jueves, 15 de octubre de 2015

Could you please leave my mind?

Me desperté con un golpe seco y me senté en la cama sobresaltada. Estaba a oscuras y un poco desorientada, ¿dónde estoy? Palpé la cama a mi lado y noté que estaba fría. Me bajé, me puse la primera camiseta que encontré a tientas y salí al pequeño salón que de la habitación de hotel. Lang estaba sentado delante de su ordenador, con los codos apoyados en la mesa y las manos enterradas en su pelo.
–¿Estás bien? –pregunté mientras me acercaba.
Alzó la cabeza y se giró para mirarme.
–Perdona –dijo recostándose en la silla y tapándose los ojos con el brazo–, no quería despertarte.
Me acerqué a la mesa donde descansaba su ordenador e inmediatamente supe el por qué de su mirada perdida, su tono apagado y el golpe que me había despertado.
–Cielo… –empecé.
–No –me cortó–, ya sé que lo hice mal y no.. –su voz se apagó.
Le tomé del brazo y le obligué a quitárselo de delante de los ojos para poder mirarlo. Adoraba su mirada, pero no cuando estaba perdida, no cuando sus ojos no transmitían absolutamente nada.
–A veces creo que te pides demasiado –le dije en un susurro.
Por un instante vi como su mirada cambiaba y sus ojos se volvían fríos, gélidos, me miraban con odio, como si no lo entendiese, aunque duró apenas unos segundos y rápidamente volvió esa mirada perdida.
–Necesito exigirme mucho –dijo muy serio–, un error podría ser el billete a casa y no quiero ser el que cometa ese error, no quiero decepcionar al equipo, al entrenador y sobre todo a mi mismo…
Me arrodillé delante suyo y cogí su mano entre las mías.
–Sé cuanto significa para ti haber llegado hasta aquí –le dije–, sé cuanto significa ganar esto para ti y para los demás –le sonreí levemente–, pero aún y así hay veces en las que creo que te exiges demasiado, te fuerzas a hacerlo bien y tal vez, solo tal vez ése es el problema –abrió la boca pero alcé una mano para callarlo–. Sé que perder no es opción, y lo entiendo, de verdad, pero en entrenamientos como este –señalé al ordenador–, no es tan malo perder, puedes permitirte perder tantas veces como haga falta, solo asegúrate de que aprendes de tus errores y no vuelves a cometerlos –Lang bajó su mirada hacia nuestras manos–. Siempre habrán errores nuevos –le susurré–, pero tú eres el único que decide como enfrentarte a ellos,  si con enfado o sabiduría.
Me callé y bajé la mirada a nuestras manos. Le acaricié los nudillos con mi pulgar y alcé la mirada para sonreírle. Sus ojos se clavaron en los míos y pude ver cómo le brillaban.
–Tengo miedo –dijo finalmente rompiendo el silencio–. Tengo miedo de no ser lo suficientemente bueno y que todo se acabe por… -se le rompió la voz.
–¿Por tu culpa? –dije tomando su rostro con una mano–. Sabes que nadie te culparía de tal cosa –dije–, sois un equipo y tomáis decisiones como tal, así que si llegara a pasar no sería tu culpa. Estáis juntos en esto, el hecho de que tú lo hagas bien no va a influir en que todos los demás también lo hagan. Igual tú tienes un buen día y vas sobrado pero uno de tus compañeros no –le sonreí levemente–. No puedes cargar tú siempre con ese peso sobre tus hombros. Sois un equipo, juntos, deberíais ser uno.
–¿De dónde has salido? –preguntó mientras cerraba los ojos.
–De la cama que abandonaste –dije sonriendo mientras me levantaba–. ¿Quieres que me quede contigo hasta que acabes con la revisión..?
–No –dijo rápidamente mientras se levantaba y cerraba el ordenador–. Ahora mismo quiero olvidar un poco por qué estamos aquí y mantenerte lo más cerca posible de mí todo el tiempo que pueda –dijo abrazándome.
Rodeé su cuello con mis brazos y apoyé mi cabeza sobre su hombro. Lang no solía ser muy cariñoso pero cuando lo era, solía aprovechar cada momento. Al cabo de unos minutos se separó de mí y me miró extrañado.
–¿Es mi camiseta? –Preguntó.
Me eché un poco hacia atrás, me miré hacia abajo y me di cuenta de que sí lo era, de hecho era la camiseta que tendría que ponerse al día siguiente.
–Lo siento –dije encogiéndome–, he cogido lo primero que pillé y…
Lang me besó con una sonrisa.
–Me encanta como te queda –dijo–, como marca tu cuerpo –arrastró un dedo por mi costado enviando pequeños escalofríos por todo mi cuerpo–, pero sobretodo –dijo rodeándome para ponerse a mi espalda–, me encanta que lleves mi nombre sobre tu espalda –aparto mi cabello a un lado y me besó el cuello–. Haré que te consigan una –sentenció con una sonrisa.
Dejé escapar un suspiro y apoyé mi cabeza sobre su hombro mientras sentía sus brazos rodear mi cuerpo y sus dedos acariciarme levemente por encima de la tela de la camiseta.
–Lang… -susurré mientras deslizaba mis manos por sus brazos para entrelazar nuestras manos.
–¿Hmmm? –murmuró contra mi oreja.
–Cama –puntualicé con una sonrisa. 

