viernes, 26 de noviembre de 2010

Mis disculpas

Holaa holaa.. se que hace mucho que que no me paso por aqui y que ayer bombardeé el blog de publicaciones xD pero es que yengo andado con examenes y .. de tiempo nada....la historia que estaba posteando, lo siento pero no continuare poniendola.. ahora, simplemente pondre... lo que me venga a la cabeza. vereñis, hay unas 3 publicaciones que se llaman (*Entre Mundos...) pues... consiste en una pequeña historia de 5 o 6 capitulos, pero es siempre asi de pequeña, asi que.. en cuanto los vaya haciendo los voy publicando.....

Muchas gracias por leerme!!^^

¿Sólo un sueño?

A veces me pregunto si esto no será un sueño, porque si lo es, no quiero despertarme. Un día pensé que venir a Nueva York fue mi peor error, pero ya no pienso lo mismo. Venir a nueva York fue la mejor decision que tomé en mi vida, y conocerte, fue lo mejor quie me pasó. Quiero estar a tu lado siempre, quiero tenerte ahí para los buenos y malos momentos, desde ese primer beso nunca más te olvidé... tenerte a mi lado es un regalo y te quiero por estar conmigo todos los momentos de mi vida. Mi vida a tu lado se hace mas facil, y aunque siempre hay barreras tu me ayudas a superaralas. Doy gracias al Ángel por haberte conocido, eres lo mejor de mi vida, eres mi vida y no quiero separarme de ti...tu y yo siempre...

"Summer 2010"

Absalon

Eres el ángel de mis sueños,
la ilusión de mis días,
el querer de mi corazón,
la locura de mi mente.

Siempre que estoy contigo mi mundo se
completa. Estoy locamente enamorada
de ti desde aquella primera conversación,
desde aquél primer beso…

Eres lo invisible del universo,
lo incomprensible de las estrellas,
lo inalcanzable de mañana,
la potencia de la muerte.

Tan incomprensible, pero de alguna manera
te entiendo. Con solo mirarte puedo ver
y sentir cariño, amor, aprecio, poder… puedo
verlo fluir en ti, rodearte, rodeándonos…

Eres el porqué de mis lágrimas,
el porqué de mi alegría,
el porqué de mis juegos,
el porqué de mi amor.

Me pregunto contra quien habría llorado
si no te hubiese conocido, porque cuando más
a alguien tú estabas allí, a mi lado,
abrazándome, consolándome y dándome fuerzas…

Eres lo que más rugo,
lo que más anhelo,
lo que más extraño,
lo que más quiero.

Eres aquello que para mi era incierto, algo
imposible de existir, solo un sueño, que ahora
se hace realidad…

Eres la razón por la cual vivo, sin ti,
sin tu sonrisa, sin tu apoyo,
sin tu amor, mi vida se acaba…

Juntos hemos creado una hermosa criatura,
una nueva vida, un bebe, nuestro bebe…
por ello y por mucho más,


Te amo

"Poema dedicado a mi verano del 2010, dónde, con todas las locas ésas del foro.. me acogieron!! ^^ se os quiere cerdis!!^^"

jueves, 25 de noviembre de 2010

*Entre Mundos (3ª parte)

Después de semanas y semanas sin socializar y salir de casa solo para ir a los campos decidí que ya era hora de buscarte, no se porqué pero estaba segura de que tenias las respuestas a todas mis preguntas. Todos los días pasaba por la calle donde siempre nos encontrábamos hasta que apareciste. Te veías… diferentes, muy diferente, demasiado. Llevabas un enorme abrigo negro que te llegaba a los pies y tenías dos moratones en la cara y otros dos en el cuello ¿qué te había pasado?
Te lo pregunté, pero ni siquiera me contestaste, mirabas el suelo cada dos por tres y eras incapaz de mirarme a la cara. Después de preguntarte una y otra vez que qué te había pasado me cansé. Estabas raro y nunca te habías comportado así conmigo. Silencio, no dijiste nada, no abriste la boca durante por lo menos 20 minutos.
-No nos veremos más –dijiste- me voy, no quiero verte nunca más.
Sin pensarlo siquiera arranqué el collar que llevaba colgado en mi cuello y lo arrojé a tus pies, me giré y caminé calle abajo. Me detuviste delante de la puerta de mi casa y pediste tiempo, pediste un momento para explicarte.
-Tienes dos minutos –fue todo lo que conseguí decir.
Te enrollaste entre frases que eran como cuchilladas en mi cerebro y en mi corazón. Empezaste con… “no quiero volver a verte”, seguido de “eres lo peor que me paso en la vida”, “ojala pudieses olvidarme”, terminando con un “no me busques”. Te escupí en la cara que no pensaba hacerlo y entré en casa.
Ethan, que estaba detrás de su escritorio como siempre, alzó la cabeza en cuanto me vio. Estuvimos hablando de todo, y aunque no le conté nada de tu existencia no pude guardármelo mas y le conté lo que pasó con el niño.
…………………………………………………
Pasaron dos días y cada vez me costaba más salir de casa. Pensaba en ti y en los buenos ratos, pero después todo lo malo que me dijiste me atormentaba y empezaba a llorar. Ethan me vigilaba más de cerca, se quedaba conmigo hasta que me acabase la comida y sé que siempre estaba detrás de la puerta esperando a que me durmiera. Hoy, después de llegar a casa y darme una ducha encontré un sobre sobre mi cama. Lo cogí y se me heló toda la sangre. Era tuyo.

