
-¿Quién eres? –pregunté mientras me alejaba tanto como me lo permitía la roca de él.
-Soy aquél que te cambiará la vida –dijo con una sonrisa burlona.
-¿Cómo? –fue todo lo que pude articular.
Agitó su mano ante mi, y de ella ascendió un fuego incesable, y, al fizarme bien podía ver algo, o mas bien, a alguien. Algo me atraía hacía ésa llama, y alcé una mano para intentar tocarlo, y mi mano chocó contra un cristal, un cristal que me rodeaba de lado a lado, con apenas un agujero encima de mi cabeza, lo bastante alto para que intentase llegar a él. El chico misterioso había desaparecido, y ahora, delante de mí tenía dos hombres que le hablaban a alguien.
-¿Creías que esto quedaría así? –dijo un hombre.
-¿Creías que al volverte ángel custodio tus problemas acabarían? –dijo el otro-, después de intentar matarla… ¿cuántas veces camarada?
¿Ángel custodio? ¿Intentar matar? Espera.. ése no sería… entonces un de los hombre se abalanzó hacía adelante, golpeando a…
-Paatch! –el grito salió de mi boca incluso antes de haberme asegurado que era él, aunque sí lo era.
Nadie se inmutó por mi grito, y empecé a golpear l cristal mientras chillaba su nombre una y otra vez.


-¿Nora?
Me removí en la cama mientras escuchaba cómo mi voz resonaba una y otra vez en mi mente, llamando a Patch.
-Nora, ¿estás bien? –su voz era apenas un susurro.
Parpadeé y abrí los ojos. Los entrecerré al sentir la luz sobre mis parpados abiertos, pero en apenas unos minutos todo se quedó oscuro, con la pequeña iluminación que provenía de la puerta abierta. Cuando los tuve completamente abiertos me encontré con dos pozos más oscuros que el resto de la habitación.
-¿Patch? –pregunté.
-¿Estas bien? –preguntó mientas me acariciaba la mejilla-, yo… estaba abajo, en la cocina y te oí gritando mi nombre…¿qué pasó?
Visualicé todas y cada una de las imágenes que se asomaban por mi cabeza. Mi sueño.
-Yo… -dije tocándome el pelo-, yo tuve una pesadilla –dijo mirándolo a los ojos. Se distinguían bastante bien en la oscuridad, pues aunque rea igual de negros que la oscuridad, poseían un brillo que no había visto en nadie más.
Entonces repare en que las ventanas estaban todas oscuras, cuando yo estaba segura de haberlas dejado abiertas la noche pasada, cuando vinimos a la cama. Aparté su cuerpo a un lado dulcemente y me senté en la cama.
-¿Has cerrado las persianas? –pregunté mirando a mi alrededor.
Patch se levantó de la cama y se dirigió hacía una de las ventanas, al acercarse a ésta, la luz del día irradió dentro de la habitación. Le miré boquiabierta mientras él se acercaba a la otra ventana y la operación volvía a repetirse, bañando mi habitación. Me fijé en Patch, y advertí que apenas llevaba los tejanos, dejando su pecho descubierto. Una sonrisilla se asomó por las comisuras de mis labios.
-Es como una membrana que te protege de cualquier cosa, en este caso de la luz del día. La accioné antes de bajar a la cocina – se sentó a mi lado y rodeó mis hombros con su brazo. Apoyé mi cabeza en su hombro-. Se que no te gusta la luz del día, y también que ésta te despierta cuando es demasiado fuerte, así que… -besó mi frente y acarició mi mejilla-. Cuéntame que soñaste –pidió.
Le miré confundida.
-Yo…no creo que eso sea necesario, en serio…
-Nora… -dijo timando mi rostro entre sus manos-, cuéntamelo, sabes que puedo leer tus pensamientos, pero prefiero que me lo digas tu… por favor… ¿cómo se supone que te custodiaré si no sé qué es lo que temes? Sabes que esto de ser ángel custodio no se me da muy bien así que al menos confía en mi como tu novio…
Levanté el edredón y me metí debajo, le hice señas para que me acompañase y cuando se estiró a mi lado apoyé mi cabeza sobre su pecho y me limité a relatarle las horribles imágenes que se asomaron por mi mente.
Cuando hube acabado, Patch frunció el ceño y me giró la cara.
-Patch, ¿qué pasa? .pregunté al instante. Conocía demasiado bien ésa expresión.
Patch volvió a mirarme.
-Creo que estoy influenciando tus sueños –dijo.
-¿Qué quieres decir con eso? –pregunté ladeando la cabeza.
-Pues, que de algún modo te transmito a ti lo que sueño, solo que de manera inconsciente y claro, tu lo sueñas desde otra perspectiva.
-¿Cómo?
-A ver cómo te lo explico… ¿sabes la primera parte? ¿lo de la playa? Pues, eso no tenía mucho que ver con el resto del sueño, y lo estábamos pasando bien, bueno, al menos, por cómo me describes yo tenía mis planes, y el chico ese apareció, tal y como lo hace en mis sueños, y puede que al dormir contigo, mis seños influencien los tuyos, haciéndote ver aquello que me pasa.
-Estas de coña ¿no? ¿Cómo sabes que eres tú el que me influye y no al revés? ¿puede pasar eso al menos?
-No lo se… -dijo tomando mi cara entre sus manos., sinceramente no lo sé Nora…
Iba a protestar, pues su teoría no era muy certera, tenía algunos que otros fallos, habían ciertas cosas que quería decir, y justo cuando abrí los labios para hablarle, Patch poso sus dedos sobre éstos.
-Pero hay una cosa que si sé,… y es que te quiero, y mientras vivas, velaré por ti- acercó su cara a la mía, y rozó sus labios con los míos-. Me informaré sobre esto de los sueños, ¿vale?
Mi cuerpo, que había permanecido en calma desde el momento en que sus ojos miraron los míos, ya no lo estaba. Mi mente estaba un 95% concentrada en el cuerpo de Patch, en su torso desnudo sobre el mío, sus manos sus labios… Asentí fugazmente ante su “pregunta” y besé sus labios con pasión, como si se me llevase la vida en ello.