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Te odio, un montón

Estamos solos, como ese día en tu habitación que me arrinconaste contra la pared y casi me da algo ahí mismo, pero esta vez eres tu quien estás contra la pared y no me contento con simplemente mirarte, así que te beso, increíblemente lo hago bien por una vez y te abrazo y te quiero más cerca así que te quito la camiseta, te acaricio el cuerpo, te tiro del pelo y te muerdo los labios. 
Adiós pantalones, adiós ropa interior, te acaricio el miembro y te guío a la cama, te obligo a estirarte y me quito la camiseta antes de subirme y comértela, tomándome mi tiempo, lamiendo, chupando, puede que incluso te acaricie suavemente con mis dientes, esa idea me vuelve loca. 
Escalo tu cuerpo, te beso, me ayudas con mi ropa y te monto, lento, rápido, alternando ritmos, solo quiero escucharte gemir y sentirte vibrar bajo mi cuerpo. Te beso y te acaricio el cuerpo, siento tus manos en mis pechos y dejo escapar leves gemidos de placer mientras intento encontrar esa liberación que busco, tanto para mi misma como para ti, quiero ser capaz de darte placer, de darte lo que siempre me pides y me da miedo no conseguirlo, ese miedo de no estar a la altura me aterra más de lo que me gustaría admitir. 
Siento tus manos por todo mi cuerpo, nuestras respiraciones empiezan a acelerarse y noto como tu cuerpo se tensa así que aumento la velocidad y guío una de tus manos entre nuestros cuerpos para que me acaricies, quiero y necesito tus caricias. 
Siento como tensas tu cuerpo aun más y aumento el ritmo un poco más, un poco más, hasta que escucho como dejas escapar ese gemido que me provoca escalofríos y me dejo llevar entre gritos y gemidos hasta que dejar mi cuerpo caer sobre el tuyo. 