*Entre Mundos (2ª parte)

Ya han pasado dos semanas y nada. Cada vez que salgo de casa tengo la sensación de que alguien me vigila, de que los vigilantes me siguen, pero cuando miro atrás, no hay nada, espero que solo sean imaginaciones mías.
Llevo el collar que me regalaste bien agarrado a mi cuello, y aunque está prohibido llevarlo en los campos, soy incapaz de quitármelo.
Ayer te estuve esperando, allá, donde siempre nos encontramos, donde me encontraste, donde nos conocimos... Hacía frio, y como no venías decidí ir a buscarte. Sin saber a dónde me dirigía bajé por la calle por donde siempre desaparecías. Caminando entre calles y más calles, por primera vez la vi, la gran valla de la que me hablaste. Fui incapaz de acercarme, pero me escondí y estudié a los que la vigilaban. Aunque hablaban entre ellos ninguno dejaba de mirar hacía el poblado, ¿esperando un ataque por nuestra parte? ¿Esperando una señal?, no sé, pero fuese para lo que fuese ellos estarían preparados. Empecé a retroceder, solo quería poner distancia entre esa verja y yo, entre esa gente y yo, pero algo llamó mi atención. Un niño, un pequeño e inofensivo niño venía caminando por el medio de la calle. Me horroricé al ver las expresiones de los vigilantes, miraban a la pobre criatura como si fuese una amenaza. Me quedé petrificada cuando advertí que uno de los vigilantes alzaba un arma. Me congelé donde estaba e sin que siquiera pudiese decir una palabra el vigilante disparó. El niño cayó al suelo y yo retrocedí. Me quedé como unos minutos petrificada contra la pared de una casa. Miré al pobre niño, llevaba una sonrisa en sus labios, e si no fuese por la sangre que le brotaba del pecho se podría decir que dormía. Tenía una mano extendida y de esta cayó un pequeño coche de juguete. El juguete ando por la calle y se paró justo a mi lado. Me agaché y lo recogí del suelo. Entonces empecé a escuchar voces, y personas que gritaban. Salí corriendo de allí lo más discretamente posible. Cuando llegué a casa estaba empapada por la lluvia, de de mis ojos salían lagrimas sin cesar. Ethan intentó hablar conmigo, pero me encerré en mi habitación y solo salí esta mañana para dirigirme a los campos. Esa noche no pude dormir, aferrando el collar que me regalaste y el pequeño coche del niño lloré toda la noche hasta que salió el sol. Una y otra vez en mi cabeza veía la imagen de aquel pobre niño caer al suelo, y me pregunté una y otra vez en que tipo de mundo vivo...¿dónde estás?

*Entre Mundos...

A lo lejos te veo, y cuando tus ojos se encuentran con los míos y sonríes, el corazón se me dispara. Te acercas y vuelves a sonreír. Tus manos se posan en mi cintura y las mías en la tuya. Dejas dos cariñosos besos en mis mejillas y para mí, todo desaparece y solo existimos tu y yo en el mundo. Pero entonces te apartas, tienes que hacerlo. Me miras y me preguntas que tal con una sonrisa. Te contesto, aunque son prestar demasiada atención a lo que digo, ya que mis ojos están fijos en tus labios y los míos ansían besar los tuyos. Pero me repito a mi misma una y otra vez que no puedo, que va contra las reglas… y también porque hay barreras que no me dejan acceder a ti. Tus manos se alejan de mi cintura y me veo obligada a hacer lo mismo, pero mi cerebro se desespera al pensar que ya no te volveré a tocar. Como si pudieses leerme la mente, me coges de la mano y me das un cariñoso apretón. Mientras seguimos hablando tus dedos trazan pequeños círculos sobre mi mano. Eso me calma, ya que hace que volvamos a estar solo en el mundo, pero cuando escucho la risa de un niño que pasa por la acera continua, vuelvo a la realidad de golpe, miro nuestras manos y nos soltamos los dos al mismo tiempo. Empezamos a caminar sin rumbo definido y acabamos sentados en un banco o sobre la hierba de un parque o sobre la hierba de un parque. Disfrutamos de horas y horas hablando mi mundo está completamente iluminado, porque estoy a tu lado y nadie más que tú me hace feliz. Hay momentos, en que te quedas mirando a la nada y me pregunto una y otra vez en qué estarás pensando, y cuando menos lo espero me miras. Una sonrisa se asoma por la comisura de tus labios y nuestras manos vuelven a encontrarse a hurtadillas y, aunque sé que está mal, aunque sé que no debemos, en cuanto tu mano toca la mía, me es imposible soltarte. Sé que puede que acabemos malheridos los dos, pero ya no me importa, porque te quiero, aunque no sea capaz de decírtelo.
Las horas pasan y se acerca la noche, sé que pronto tendré que dejarte ir, pero no quiero, no soporto la idea de dejarte ir, aunque tienes que hacerlo. Entonces, cuando menos me lo espero escucho un cañonazo, el sonido de tu partida. Nos levantamos y cuando levanto la vista me encuentro con tus preciosos ojos castaños, que a la luz del crepúsculo se vuelven negros, clavados en mi cara. Me gustaría decirte muchas cosas, pero no puedo, eso sólo traería más problemas. Entonces, posas tus manos en mis hombros, y antes de que siquiera me dé cuenta, estoy entre tus brazos. Es la primera vez que lo haces, y estoy segura de que habrá consecuencias para ambos, pero el simple tacto de tus manos contra mi espalda y el dulce olor que desprende tu cuerpo me embargan y pierdo la noción del tiempo. Te devuelvo el abrazo y entierro mi cara en el pequeño hueco de tu cuello. No quiero que te vayas. Sin embargo, nos apartamos el uno del otro, sacas algo de tu bolsillo y lo dejas en mi mano. Vuelves a depositar dos dulces besos en mis sonrojadas mejillas y me susurras un cuídate al oído, te das la vuelta y te alejas. En cuanto desapareces en el horizonte miro lo que dejaste en mi mano y sonrío. Un llama Ángeles…