miércoles, 5 de agosto de 2015

Useless

Debería empezar a preocuparme por mi misma y olvidar a los demás, olvidar que existen, olvidar que también sufren y sobretodo, sobretodo, me encantaría poder deshacerme de este sentimiento de inutilidad que me invade cada vez que alguien está mal y no puedo hacer nada para ayudarle. Muchas veces no puedo siquiera dormir pensando en cómo estará y como lo estará llevando, pensando en qué puedo hacer para ayudar, pensando única y exclusivamente en como estar allí para los demás y olvidarme completamente de mi misma. Es gracioso porque... lo escribo, sé que debo hacerlo, eso de estar mal porque los demás están mal. pero es que es tan sumamente imposible, no puedo. 
Por no hablar de los malos presentimientos, son como algo que se te queda atascado en la garganta, como si no pudieras respirar.. y lo peor de todo es el dolor. No es un dolor físico, no es una herida, es un peso en el corazón, o en el sitio donde este musculo que tenemos late para darnos vida. Un peso que te hace sentir indispuesto, que te hace sentir impotente, un peso que no se va hasta que no descubres qué está pasando, a quien le está pasando y sobretodo, si esta persona está bien, porque cuando descubres a quien estaba vinculado ese malo presentimiento lo sabes, se te alivia ese peso, aunque no siempre ya que después vienen las pesadillas junto con las noches de insomnio en las que no puedes hacer otra cosa que pensar y pensar, darle vueltas a las cosas y llorar de impotencia. 

Inútil. Así me siento. Y lo odio. Lo odio tanto que me entran ganas de llorar a todas horas. No sé como pararlo, no sé como obligarme a que no me importe.. he intentado repetirme el típico mantra de "no te importa" una y otra vez pero no funciona, para nada. Empiezo a pensar que hace el efecto contrario.

simplemente inútil. 


martes, 15 de abril de 2014

Moriré pero no de esto.

Esto es raro, y creo que por tal lo escribo.

Necesito darte las gracias de alguna manera por lo que estás intentando hacer por mí. Se que no soy fácil, se que le pongo pegas a todo y se que soy un puto coñazo, pero de verdad, gracias por no darme la espalda como la mayoría, gracias por estar, gracias por existir.

Sé que todo esto no me llevará a ningún lado, créeme, un imbécil lleva repitiéndome-lo al menos 13 años, pero aparte de que soy cobarde, soporto mejor el dolor físico que el dolor emocional y supongo que eso me ha echo llegar donde estoy. Lo peor es que he probado tantas cosas que ya directamente, no siento nada
¿Sabes qué es sentarte y observar como la sangre corre por tus piernas sin sentir nada? Ni el escozor ese que te producía la cuchilla mientras cortaba tu piel. Ni eso siento y empiezo a pensar que ya no queda nada de mi para nadie porque alguien se ha llevado todo. No lo hago por querer morir, sé muy bien como moriré y no será por estos cortes, lo hago porque... porque todo se vuelve más soportable. La sangre corre e intenta llevarse los problemas, aunque no lo hace, pero lo intenta y lo aprecio y lo ansío, ansío que se lo lleve todo y me deje para siempre. 

Digamos que nunca leerás esto, aunque sea para tu. 

Gracias, de verdad.

u're that special* person that I'll always love. 

viernes, 14 de febrero de 2014

Som

Intento fer memòria de que faig aquí i no puc. Els paisatges van i venen i de cop estic de peu en una habitació i el veig. Està assegut a terra amb una ampolla d’alcohol a mà dreta i una fulla a mà esquerra; la mira durant un temps que hem sembla etern i l’apropa al seu braç. No. M’apropo i caic de genolls davant seu. No ho facis, li demano. Però no hem veu i crido mentre s’obre les venes i somriu mentre plora. Intento parar-lo però m’adono que el meu braç també sagna, allà on ell s’ha tallat jo també sagno. Gemega un petit ho sento i continua plorant mentre la sang brolla de les seves ferides i taca el terra. No vam ser ni serem.



Microrelato 2014, señoras y señores. 

lunes, 10 de febrero de 2014

Impulsos

“Vive de impulsos o no vivas.”
             
     Es una frase que últimamente no me deja tranquila por el simple hecho de que... es la pura verdad. Si dejas de lado todo cuanto deseas en ese momento y piensas las cosas más de una vez.. ¿quién sabe lo que te pierdes? Es cierto que muchas veces te impulsan a hacer cosas que no te ves capaz en ese momento, pero ahí está la gracia, ¿no?
     Yo creo que los impulsos nos definen como personas ya que, de echo, es nuestra primera reacción/pensamiento ante algo, y ese es tu verdadero yo actuando según tus deseos y diciendo aquello que piensas, verdades que pueden doler pero que son aquello que piensas.

     He tomado impulsos que me han llevado por un camino que de hecho no era “el correcto” pero… ¿cómo sabes cuál es el camino correcto? No lo sabes, de ahí las comillas, porque tal vez si hubiese actuado de otra manera ese día lo inevitable habría acabado por pasar en otra ocasión y acabaría en la misma situación en la que estoy.

     Tomar un impulso va junto con la valentía, cosa que de echo no tengo,  pero muchas veces sientes que si no aprovechas esa oportunidad, si no tomas ese impulso, te arrepentirás para siempre. No me arrepiento de haberle abrazado aquella primera vez aun temiendo que pudiese pegarme. No me arrepiento de haber dicho que sí a otro año de fracaso en Bachillerato. No me arrepiento de haberme incrustado en la “celebración” de su cumpleaños. No me arrepiento de haberlo conocido. No me arrepiento de haberle vuelto a hablar. No me arrepiento de todo cuanto hice hasta hoy.

Uno nunca debería arrepentirse de sus acciones nunca, ya que fueron esas, buenas o malas, las que te ayudaron a ser quien eres.




                No sé, tenía que escribirlo. 

miércoles, 5 de febrero de 2014

Promesas

¿Alguien más se ha dado cuenta de que ya nada es lo mismo?

Las promesas ya no son lo que eran, los te quiero ya no son lo que eran, ni siquiera los abrazos son iguales. En la actualidad le decimos te quiero a cualquiera y prometemos cosas que jamás cumpliremos pero como la mayoría de las conversaciones ahora son mediante una red social y apenas personales, es muy fácil mirar lo que escribe el otro y prometerle tonterías como “todo irá bien”, “nunca te dejaré”, “estaré a tu lado pase lo que pase”… así e infinitas más. Y no hablo simplemente de las relaciones amorosas, hablo también de amistades, tus amigos lo pasan mal y te lo cuentan por facebook, una estúpida y asquerosa red social que sí, es útil, no lo negaré, yo misma soy usuario de ella, pero ¿dónde está el verdadero amigo que lo deja todo y se va a abrazar al otro que lo pasa mal? No nos damos cuenta pero esas cosas están acabando y para “esconderlo” simplemente les escribimos palabras de consuelo que más tarde no cumpliremos. Me incluyo en el grupo porque me he dado cuenta de que aunque intente mantener todas mis promesas no puedo… no puedo porque soy débil, porque dejé que las cosas se estropearan, por infinitas razones.

Recuerdo promesas viejas junto con discusiones sobre qué es la amistad, recuerdo promesas aún más viejas junto con caídas y collares rotos, las recuerdo y las sigo manteniendo, o al menos lo intento. Las palabras hoy en día se las lleva el viento y creo que no todos somos conscientes de aquello que prometemos, aunque también creo que la otra persona entienda la promesa del todo, porque cuando te prometen algo te emocionas y sonríes y quien sabe… hasta te sientes seguro, pero ¿cuánto tiempo pasará hasta que la persona se olvida de dicha promesa? Tanto el que formula la promesa como el que la recibe. Hoy en día las promesas suelen hacerse cuando la otra persona está mal, y con eso se asociará la promesa con malos recuerdos, y cuando vuelvas a caer, te acordarás de que una vez alguien te prometió algo y te sentirás mejor, pero ¿se acordará esa persona de lo que te prometió? ¿Lo decía en serio o solo intentaba reconfortarte porque si?


Veo promesas por todos lados y me pregunto si saben lo que hacen, las personas olvidan con el tiempo y no digo que todas lo hagan, yo intento no olvidar ni una promesa, pero la mayoría de las promesas son eso, palabras lanzadas al aire que crean momentos que jamás volverán. 

Momentos imperfectos que se convierten el los mejores de tu vida.